Sábado 22 de septiembre dos
mil doce.
Brenda
miro por tercera vez su móvil. Se debatía entre llamar a su padre o no. Frunce
el ceño al darse cuenta de qué el móvil ya está llamando. Lo coloca en su
oreja.
-Max al habla. –Su voz,
fuerte y dura. Como siempre.
-Hola, papá. –Dice ella con
calma.
-Oh, Brenda. –Él sonrío.
-¿Cómo te va?
-Bien, sí, genial. ¿Y a ti?
-Odio este internado.
-Wow, ¿qué paso?
-Un chico, papá.
-¿Qué chico?
-Uno…
-Pero dime el nombre.
-Justin.
-¿Qué más?
-Bieber. ¿Para qué quieres
saber eso?
-No, por nada, cielo. –Él
miro a sus chicos, los de su banda y les sonrío. Movió los labios: “Mi hija y
él, se conocen.”
-Genial… -Murmuro ella-
Papá, debo colgar ahora.
-Eso mismo te iba a decir,
cariño. –Soltó una leve risita.
-Sí, bueno, adiós. Te
quiero.
-Y yo, hija.
Brenda
pulso el botón rojo del móvil. Su padre parecía tan raro. Él le había
preguntado por Justin. Extraño. «Por
cierto, hablando de Justin…¿qué le ha pasado?» Y otra qué no entiende, ¿por
qué piensa en él? Inconscientemente se levanta de la cama. Camina hacia la
puerta. Suspira. Abre y empieza a caminar derechita a la habitación de Justin.
Esto es una locura. Toca a la puerta.
-Brenda,
¿qué hay? –La saluda Chaz. Él ya había vuelto de estar con sus padres.
-Hola,
enano. –Sonrío- Buscaba a Justin.
-¿Qué,
qué?
-Lo
qué oíste, Chaz.
-¿Para
qué lo buscas? –La vena de la preocupación y la curiosidad se le hincho.
-Es
por…por un trabajo qué debemos hacer juntos. ¿No te conto?
-No.
–Junto sus cejas.
-Bueno,
¿está?
-Sí,
pasa. –Él se hizo a un lado.
Brenda
entro. Vio a Justin sentado en su cama con su móvil. Ella tosió adrede,
haciendo qué él despegará la mirada del móvil. La miro con el ceño fruncido.
-¿Qué
haces aquí, Brenda?
-Yo
necesito hablar contigo.
-Pero
yo no. –Dijo frío.
-Por
favor. Solo quiero saber algo.
-Aléjate
de mí.
-Pero
Justin… -Él la interrumpió.
-¿No
oyes? Te dije qué me dejes.
Ella
se lleno de ira, de desprecio. Se acerco a él y, prácticamente, le arranco el
móvil de las manos. Ella echaba humo.
-¡Eh!
–Se altero él- ¿Qué haces, perra?
-¿Qué
qué hago? –Pregunto cabreada- ¡Por favor! ¡Eres tú!
-No
sé qué coño te dio ahora.
-¿A
mí? ¡Eres tú! –Repitió- Puto bipolar. Qué primero quieres qué follemos, después
quieres qué seamos amigos y ¿ahora? Ahora estás siendo el gilipollas qué me
quedaba por conocer.
-¿Quieres
qué te haga caso, cierto? Sí yo lo sabía, te enamoraste de mí.
-Ni
muerta, Bieber.
-Qué
no dice. –Giro su cara con una risa sin humor.
Brenda
se canso. Le dio una cachetada en la mejilla. Su respiración era fuerte y dura.
La cara de Justin se giro para un lado. Toco su mejilla y giro su cara
bruscamente. El precioso color miel de sus ojos se volvió oscuro. Por sus iris
se cruzo odio.
-¿Qué
has hecho? –Pregunto Justin, casi murmurando. La ira se iba a apoderar de él.
-Te
pegue, ¿quieres qué se repita el acto?
-Veo
qué eres toda una chica valiente. –Dijo él acercándose a ella- Sería una pena
–Acabaron pegados a la pared- qué un día amanecieses en un profundo sueño –él
fue bajando el tono de vos- también denominado muerte. –Le susurro al oído.
-Me
acabas de demostrar qué los rumores son ciertos, eres un puto criminal.
-Vaya,
veo qué tardaste lo tuyo en darte cuenta.
-No
me creí qué un payaso como tú fuese un criminal, serías incapaz de usar un
arma.
-¿Por
qué no te callas?
-¿Por
qué no lo haces tú?
-Eres
irritante.
-Tú
eres odioso.
-¿Vas
a seguir contestándome? –Él golpeo la pared qué estaba justo enfrente de él.
Brenda dio un salto.
-Sí,
hasta mi muerte.
-Algo
qué podría suceder pronto, nena.
-¿Sí?
¿Serías capaz de matarme?
-No
tengo compasión por nadie. Nadie. –Hizo énfasis en su última palabra.
-Bien,
espero con ansias mi muerte. Está en tus manos. –Finalizo ella.
Lo
empujo apartándolo y salió de aquella habitación. Justin coló sus manos entre
su pelo y tiro bruscamente de él hacía los extremos. Endureció la mandíbula.
-¿¡Qué
demonios tiene esa perra!? –Grito.
Chaz,
qué había salido en cuanto Brenda entro, la vio salir con la cara roja y los
puños apretados. Primero, pensó qué Justin no le dio la gana hacer el trabajo.
Pero eso sería extraño, la segunda opción es mejor. Ella le mintió, quizá.
Cuando pasaba por su lado, la agarro del codo y le dio la vuelta, quedando
enfrente de él.
-¡Déjame!
–Grito ella. Pero al ver qué era su “novio” se calmo- Lo siento, pensé qué eras
Justin. –Bajo su tono de voz.
-¿Qué
paso, Bren?
-No,
qué él no quiere hacer el trabajo conmigo. –Ella miro a otro lado y se soltó
del agarre de Chaz.
-Brenda…
-Dijo él. Después acomodo la cara de ella entre sus manos e hizo qué lo mirara-
Puedes contarme, todo va a estar bien.
-No.
–Contesto monótonamente.
-Sí
me cuentas, yo te cuento un secreto.
-¿Me
importa ese secreto?
-Tal
vez, depende princesa. –Él le sonrío.
-Debo
irme. –Dijo ella.
-Lo
siento si te deje molesta.
-No,
Chaz, no es eso. Solo, debo rime.
-Bien,
perdóname, en serio.
-Todo
genial, no pasa nada. –Le dedico una sonrisa.
-Perfecto.
–Le sonrío y beso su mejilla.
Brenda
volvió a su habitación. Se sentó en la cama. Había ido a hablar con Justin del
trato, a decirle qué pasaba de seguir con él. Pero no. Él tenía qué ponerse de
esa forma con ella. Amenazarla de muerte. Ella soltó una lágrima. Tenía miedo.
Tal vez pareció fuerte frente a Justin. Pero en realidad estaba temblando por
dentro. ¿Y sí él de verdad la tocaba? Solo recordar sus palabras, un escalofrío
la recorría. Se levanto y rebusco entre su ropa –en el armario-. Cuando dio con
lo que buscaba, entro al baño. Cerró la puerta con llave y se puso frente al
baño. Miedo, impotencia. Se miro al espejo. Sus lágrimas resbalaban por sus
mejillas. Después bajo la vista. Su brazo izquierdo estaba apoyado
completamente en la pila del baño. Miro a lo largo de él. Acarició las
cicatrices qué estaban en él y las fue contando. Uno, dos, tres,
cuatro…veintisiete. Esas sin cortar alguna qué otra en sus muslos y estomago.
Se sentó en el inodoro y tomo una respiración larga. Levanto su camisa. La palabra “miedo” escrita en su piel a base
de cortes. “Estúpida”. “Pasado”. “Inútil”. “Perfección”. Otras más escritas.
-¡Brenda!
–Gritaron fuera del baño.
-Estoy
en el baño, Abby.
-Vale.
De
nuevo su vista fue a su brazo. Deslizo la cuchilla cuatro veces.. Un grito
ahogado salió de su boca.
+++
Ryan
entro en su habitación, encontrando a Justin y a Chaz. Los saludo con un
movimiento de cabeza. Él se quito la camisa y la tiro algún lugar encima de su
cama. Después miro a Justin.
-Me
llamo David.
-Pues
chócala. –Levanto su brazo y extendió su mano.
-Es
importante.
-Dime,
escucho.
-Me
contó sobre lo qué paso el otro día.
-¿Te
lo contó todo?
-Todo.
-Entonces
ya sabes a quién no debes acercarte.
-Igual
qué para ti, Justin.
+++
Justamente
las ocho y media de la noche. Todos empezaban a bajar al comedor. Brenda
termino de ponerse un suéter con las mangas extremadamente largas. Abby la
esperaba en la puerta. Se acerco a ella y le dedico una pequeña sonrisa,
ocultando todo el dolor. Caminaron en silencio por los pasillos, seguidos de
las escaleras y terminando en el comedor. Entraron y lo típico. Jazmin
besándose con uno cualquiera, las plásticas mirando sus uñas, Justin y Ryan
jugando con la comida y mirando chicas, Chaz callado y observando a sus amigos
negando con la cabeza. Ellas cogieron su cena y se sentaron en la mesa donde se
encontraba Austin.
-Hola.
–Saludo Abby.
-Buenas
noches, chicas. –Les sonrío.
-Hey,
Austin. –Dijo Brenda, mientras bajaba más aun sus mangas, qué se habían subido.
-¿Tanto
frío tienes? –Pregunto Austin. Haciéndola ponerse nerviosa al instante.
-Bueno,
no, quiero decir qué sí. –Ella miro a su comida.
-¿Estarás
enferma?
-No,
no creo. –Le dedico una sonrisita al levantar la cabeza.
-Vale.
Comieron
entre risas y algún ahogo por parte de Abby, ya qué estaba comiendo como una
animal. Pero, Brenda, no paraba de darle vueltas a su cabeza. Recordando una y
otra vez las palabras de su estómago. Además no había comido, no tenía hambre.
Trago saliva duramente mientras se dirigía a la puerta. Un mareo se apodero de
ella. Empezó a perder el sentido del oído.
-Ahora
vuelvo, chicos. –Aviso.
-Vale.
Ella,
sin correr, se alejo de ellos. ¿Qué demonios le pasaba? Cuando se dio cuenta todo
le estaba pareciendo oscuro. Su vista se nublo. No oía nada. La poca vista qué
tenía, la perdió. Cayó al suelo. El no haber comido, haber perdido sangre en
sus cortes y tanto estrés la había hecho caer en un desmayo. Qué, ¿quién sabe?
¿Despertara?
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Mis bellas niñas las cuales querrán cortarme el cuello, D:
Lo siento, de verdad, lo siento tanto mis vidas:c
No saben qué me paso. Descubrí una página con novelas y me engache a un montones y me decía: Leila, sube el capítulo. Y era como: ¡Ay, espera un rato, estúpida!
Los ratos se volvieron horar, y las horas días, y después semanas.
¿Lo bueno? Subí un maratón, mi primer maratón de la novela kfjhsjgksd.
¿Otra cosa? tengo una nueva novela llamada "Somebody to love" La tengo en Wattpad, ¿sabéis cual digo? Wattpad- Somebody to love [Justin&tú+1D]
Eso es. Espero que la leáis, y me paséis, quiero llegar a muchas lectoras más, ¿saben? No entiendo como puedo amar tanto escribir, sinceramente.
Solo con un clic iréis a la página.
No sé que más decir, bueno, sí, que buenas noches, que son las once en Canarias y estoy agotadísima del día de hoy.
Espero os guste todo, os amo<3