15 de diciembre de 2013

Derriba el muro {23}

Y ENTONCEEEEESSSSS.....llegué yo con un little capítulo porque soy muy suaaaaaaaaaaj.
No, ahora en serio. Cuando entre en Word para copiar el capítulo me quedé mirandolo y fue como...¿POR QUÉ ES TAN CORTO? Entonces recordé que lo escribí en verano un día que me enfadé con todo el mundo.
Eeeeeeeeeeeeeeeen fin. *Feel like Geman Garmendia*
Dato curioso: Mi gato está sentado delante de mí, mirándome asesinamente mientras se está quedando dormido. Le he dado una patada y ahora mi pie sangra :DD
JAJAJAJA, las quiero.
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Brenda POV.

—Bien, chicas. Una vez más. —Dijo la entrenadora.

Teníamos que hacer de nuevo la coreografía. La música sonó otra vez, cada una se puso en su puesto y empezamos. Las manos arribas, agitándolas. Un paso a la derecha. Palmada. Media vuelta, manos en la cintura, hasta abajo y de nuevo arriba. Salto a adelante, mientras giras de nuevo. Pero hasta ahí llegué yo, empecé a tener náuseas. Me sentía mal, muy mal, todo me daba vueltas. Me paré mirando al suelo, con una mano en la boca y la otra en mi estomago. Suerte que hoy nadie tendrá que aguantarme el pelo, ya que llevo una coleta. Me inclino hacía delante, aparto la mano de mi boca y vomito todo lo que llevo dentro.

—Brenda —Habla la entrenadora, que se nota preocupada— ¿Te encuentras bien? —Asiento en cuanto dejo de vomitar— Sería mejor que fueras a la enfermería. —Mis ojos se abren como plato, la miro y niego. Seguramente si voy, detecten mi embarazo.
—Puedo seguir, entrenadora. —Le sonreí a medias, a pesar de que mi garganta quemaba con cada palabra pronunciada.
—¿Segura?
—Muy segura.

De nuevo empezamos la coreografía, aunque me encontrase fatal. Según me dijo el aparatito, hace dos semanas, estaba de tres meses y hoy día casi de cuatro. Mi barriga no era exageradamente gigante. Pero ya tenía tamaño y mucha gente me había preguntado. Era horrible estar constantemente oyendo: Vaya, la chica buena embarazada. ¡Odio que me digan eso! Y dejando al lado mis pensamientos, me veo cayendo de boca al suelo tras un desliz. Caigo justo encima de mi barriga, y maldigo. Empiezo a soltar todo tipo de insultos al aire, mientras lloro como una idiota desesperada. Me duele tanto la barriga que creo que estoy a punto de morir.

—Ahora sí, ¡llévenla a la enfermería! —Grito desesperada la entrenadora.

Oigo la risa de Jazmin. En cuanto me levantan del suelo, con ayuda de unas cuantas personas, le saco el dedo medio llamándola de todo. Entonces, siento algo que salé de mi parte íntima, miro al suelo y veo sangre. Eso…eso significa que acabo de tener un aborto…

—No… —Sollozo— ¡No!

Uno de los chicos me coge en brazos y me lleva hasta la enfermería, mientras me aferro a su cuello llorando. Acabo de perder a mi hijo, ya no lo tendré…Veo a Justin llegando con Chaz y Ryan. En seguida me ven, y corren hasta mí.

—¿Qué ha pasado? —Pregunta alterado mi novio.
—Ella se cayó al suelo.
—¿¡Y la sangre de su falda!? —Justin se veía muy preocupado.
—No lo sé, la llevo a la enfermería.
—Ya la llevamos nosotros. —Dijo Ryan.
—Vale.

Justin me cogió y entre los tres me llevaron a la enfermería. Yo lloraba, y seguía llorando. Había perdido seguramente al pequeño o pequeña. A mi bebé.
Cuando llegamos, me tumbaron en la camilla y enseguida me examinaron. La enfermera, Nicole, me miro confundida. En cuanto las palabras salieron por su boca, todos me miraron.

—Estás teniendo un aborto, Brenda. —Me miro decepcionada— ¿Por qué no me lo dijiste? Sabes que ahora no estarías pasando por esto… —Susurró molesta.
—Lo siento, Nicole. —Mi voz salió débil, más de lo que pensé.
—¿Estabas embarazada? —La débil voz de Justin pregunto— ¿Por qué me lo ocultaste?  —Me miró a los ojos. La pena, la tristeza, todo reflejado en ellos.
—Me dijiste que no estabas. —Habló Ryan, quién parecía enfadado.
—Os mentí, lo siento, ¿vale? —Lloré— No quería que nadie lo supiese.
—¿Ni su padre? —Preguntó Justin— ¡Tenía derecho a saberlo!
—¡Lo siento! —Sollocé tapando mi cara con las manos— ¡No quería que esto pasara, no quería quedarme en estado!
—Pensé que confiabas en mí.
—Y confió. —Lo tome del brazo.
—Déjalo, Brenda. —Aparto su brazo— No intentes explicarte.
—Justin…
—Olvídame. —Negó con la cabeza mientras retrocedía.
—No. —Me levanté, rota en dolor— Te necesito.
—No, no me necesitas si me ocultas algo como un jodido embarazo. —Salió por la puerta dando un portazo.
—¡Matadme! —Me jalé de los pelos, cayendo sobre mis rodillas al suelo— Por favor... —dije en un hilo de voz.

Ryan, con una mueca de disgusto, me levantó y me colocó de nuevo en la camilla. Él y Chaz me miraron.

—No debiste mentirnos, Brenda…lo hubiésemos comprendido. —Habló Chaz.
—Pero no quería que nadie lo supiese. ¿Entiendes? ¡Soy joven para tener un hijo! ¡Solo tengo dieciocho años!
—¿Y cuándo lo hubieses tenido? ¿Habrías huido con él?
—No lo sé, no pensé mucho. —Mire mis manos— ¿Puedo irme?
—Sería mejor que cogieses tus cosas y fueses a un hospital. He llamado a una ambulancia, en una hora estará por aquí. —Habló Nicole.
—Está bien. —Me levanté, sabiendo que no me iban a ayudar. Estarían tan enfadados que me negarían la palabra toda la vida.

Caminé llorando, mientras me aguantaba en las paredes. En cuanto llegué a mi habitación, las chicas me miraron y enseguida se fueron. Seguro ya saben todos que estaba en estado. Cogí mis cosas, las guardé en la maleta y salí de aquel cuarto. Aun llorando, todas las miradas se posaban en mí. Las risas, los murmullos. Ahora sí que quería morir. Las ganas de antes, habían aumentado y solo quería tomarme tres botes de cualquier pastilla que acabase conmigo.
Me senté en el mismo banco donde estuve al empezar este infierno. Recordando como Ryan ligaba conmigo, como conocí a Chaz, en aquella fiesta que Justin me toco el culo. Lloré más. Cuando conocí a Abby mientras nos quejábamos de Jazmin, el trato con Justin, cuando estuve en el hospital porque me atropellaron, todos estaban conmigo. ¿Y ahora? Me quede sola, sin nadie. Sin familia, sin amigos, sola en el mundo intentando de encajar.
Toque mi estómago, sabía que ya no había vida dentro de él.
La ambulancia llegó, un enfermero me ayudo a subir mis cosas y a mí. Me sentaron y esperé. El camino sería largo y amargo. Seguramente la última vez que montaría en un coche, porque tenía en mente desaparecer de este mundo ya mismo. Morirme de una vez ahora que nada me da ilusión para vivir.
¿Saben lo peor? Que después de tanto tiempo me había sentido bien, querida, encajando en algún lugar. Pero la suerte se agota. Se agota y te deja como a la mierda. Sola, triste y sin nada por lo que luchar…

6 de diciembre de 2013

Derriba el muro {22}

Como sé que muchas se pasan por el lolly mis comentarios al final de cada capítulo, los pongo al principio, ea. EL BLOG VA A LLEGAR A LAS 20.000 VISITAS, O SEA, ME MUERO. Sí, Marta, he cambiado el blog, idk, holiii. ¿Han visto que lindos mis ídolos por allí? --->
En fin, hoy les subo capítulo porque me siento demasiado feliz, y haksfhsjfk, ¡al fin el chico que me gusta es mi novio!
Ya me calló. Aquí el capítulo, JAJAJA.
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Justin POV

Hace más de un día qué no veo a Brenda, y la extraño. No sé, ella me está evitando o eso parece. Quizás este con la regla y por eso este con esa inestabilidad. Una mano se posa en mi hombro desde atrás. Me doy la vuelta y el horror qué siento ahora, no lo puedo explicar.

—¿Qué quieres? —Pregunté de mala gana.
—Nada…solo te quería ver, Justin. —Mordió su labio.
—Vaya —chasqueé mi lengua— yo a ti no.
—No seas así, sabes qué deseas lo de siempre. —Susurró en mi oído.
—Tienes razón, Jazmin. —Ella abrió sus ojos.
—¿¡En serio!? —Su voz de pito era tan irritante.
—No. —Me reí—Adiós, pequeña puta. —Le sonreí despreciativo.

Caminé subiendo las escaleras para llegar al cuarto de mi novia. Toqué a la puerta, Abby abrió, me miró y cerró. Volví a tocar. Dentro se oían voces.

—Es Justin, Brenda. —Decía Abby.
—Umh…dile que no estoy.
—Me debes una explicación.
—Sí, sí. Ahora voy a esconderme en el baño.

De nuevo la puerta se abrió y la sonrisa más falsa que había visto estaba en la cara de Abby.

—¡Justin! Cuanto tiempo, eh. Sí vienes buscando a Brendis, no está. Lo siento. —Habló rápido, fue a cerrar la puerta. Pero la paré con el pie.
—Sé que está ahí, escondida. —La empuje suavemente y pase a dentro.

Fui hacía el baño, abrí la puerta y ahí estaba ella, mirándome como una idiota confundida. Cerré la puerta después de haber entrado en baño. Por alguna razón, mis manos se hicieron puños mientras la miraba enfadado. Odiaba que ella estuviese así conmigo.

—Justin… —Mordió su labio mirando al suelo.
—¿Justin qué? ¿Cuál es la escusa?
—No tengo escusa.
—¿Entonces por qué huyes y escondes de mí?
—Es porque…porque… —Ella puso sus manos en su cara— Ya no te amo.
—¿Qué? —Mis manos volvieron a la normalidad, mi cara tornó a desconcierto— ¿Cómo que ya no me amas?
—Lo que oyes.
—¿Y por qué no me miras a los ojos? —Ella seguía con la cara tapada.
—Ya no te amo. —Se destapó la cara, y vi como  lloraba sin control— No, no te amo.
—Brenda, acabamos de volver…¿cómo es que de ayer para hoy me dejaste de amar?
—Dejándolo.
—Sé que estás mintiendo, eso significa que algo me ocultas. —Me acerqué a ella, mientras Brenda retrocedía.
—No. —Chocó contra la pared, yo la acorrale con mis brazos.
—Brenda, por favor.
—Nos hacemos daño.
—No, no nos lo hacemos. Yo te amo.
—Yo no. Vete.
—No me iré de aquí hasta que me digas la verdad.
—¿Quieres la verdad? —Asentí— Me voy de este internado, de este país, de este continente. ¿Sabes qué más? Odio las relaciones a distancia. Ahora, coge la puerta y vete. —Ella me miró llorando— No, bueno, la puerta déjala, digo que te vayas.
—¿Te vas? ¿Con qué recursos? Te recuerdo que te estoy manteniendo yo.
—Hablaré con mi madre.
—No te vayas, Brenda. Te necesito.
—Yo a ti no. ¡Vete, sal de aquí, de mi vida!
—Sí te vas, te buscaré.
—No me encontrarás nunca. —Me apartó de un empujón y salió del baño, dejándome consternado.

No entiendo por qué demonios ella es ahora así, ¿qué hice mal? ¿Es por mi trabajo? ¿Mis ganas de matar a su padre? ¿Por qué? ¡Yo no he hecho nada malo! Creo…pero supongo que no. Claro que no.
Salí del baño, mirándola acostada en su cama mientras Caitlin la consolaba. Me acerqué a Cait, y le toqué el hombro.

—Ya te contaré algún día… —Me susurró.
—Pero lo necesito ahora.
—Después, relájate.

Asentí, mirando a Brenda. Ella lloraba contra la almohada, y Cait le acariciaba el pelo. Aun seguía sin creerme que ella me había, de nuevo, dejado. Como antes. ¿Por qué? ¿A caso el mundo está en nuestra contra?

[…]

Llevaba horas encerrado en mi cuarto, sentado en una esquina llorando. No podía creerme que Brenda me hubiese dejado, de nuevo, sin razón alguna. Me sentía impotente ante esto. Ella era mi vida, ella era todo para mí. Y sigue siéndolo. Le di todo. ¡Todo! Sí necesitaba medicinas, se las daba, o ropa, comida, estancia…¡lo que sea le daba! La tenía mimada, por más que ella me decía que parase. Sé que las personas no se compran con dinero, a menos que sea una prostituta. Ella no lo es, claro que no. Ella es una princesa, ella es mi reina, mi novia, mi chica, mi mujer, madre de mis hijos…¡ella es mía! De nadie más. Solo deseo poseerla en mis brazos, susurrarle cuanto le amo y recibir un “yo más” por parte de ella. Pero me dejo, por alguna razón hice algo mal y ella no me explico.
La puerta de mi habitación sonó, no quería hablar con nadie, ni con mi mejor amigo, ni con Cait. Pero debía abrir, y así hice. Ahí estaba ella.

—Creo que lo que dije…no tuvo mucho sentido, solo estoy alterada. —Ella lloraba sin parar— No quiero dejarte, eres todo.
—Yo…
—Perdóname. —Me interrumpió— Por favor, hice mal cuando viniste. Me escondí, no debí de hacerlo, pero estaba confusa.
—Da igual. —Me ablandé— Te perdono.

La abracé, presionándola contra mi cuerpo.

—Te juro que aun te amo, Justin. —Sollozó.
—Yo más a ti, tranquila.

Así, en menos de un día, ella y yo nos perdonamos. Porque tengo más que claro, que ella no puede vivir sin mí. Al igual que yo sin ella.

Igual, siento que algo me oculta. Que algo está mal. Eso me atormenta. No sé si…simplemente debo dejarlo pasar o no. ¿Qué le pasa a mi chica? Oh, vamos, ella me lo contaría, ¿o no? Maldita sea, ¡las mujeres son confusas!

2 de diciembre de 2013

Derriba el muro {21}

¡No, no y no! No puede ser, no puedo estar embarazada, no puedo tener este bombo. En el último mes, los comentarios de la gente eran solos sobre eso. “Estás más rellenita, Brenda.” “¿Qué pasó ahora? ¿Harás a Justin papá?” “¡Atención, Justin Junior!” Eso sí, él único qué no sé da cuenta es Justin. Él todos los días me ve igual de “linda”. Idiota. Maldita sea, ¿qué voy a hacer con un bebé a mis diecisiete años? ¿Cómo lo voy a criar? ¿Cómo le contaré a Justin qué será padre? Mire de nuevo mi barriga, sospechosamente más gordita. Pase mi mano por ella, acabándola posando en la misma.

—Dios… —Susurré.

No era seguro qué estuviese en estado, pues ni había ido al médico ni había hecho ningún test. Aunque, ¿cómo hacerme esas pruebas si no tenía permiso para salir de este internado? Solo tenía la enfermería, pero los rumores aquí corren más rápido qué un río. ¿Y ahora qué? Suspiré, muy confusa. ¿Qué debía hacer? Simplemente, no lo sé.
Me baje la camisa. Ahora las usaba largas, ya qué no quería qué se me hiciese notable qué mi barriga estaba más hinchada. Salí del cuarto. Mire a todos lados, en busca de alguno de mis amigos. Claro qué no quería qué ellos supiesen qué estoy embarazada, qué seguro qué no lo estoy. Así qué salí corriendo hacia la enfermería, con tan mala suerte qué me choque con mi amado hermano.

—¿Y esas prisas?
—Es qué…estaba por ir al cuarto de Justin. —Mentí.
—Pero su cuarto es por el otro lado. —Contestó confuso.
—Ya…bueno…¡adiós!

Iba a salir corriendo de nuevo, pero me agarro del brazo. Le maldije por lo bajo.

—Ahora en serio. —Me miró preocupado— ¿A dónde vas?
—A la enfermería.
—¿Qué te pasa? ¿Estás enferma? ¿Te caíste? ¿Qué te duele? —Preguntó rápidamente.
—No, no, no y no. —Respondí— Solo voy a hacer una consulta sobre… sobre qué pastillas debería tomar en caso de qué me doliera la cabeza. —Volví a mentir.
—Ah, vale. —Me sonrió— Te veo después, te quiero. —Me besó la mejilla y se fue.

¿Cómo pudo ser tan idiota de creerse esa mentira tan estúpida? ¿¡Cómo!? Bueno, eso no importa ahora. Seguí caminando hasta la enfermería, rezando para no chocarme con nadie más. Así fue. Nadie más, qué yo conociese, había pasado por mi lado. Llegué a la enfermería y entré. La chica me miró sonriendo.

—Hola, Brenda, ¿qué necesitas hoy?
—Bueno, esto me da un poco de vergüenza. —Reí.
—Tranquila. No será algo qué no haya oído ya.
—¿Tienes…umh…tienes test de embarazo?
—Claro. —Frunció el ceño y se fue a uno de los armarios, lo abrió y rebuscó— ¿Crees estar embarazada?
—No, no es para mí. Es para una amiga, a ella le daba más vergüenza venir. —Mentí de nuevo.
—Oh. —Omitió mientras me daba la caja— Aquí tienes. —Me sonrió— Espero qué tu amiga tenga suerte.
—Gracias. —Le sonreí— Nos vemos, adiós.

Salí de la enfermería, mientras escondía la cajita en un lado del pantalón, así tapándola con la camisa larga. Camine con la respiración tranquila, ahora lo único eran mis nervios de qué el test diera positivo. Entonces lo llevaba claro. Mire al suelo, algo mareada. Las nauseas volvieron a mí, así qué me apoye en la pared. La gente pasaba mirándome, pero nadie se acercaba a mí. Hasta qué sentí qué me caía, una mano me ayudó a sentarme en el suelo. Mire para arriba, confusa.

—Ryan. —Le sonreí un poco.
—¿Estás bien? —Se puso de cuclillas enfrente de mí.
—Sí, claro. —Mentí, sabiendo qué vomitaría en cualquier momento.
—¿Entonces qué ha sido eso?
—Estaba cansada y me apoyé en la pared.
—Ya, claro, ¿y estuviste a punto de caerte?
—Ryan, cállate.
—No. ¿Qué pasa?

Abrí la boca para contestar, pero lo qué hice fue vomitar. Él se levantó rápidamente, agarrando mi pelo por un lado. Por poco le mancho los zapatos.

—¿Estás bien? —Preguntó— Ahora en serio, contéstame.
—Qué sí. —Murmure, me dolía la garganta— Ahora déjame levantar.
—Vale. —Puso sus manos en mis caderas y me ayudó a levantar. Su mirada se volvió extraña— ¿Qué es esto? —Levantó mi camisa, sacando la cajita.
—Umh…es…un termómetro. —Se lo quité.
—A mi no me mientes más, Brenda. —Me lo arrebató— ¿Estás embarazada? —Susurró.
—¡No! —Se lo cogí de las manos.
—Ahora me dirás: “No, porque es para una amiga”
—Pues no.
—Entonces admites qué es tuyo.
—Baja la voz. —Le tapé la boca— Sí, es mío.
—Entonces…¿estás?
—No lo sé, aun. Ahora si me lo permites, me voy.
—¿Puedo ir? Quiero saberlo el primero.
—Dirás segundo, porque primero lo sabré yo.
—Como sea.
—Vale, ven. —Rodé los ojos.

Caminamos a mi cuarto, mientras yo oía como Ryan decía nombres para el posible bebé. Harry, Tyson, Justin Junior, Ryan Junior, Louis, Josh, As,… Entonces le pregunte, “¿y si es niña?” Y así me maldije, sabiendo qué hablaría  más aun. Brooklyn, Skyler, Every, Anne, Sarah, Rachel, Mía,… Y por fin llegamos a mi cuarto, sinceramente, pensé qué esto nunca acabaría.

—¡Ya, al fin! —Entre corriendo al baño.
—¿Dio positivo?
—Ni siquiera he abierto la caja, pedazo estúpido.
—Ah.

Saque aquel aparatito alargado de la caja, lo observe unos segundos y después hice lo qué marcaban las instrucciones. Tras los minutos de espera, pude ver el resultado.

—Ryan, ya salió.
—¿El bebé?
—No, idiota. —A veces me sorprende qué lo hayan aceptado aquí— El resultado.
—¿Seré tío?
—No. —Mentí— ¡Menos mal!
—Qué pena, por una parte.
—Venga, sal de mi cuarto.
—¿Por qué?
—¡Porque te lo digo yo!
—Vale, vale.

Salí del baño, abrí la puerta del cuarto y señalé fuera.

—Adiós, boba. —Me besó la mejilla y se fue.


Cerré la puerta, y nada más cerrarla me eche a llorar. ¿Cómo podía ser esto? ¿Cómo iba a tener un hijo con un criminal? Quiero decir, amo a Justin sobre todo, pero no quiero qué mi hijo crezca en un entorno criminal. Deseo con todo mi corazón tener hijos con Justin, lo deseo. Pero no ahora, menos como están las cosas. Pero, ¿cómo ocultar un embarazo durante los nueve meses de este? ¡No siempre me funcionarán las camisas anchas! Según mi barriga crezca, la camisa será más grande y ancha. Hasta qué no pueda ocultarlo más, entonces me iré. Desapareceré y cuando sepa qué Justin es mejor persona, le diré qué tiene un hijo. Sí es qué lo llegó a tener. O si lo tengo, lo doy en adopción. Puedo barajar tantas opciones…

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Si ya decía yo que está chica era muy estúpida, ps, mira que quedarse preñada...¿Acaso no conoce los condones? ¿Las píldoras? En fin, todo es mi culpa por olvidarme del condón cuando se tira al Bieber JAJAJJAA.

¡Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee haaaaaaaaaaaaaaay!
SOY LA PERSONA MÁS FELIZ DE ESTE PUTO MUNDO, MIS NIÑOS DE AURYN FUERON UN PUTO AMOR, ¿ME ENTIENDEN? UN PUTÍSIMO Y ADORABLE AMOR. ENCIMA EL 1DDAY Y NIALL CON HARRY TENIENDO SEXO, OMG, PELO MORADO, BAILES ARABES O YO QUE SÉ CON LOUIS Y ZAYN, LIAM SIENDO TAN DKSJDGHFJKSDHGSDKHFIKS.
¿Lo captan?
ESTÁ LLOVIENDO IN MY ISLA. Ya puedo ver como se inunda mi instituto y todo...Ojalá. 
Estoy hiperactiva, el chico que me gusta también le gusto yo pero somos tímidos y no nos decimos nada ¡bieeeen! Solo lo trato como una mierda, pero lo quiero xDDD.
Eso no les importa (?)
VOY A SUBIR UN ONE SHOOT PROXIMANTE MIENTRAS TERMINO LA NOVELA NUEVA. (Ya tiene segunda temporada y todo, jé) Solo desvelare que es de....*redobles de tambor* ¡Niall Horan! Ya saben, para todas aquellas que quieran leerlo. Estará aquí y en Wattpad, ya pondré encales y eso.
LASAMOCONLAVIDA.