22 de noviembre de 2013

Derriba el muro {20} Maratón.

Habían pasado solo unas semanas, y aquí estaba yo, temblando como un perrito mojado. Me iba a presentar a las porristas. Era la primera vez qué haría algo como para llamar la atención, y me sentían muy nerviosa. Aquí había tantas chicas. Y, ¿cómo faltar ellas? Jazmín, Allison y Claire estaban aquí. Con sus uniformes de animadoras. Sabía qué Jazmin era la capitana, ¿cómo no? La entrenadora llegó.

—Buenos días, chicas. —Saludó— Las qué queráis entrar en las animadora de este internado, tendréis qué tener muchas capacidades. Tanto físicas como mentales. Tenéis los uniformes en los vestuarios, iros a cambiar.  

Todas nos fuimos hacía los vestuarios, todas iban hablando entre ellas, mientras yo no hablaba con nadie. Hasta qué veo la figura de Caitlin saltando por la puerta.

—¡Brenda! —Me llamó— ¿Lista?
—Menos mal qué vienes, me sentía apartada. —Reí.
—Bueno, vamos a vestirnos, ¡ya! —Me cogió del brazo y tiró de mí, cogió los uniformes y me tiró uno.
—Gracias. —Hablé riendo.

Me coloqué aquel uniforme, qué constaba de una top de asillas gruesas, color azul con los bordes blancos y el nombre del instituto. La falda, tenía una especie de culote azul, después la falda blanca con los bordes azules. Ahora tenía qué recogerme el pelo en una coleta, hoy lo llevaba totalmente liso, así qué no me costó mucho hacerme la coleta para después colocarme un lazo azul en esta. Cait y yo salimos juntas de allí dentro. Nos colocamos donde nos ordenó la entrenadora, y atendimos.

—Bien, chicas. Ahora, una por una, os llamaré y haréis la coreografía qué enseñará nuestra capitana.

Jazmin se puso en el centro con una sonrisa burlona, mirándome a mí. La música sonó, ella empezó por hacer un salto, cayendo en el suelo de rodillas. Echo sus brazos hacia delante, haciendo una especie de pino-puente con los codos. Se levantó, y saltó, elevando una pierna dando una palmada. Después hizo una pirueta hacía atrás, tres veces. Hasta acabar abierta de piernas. Todas aplaudieron, menos Cait y yo.

—¿Entendido?

Todas asentimos, y una por una fuimos pasando. Las tres primeras fueron descalificada sal no poder abrirse de piernas. La siguiente pasó, y la otra. Y así hasta la séptima. Quedaban dos lugares solo para las animadoras, y quedábamos cinco chicas. Descalificaron a la siguiente, porque ella no sabía hacer la pirueta. Ahora iba Cait, la cual lo hizo a la perfección todo, incluso mejor qué Jazmin. La entrenadora le dijo qué quería hablar con ella al final, esperemos que sea bueno. Ahora iban dos chicas, por delante de mí. Las dos, descalificadas.

—Demuestra lo que vales, Maslow. —Sonrió la entrenadora.

Hice todo lo qué debía hacer, sin saltarme ningún paso, la música fluía por mí y no podía parar. Los nervios se convirtieron en tranquilidad.  Sabía qué me iba bien, aun entendiendo qué mi pierna podría volver a sufrir daños. Termine abierta de piernas en el suelo, todos aplaudieron, incluso Claire y Allison, las cuales tenían la boca tan abierta qué parecían tenerla rota.  Jazmín gruño, y les dios un golpe en la cabeza a cada una.

—Admitida.

Caitlin me abrazó muy contenta.

—Jazmin, tengo malas noticias. —Oí a la entrenadora hablar con Jazmín— Caitlin Beadles será la nueva capitana.
—¿¡Qué!? ¡No, no y no! Siempre lo he sido yo, ¿¡qué tiene ella qué yo no!?
—La educación, por ejemplo. Con suerte aun eres animadora.

Jazmin gruñó y se fue. Caitlin empezó a reírse como una loca. Se veía feliz.

—¡Qué bien! Soy la capitana, ¡sí!
—Un sueño más cumplido. —Reí.
—Suerte qué Justin te dijo qué te presentarás.
—No es suerte. —Me queje.

[…]

Entre a mi habitación totalmente agotada. Odiaba ser animadora, ni si quiera entiendo por qué me presente. Ah, espera, por Justin. Y ahora qué pienso, ¿y Justin? Salgo de mi habitación, de nuevo a los pasillos de este estúpido internado. Lentamente, acomodo mi pelo, después de haberme sacado aquella coleta. Los chicos me silban, pero se callan. Sé qué significa eso. Otro silbido de oyó, rodé los ojos con una sonrisa y me di la vuelta a mirarlo. Me miro de arriba abajo, y suspiro.

—Creo qué no fue una buena idea decirte lo de las animadoras. —Se contradijo.
—¿Por qué? —Pregunte sin entender, mientras sus manos se posaban en mis caderas.
—Porque te ves jodidamente sexy, y los chicos te comen con la mirada. —Hizo un puchero— Eres solo mía, y ellos te desean.
—La diferencia es qué tú eres mi novio, y ellos son personas sin importancia en mi vida. —Le di un besito.
—Creo qué ahora me siento mejor. —Sonrió ampliamente.
—Eres tan idiota. —Reí.
—Y tú tan caliente. —Ronroneó.
—Mm… —Murmure— Creo qué me tendré qué quitar este uniforme de animadora, pero necesito ayuda. Llamaré a Chaz. —Bromeé.
—¡No! —Me abrazó como un oso, apretándome contra él— Yo te ayudo. —Se separó de mí. Me cogió en brazos, como si fuese un bebé y caminó hacía, supongo qué, su cuarto.
—¿A qué vamos a tu habitación? —Eleve una ceja— Ahí no tengo mi ropa.
—Ahora no te hace falta, gatita. 
—Mm, no entiendo. —Me hice la idiota, mientras él abría la puerta, aun conmigo en brazos.
—¿Segura? —Cerró con seguro. Me dejó en el suelo.

Asentí con la cabeza, mientras mordía mi labio. Él se colocó en frente de mí, recorriendo mi cuerpo con su mirada, comiéndome con sus ojos. Se acercó a mí, comenzó a besar mi cuello. Mis manos llegaron a su pelo, y las enrede ahí. Cerraba mis ojos, sintiendo sus cálidos besos en mí. Sus manos moldearon mis curvas, hasta llegar al bordillo de la faldita de animadora. Sus besos subieron a mis labios, parándose un momento.

—Te amo, Brenda. —Susurró.

Me besó despacio, mientras le seguía el ritmo. Sus manos jugaron los el bordillo de la falda, estirándola hacia los lados. Puse mis manos en su pecho y lo aparte, negando con la cabeza, una sonrisa pícara asomó por mis labios. Cogí la falda, la tiré hacia abajo y la aparte con mis pies. Justin se acerco de nuevo a mí, con sus mirada llena de lujuria. Posó sus manos en mi culo, y me apretó contra él. Un notable bulto sentí. Gemí al sentirlo en mí. Él sonrió travieso, mientras yo le miraba desafiante. Sí él provoca, yo también. Pero sé hacerlo mucho mejor. Le di un besito, y de nuevo me aparte riendo.

—Ay, Justin. —Toqué mi pelo— ¿Crees qué solo tú sabes como excitarme y qué yo soy una inexperta en esto?
—No, mi amor, pero tengo más práctica. —Se acercó a mí.
—Ah, ah. —Negué— Verás. —Reí bajito.
—Mhm… —Me miró seductor.

Él se quedo quieto, yo pensé un poco cómo provocarlo. Una idea inundó mi mente, haciéndome sonreír. Se me “cayó” sin querer, el coletero al suelo. Justo delante de Justin.

—Con permiso. —Me coloqué delante de él, pero de espaldas. Me agaché, poniendo mi trasero en su zona baja.
—Brenda, eso no vale. —Se quejó. Puso sus manos en mis caderas, apretándome más a él.
—¿Él qué no vale? Solo recogía mi coletero. —Me levanté.
—Claro, como tú digas. —Me dio la vuelta— Pero ahora, no te hagas más de rogar.


Besó mis labios como si hubiesen pasado años desde qué me había visto por última vez. Su camisa desapareció en segundo, dejando al descubierto ese bien formado cuerpo. Paseé mis manos por este, mientras las de Justin levantaban el top qué llevaba puesto. Para su suerte, yo no llevaba sujetador. Su mirada deseosa observó mis pechos. Y, bueno, lo qué sigue ya lo sabéis.
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¡Hola! ¿Cómo están pequeñas de mi corazón? YO DEMASIADO DKJSGDFHGISDHKSF, QUE TENGO EL MIDNIGHT MEMORIES YA EN MI MÓVIL Y EL CD CASI CASI, MAÑANA VEO A MIS SENSUALES ESPAÑOLES, SKHDSJFKSD, METERÉ SU SUDOR EN UN BOTE Y PARA MI CASITA, JAJAJAJA.
Y que más puedo decir, a ver,...no sé. Estoy traumatizada. En mi clase suceden cosas raras. 
¿Qué importa eso? ¡Soy feliz y más subiéndoles capítulo!
Creo que subiré está novela a Wattpad. 
Quiero avisar que "A pesar de todo...", mi nueva novela, será estrenada en el blog.
Soon, is soooooooooooooooooooon. No, no soon a lo Justin, el mío no dura meses jajajajaja.
En fin, las amo cositas preciosas. 
PD: Recordad que sois hermosas y debéis sonreír.
PD2: Mi gato, Hatchi, me ataca.
PD3: ¡ADIIIIIIIÓS!

Derriba el muro {19} Maratón.

Miércoles 26 de noviembre 2012; 09:34

Anoche fui a la enfermería, pero no había nadie. Y como suicida qué soy, o era, aprendí como cocer cortes. Así qué necesite unos dieciséis puntos de sutura en aquel corte qué Max me hizo en el brazo. En la cara, con un poco de alcohol, intente curar mi mejilla. En la cabeza, sabía qué me había abierto una brecha, y no sabía qué hacer, así qué la deje estar. Capaz qué así me iba de este puto mundo. Pero no, apareció la enfermera y al verme, se volvió loca. Corrió de un lado a otro, me curo al completo. Le dije qué no le dijera a nadie esto. Ella, con miedo, asintió. Pero me dijo qué debía estar en reposo. Me puso una venda atorada a mi cabeza, haciendo una especie de diadema hippie muy fea.

—Entonces…¿te caíste de las escaleras anoche, porque te resbalaste? —Repitió Caitlin intentándolo asimilar.
—Sí. —Mentí.
—Bueno, nosotras debemos ir a la próxima clase. —Hicieron una mueca— Te queremos.
—Adiós.

Ellas salieron del cuarto, pero las vi quedarse paradas de la puerta. No le di importancia, y seguí mirando mi cuarto. Hasta qué mi cama se hundió a mi lado. Mire y vi a Justin.

—¿Quién te golpea?
—¿Qué? —Intente reír.
—No estoy de coña, Brenda. ¿Quién demonios te hizo eso?
—Me caí.
—Claro, ¿eh? —Me miro mal— Te caíste y golpeaste el ojo, la mejilla, la pierna, la cabeza…
—Es razonable, puede haberme pasado.
—Puede. —Repitió remarcando— Pero no paso. Me estás ocultando cosas.

En ese momento, mi cuerpo estaba bajo al completo. Estaba débil, lo menos qué quería era discutir, solo quería desaparecer e irme.

—No quería hacerte llorar, Bren… —Susurro Justin
—No estoy llorando. —Dije alto y claro, hasta qué toque mis mejillas con cuidado y note mojado.
—Por favor, dime quién te está haciendo esto…
—Yo…yo… —Suspiré, y rompí en llanto— Lo siento.
—No lo sientas, no es tu culpa.

Mi mente dio una sacudida, haciéndome entrar en razón. Sabía qué sin Justin corría peligro, me estaba dando cuenta de eso. Además de darme cuenta de cuánto lo amaba y necesitaba. Solo quería qué él fuese quien me protegiese, quería qué él fuera quien me mimase, quien me salvará…Le quería a él. ¡Reacciona Brenda! Me grito mi conciencia.
Con mis ojos llenos de lágrimas, con el labio temblando, me acerque hasta él y deposite un beso en sus labios, sintiéndome nueva. El poso su mano detrás de mi cuello, acercándome de nuevo.

—Solo quiero qué este bien, mi amor. —Susurro contra mis labios.

Asentí con la cabeza una vez, y deje qué él rompiera la distancia y me besará de nuevo.

—¿Quién te golpeo? —Preguntó después de separarnos.
—Max. Él me golpeo la semana pasada, y ayer porque me dijo que estaba de tu lado…
—Será cabrón, es un hijo de perra… —Él se tenso, noté como sus ojos color miel oscurecieron, perdiendo aquel brillo.
—No se lo digas a nadie, no quiero qué me golpeé. —Mire a mis manos.
—Nadie te hará daño, Brenda. —Entrelazo nuestras manos— Nadie, mientras yo esté a tu lado para protegerte.

Los dos nos quedamos en silencio. Sentí la necesidad de nunca separarme de él, pero sabía qué me había mentido. Lo sabía perfectamente y aun así me enamoré.

—¿Por qué me mentiste, Justin?
—Yo… —Él se veía nervioso— No soy quién crees, Brenda.
—Pues dime quién eres, para saber de quién me enamoré.
—Soy Justin Bieber, un criminal, un asesino. —Me miro a los ojos— ¿De verdad estás enamorada de mí? —Elevo una ceja con una sonrisa.
—Bieber, sigue con lo otro si no quieres qué te parta a cara. —Le sonreí dulcemente.
—Vale, vale. —Sonrió— Tu padre, Max Maslow, también está metido en la mierda esta del crimen y trapicheos. Él y su banda son nuestros contrincantes, con nuestros meto a Ryan en todo el ajo. Mmm…a ver, yo quiero dejarlo. Lo quiero dejar por ti, pero después de lo qué te hizo Max, creo qué estaré un poco más hasta matar a ese hijo de puta.
—Es mi padre, Jus. —Gemí en queja.
—Lo sé, pero él ha hecho demasiadas cosas malas como para seguir viviendo. —Miro nuestras manos enlazadas— Y te mentí, en eso, y en lo de nuestra relación. Sentía qué si estaba contigo, él nos dejaría en paz a mí y a los chicos. Pero casi qué no fue así. Mi plan salió mal, porque escuchando tu historia, viendo como eras realmente, me enamoré de ti. Y no podía dejarte ir, hasta qué te perdí cuando él te secuestro.

Lo mire anonada. ¿Realmente todo eso era verdad? ¿Ahora debía enfadarme o estar feliz? No lo sé.

—Yo…no sé qué decir, Justin.
—No digas nada. —Elevo con cuidado mi barbilla— Solo perdóname.
—Creo que así será. —Le sonreí.

Por fin en días, tenía una sonrisa sincera en mis labios.

—Brenda. —Me llamo— Recuerda qué de ahora en adelante, nada te pasará.
—Te amo.

—Yo más, mi amor. —Me beso con dulzura. 

12 de noviembre de 2013

Derriba el muro {18}

Lunes 24 noviembre del 2012; 23:43

Una semana sin nada interesante. Justin comenzó a pasar de mí, me alegre por una parte, pero por otra me hundí. Le necesitaba, y no entendía por qué. Aun así, no le he vuelto a ver cerca de las guarras de este internado.
Pero, ¿eso qué más da? Ahora lo qué me importa es lo qué estoy sufriendo. Es lo qué me está haciendo este maldito hombre qué tengo por padre. El miércoles pasado, vino por la noche, de madrugada casi. Me saco a la fuerza de aquí, de donde estaba segura. Y me pego, me dio una paliza. Solo decía: “Con Max Maslow no juega nadie, pedazo de zorra.” Me sentía estúpida dejándome de nuevo pegar por él. Mi cara, mis brazos, mi estomago…Todo mi cuerpo estaba hecho porquería, y nadie lo sabía, gracias a Dios. Tenía miedo de qué él me pegase si se entera qué alguien lo sabe. Pero como no es así, me siento segura.
Todo el maquillaje qué estoy llevando para cubrir los morados de mi cara, es lo qué se pone una modelo en un año. No exagero. Por suerte estamos en temporada de frió, así puedo ir con manga larga, cuellos altos, pantalones largos y qué nadie me diga nada.
Y, ahora, son las doce menos cuarto de la noche, y aquí estoy yo. Despierta, llorando como una loca. Me siento mareada, y todo mi mundo no aguanta. No sé qué me pasa, pero tampoco puedo pedir ayuda. ¿Para qué? Para qué vean los golpes, ¿eh? No, no puedo hacer nada.
Extraño a mi navaja…
Pero busque otra cosa qué me relajaba, ¿quién diría qué la chica lista, la empollona, la cerrada al mundo…tomaba calmantes? Sabía qué un día me iría a la mierda. Es como tomar droga, nadie me los receta, y tomo los qué me vienen en gana. Me hacen sentir mejor, pero aun así, todo el dolor queda.

—¿Brenda? —Oí una voz adormilada al otro lado de la puerta del baño. Tome tres pastillas y conteste.
—Mhm…
—Me meo, ¿podrías salir?
—Claro, Abby.

Salí del baño cubriéndome bien, y ella entro a toda prisa. Volví a mi cama, e intente dormir.

Martes 25 de noviembre 2012; 07:09.

El despertador de Caitlin me despertó, así qué le tiré una almohada. Me irritaba ese maldito ruido de despertador. Podría irse a la porra todas las mañanas.
Me levante refunfuñando, como las viejas cuando están enfadadas. Vi como las chicas sacaban sus biquinis, las mire raro.

—¿Qué hacéis con los biquinis?
—Prepararlos, está noche harán una fiesta en la piscina, ya qué algunos profesores dieron permiso. —Aclaro Abby.
—Ah. —Seguí buscando qué ponerme.
—¿Irás?
—No, no creo. —Cuando di con qué ponerme, fui al baño a cambiarme.

Me duche, restregando con fuerza aquellas zonas donde tenía morados, cicatrices y demás golpes. Odiaba el dolor, lo odiaba. Pero el físico no, ese me encantaba. Normal, tantos años produciéndomelo.
Salí de la ducha, me seque y vestí. Comencé a maquillarme, necesitaba tapar un corte en la mejilla, un ojo morado, el labio roto y la ceja con un pequeño corte. Cualquiera qué me viera pensaría qué me lie a piñas con alguien. Casi qué fue así, lo único qué no me defendí.
Salí del baño y me fui corriendo de la habitación, las chicas tardarían un montón en acabar.
No quise desayunar, no solía comer ya. Odiaba la comida. No, no tenía un trastorno alimenticio. Pero los recordar todo lo qué me ha pasado a lo largo de mi vida, me quita el apetito. Tenía suerte si me comía una manzana al día.

—¡Ey! —Me gritaron desde atrás, volteé para encontrarme con Chaz.
—Ey. —Dije seca, me estaba poniendo de los nervios de tanto pensar, tenía qué controlarme y parecer normal. Necesito pastillas.
—¿Ya desayunaste? —Me preguntó sonriendo.
—Oh, claro. —Mire al suelo.
—Jo, ahora tendré qué comer solo. —Hizo un puchero.

Intente sonreírle, pero me salió una fea mueca, así qué me hice a un lado y seguí caminando.

—¿Irás a la fiesta? —Preguntó desde lejos.

Negué con la cabeza. Por más qué moría por ir a esa fiesta, no podía.

[…]

Aquí estoy, a las seis de la tarde escuchando a Caitlin y Abby.

—¿Me queda bien este biquini? —Preguntó posando— ¿O mejor este? —Cogió el de la percha— Espera. —Subió al baño.
—¡No! ¿Por qué me pasará esto a mí? —Lloriqueo Abby— ¡No me queda esmalte rosa chicle!
—Creo qué mejor este. —Se dijo Cait mirándose al espejo.
—¿Ahora qué me pongo? ¡Sin ese esmalte no puedo llevar esta camisa!

Yo intentaba leer, o hacer otra cosa, lo qué fuera por pasar de ella. Me estaban comiendo la cabeza con sus tonterías. La puerta sonó y las dos chillaron, negué con la cabeza y fui a abrir.

—Hey, Austin.
—Hola, ¿qué haces en pijama?
—No voy a la fiesta. —Me leve de hombros— Abby estará lista en poco tiempo, ¿y Chaz?
—Él ahora viene. —Se dio vuelta— Ahí está, con Jus.
—Genial… —Murmure— Pasa, si quieres.

Me fui de la puerta y me tumbe en la cama. Lo menos qué quería ahora era ver a Justin, después de estar aguantando una semana qué me ignorara. Mis nervios estaban floreciendo, sin motivos. Con cuidado de qué nadie me viera, saque unas cinco pastillas y me las tome de un golpe.

—¿Qué tomas? —Oí.

Me tense. Mierda, me pillaron.

—Unos…unos caramelito de menta. —Casi susurre mirando mi libro.
—Estás rara, Bren. —Aparto el libro de mi cara.
—Justin, ¿por qué no sigues con tu labor de ignorarme?
—No te ignoro.
—Claro qué no, campeón. —Rodé los ojos.
—Me dijiste qué te dejara en paz.
—También es verdad. —Le miré— Ve-te. —Silabeé.
—Ven conmigo.
—No voy a la fiesta.
—¿Cómo qué no? Estará todo el mundo, Brenda, quiero verte en un jodido biquini.
—No puedes ser más directo. —suspire.
—Venga, vamos.
—No voy.

Cuando me di cuenta, todos se habían ido. Joder, putos inoportunos para irse.

—¿Qué ocurre?
—¿De qué?
—No eres tú.
—Sí soy yo.
—No, no lo eres. Tú eres distinta, eras lista —Puse mi mano en su boca.
—Empollona. —Corregí.
—No, eres lista, inteligente. Eres hermosa. Eres simpática, adorable.
—¿Y eso qué?
—Ya no atiendes en clase, has bajado tu nota, estás como apagada, no sonríes ni ríes, estás seca, eres otra.
—¿Algo más? —Dije desinteresada.
—Qué yo amo a esa Brenda, no a está.
—Pues muy bien por ti.

Él iba a seguir hablando, pero algo me subió por la garganta quemando. Sin darme tiempo casi a salir hacia el baño, vomite en el suelo de mi habitación. Justin aguanto mi pelo. Tosí un poco, y me incorporé.

—¿Qué demonios?

Aun no podía hablar, tenía la garganta encogida y dolorida.

—Vamos, te llevaré a la enfermería.
—N-n-no… —Susurre tartamudeando.
—Vamos. —Me agarro del brazo.
—Suelta. —Dolía, y mucho, ahí tenía en morado con una pequeña herida.
—Te pasa algo. ¿Por qué no me lo dices?
—Porque no eres nadie en mi vida.
—Pero lo fui.
—Nunca fuimos novios.
—Podríamos serlo ahora.
—¿Puedes irte de una maldita vez? —Señale la puerta.
—No.

Abrió mi gaveta, donde tenía dos botes de pastillas. Forcejeé con él, lo único que hice, fue hacerme daño.

—Te estás drogando…¡estás loca!
—Me las receto el médico. —Se las quite.
—¿Ah, sí? ¿Y la receta?
—La tiré. —Mentí.
—¿Qué más? ¿Eh? ¿También marihuana, cocaína y choco?
—¡Qué no me drogo! —Lo empuje.
—¿Por qué te receto calmantes?
—Estaba agobiada.
—¿Agobiada? —Me preguntó— ¿No será qué nunca comes, qué está todo el día tapada hasta la cabeza, qué no estás aquí? Pareces muerta.
—¿Cómo sabes qué no como?
—No entras en el comedor, nunca.
—Ya da igual, vete.
—Nos vamos.

Al momento, él me cargo en su hombro. Pataleé como una loca. No quería ir, sobretodo porque era en una puta piscina. Eso dejaría al descubierto todos y cada uno de los golpes de mi cuerpo. Eso quitaría el maquillaje de mi cara…eso era lo qué estaba pasando ahora. Justin nos tiro a los dos a la piscina. Cuando le mire, con temor, vi sus ojos llenos de rabia y preocupación. Toque mi cara, y noté como todo el maquillaje estaba corrido por ella. Todos nos miraban, todos me miraban a mí y a mi cara.
Salí de aquella piscina a toda prisa, ante la atenta mirada de toda aquella gente. Corrí escaleras arriba. No podía ir a mi habitación, sabía qué ahí, Justin me encontraría. Tampoco me hizo falta ir muy lejos. Tenía a Max frente a mí.

—Hija mía. —Me sonrió cínicamente.
—Pa-papá… —Dije con miedo.
—¿Qué tal? Hacía unos días qué no nos veíamos. —Se acerco a mí, yo retrocedí.
—N-no me golpees. Por favor. —Le pedí a punto de echarme a llorar.
—Yo nunca te he golpeado, querida. —Me tomo del brazo con fuerza— Ese no fui yo. —Señalo mi ojo— Ni ese. —Señalo mi barriga, donde había un gran moretón.

No podía contraatacar, si lo hacía, sabía qué él me mataría. Me lo dijo la última vez.
Le vi sacar una navaja, la acerco a mi mejilla.

—Amas cortarte, pequeña. —Me susurro— Me gustaría probar, a ver qué se siente. —Carcajeo.

Ese filo cortante, toco mi piel, un dolor agudo me empezó en ese momento. Abrí la boca para gritar. El dolor seguía, pero aquella navaja ya no estaba contra mi piel. Y justo, cuando fui a gritar, una mano impacto en mi mejilla cortada, haciéndome llorar más aun.

—Ni se te ocurra gritar, perra.
—¿Por qué me haces esto, papá?
—Porque estás del lado de Justin Bieber. —Gruño.
—De su lado… —Repetí— No, no lo estoy. —Ni sabía a qué se refería.
—¡No mientas, puta!

Me dio una patada en el pie, la cual me hizo caer al suelo.

—Juro qué cómo me mientas de nuevo, no tendré piedad en clavarte esta navaja en tu barriga y dejarte desangrar. —susurro con odio.

La navaja recorrió mi brazo izquierdo, haciendo un corte vertical. Aguante las ganas de gritar.

—Buena chica. —Acarició mi pelo— Pero estoy harto de ti, eres un puto error, no debiste nacer de esa puta asquerosa.
—No llames a mamá así, no lo merece.
—¡Claro qué sí! —Tiro de mi pelo, levantando mi cabeza del suelo— Ella se acostaba con otros hombres mientras estaba casada conmigo. —golpeo con rabia mi cabeza contra el suelo, era como su saco de boxeo. Lo único, qué este saco de boxeo, podría morir— Estoy harto de ti…seguro qué ni siquiera eres mi hija. —Rió sin humor— Seguro eres hija de otro y te cuide para nada.
—Para…lo siento, para, ¡perdón! Pero déjame ir.
—Creo que por hoy hemos terminado.


Se levanto, dejándome tirada en el suelo. Como una idiota, desangrándome. Lloraba sin consuelo alguno, me sentí totalmente estúpida. Nunca debí nacer, nunca.

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Vas happenin my lovessssssssss<3
¿Cómo estamos?  Con ganas de matarme, que no subo desde, bffffffffff.
Ya en noviembre. Yo happy, muy happy. Porque el vídeo se SOML es precioso, hermoso, perfecto y lloré como una retrasada. Porque mi canadiense está con sus canciones nuevas tan orgasmicas y perfectas, además de esos vídeos. A l u c i n o. Encima me voy a ver a Auryn, quizás, muerrrrrrrrro.
En fin, espero que no me maten.
Mi nueva novela ya tiene primera temporada y segunda en proceso. Quería hacer una segunda de esta, pero no tenía nada que poner nuevo. Y eso que he pensado.
En fin, supongo que me mudaré a Wattpad a subir la nueva.  DON'T WORRY, aquí también la subiré cuando acabe esta.
LES DEJARÉ PREGUNTITAS.
¿Qué creen que sucederá después de esto?
¿Le sucederá algo a Justin, Chaz, Cait, Christian, Brenda...Abby?
¡¡¡¡¡¡¡Las amo!!!!!!!
(Tengo un retraso, ya lo sé)