28 de septiembre de 2013

Derriba el muro {13}

Lunes 30 de septiembre del dos mil doce; 12:34.

Brenda POV

-Os van a echar del hospital. –Reí mientras les advertía.
-¿Por qué? –Preguntó Abby quedándose quieta.
-Mm, no sé, quizás –Eleve mis manos haciendo un movimiento de dejadez– porque tenéis puesta la música a tope, estáis armando escándalo, tenéis todo tirado…Pero, no sé, eh.
-No seas aburrida, venga. –Dijo Chaz.
-¡No lo soy! –Le mire mal y me cruce de brazos, como si fuese una niña chica.
-No, qué va. –Digo con sarcasmo.
-¡Ay! Abby, pégale, qué es tu chico. –Le señale.
-¡Eh, eh, eh! –Dijo Chaz echándose atrás con los brazos levantados– Sí de verdad me quieres, no me pegarás mi amor. –La señalo con el brazo derecho enarcando una ceja.
-Es qué no te quiero. –Se acerco a él y le dio un golpe. Pero después lo abrazo– Es qué te amo. –Ella sonrió.
-Igualmente, el golpe dolió. –Hizo un puchero.
-¡Oh! ¡Sois adorables chicos!
-No seas tonta, Brenda, ya nos has visto antes así. –Rió Chaz.
-¡Oh, perdoné usted!

De la nada, la puerta se abrió y paso mi madre.

-¡Chicos! –Grito al ver aquel desorden– ¡Esto es un hospital! ¿No os dais cuenta?
-Lo sentimos señora Wort. –Dijo Chaz cabizbajo mientras recogía.
-Espero que esto no se repita más. –Dijo ella con una media sonrisa, pues supongo le daría gracia como Chaz recogía todo muy rápido.

Ella se acerco a mí, con la risa floja y beso mi mejilla.

-Pequeña, tengo una sorpresa para ti.
-¿En serio? –Dije emocionada– ¿Y qué es?
-Nos vamos a casa. –Sonrió.
-Oh dios, ¿me voy de este hospital?
-Así es, mañana por la mañana nos vamos.
-¡Sí! –Grite eufórica.

Al fin me iba de aquí, de estar rodeada de toda esta gente rara y enferma. Aunque mis amigos son como ellos. En fin, me iba a casa. ¡Por fin!

-Bueno, yo solo venía a eso, ahora me voy, qué debo hablar con tu padre…
-¿Vas a ver a Max? –La interrumpí.
-A tu padre. –Me replico.
-Ese hombre no es mi padre, ni siquiera es tu marido.
-Sí lo es, y basta ya. –Dijo ella.
-No, no basta. Ese hombre no te hace bien, deberías dejarle, divórciate de él.
-¡Silencio! –Me grito. Algo muy raro en ella.
-Yo me quedo callada, claro. –Dije volteando los ojos– Venga, vete, a olerle el culo de nuevo, como siempre. ¡FUERA!
-¡Brenda, ya basta, te he dicho qué te calles!
-Ojala pudiese levantarme, y te sacaba yo misma.
-Ya basta. –Repitió por tercera vez.
-No.
-Sí.
-¡Ay! ¿No te ibas?
-¿En qué momento te volviste así? –Preguntó ella.
-¿Así cómo? –La mire mal.
-Una niñata malcriada, una egoísta y tan cruel. Mi hija no era así.
-Oh, quizás ya no sea tu hija. Así qué, mañana, ni me vengas a buscar.
-¿Qué?
-¡Qué te vayas!

Entonces, la puerta se abrió y un chico rubio entro. Bueno, en realidad dos. Ryan y Justin. Sonreí. En la última semana, Ryan, se había hecho muy buen amigo mío.

-¿Qué tantos gritos se oían? –Preguntó el de ojos azules.
-Esta mujer de aquí, qué ya no es nada para mí, qué no se va. –Dije con repugnancia.
-Pero, Bren, es tu madre… –Dijo Justin.
-¿Y? –Dije indiferente.
-Pues como ya no soy tu madre, te iras de ese internado, de casa, te quedarás sin móvil y sin todo lo qué te he comprado.
-Pues vale.

Ella, con los ojos rojos, quizás iría a llorar, se dio la vuelta y salió de la habitación. Todos los presentes no sabían qué decir después de aquella pelea. Así que decidí romper yo el silencio.

-Bueno, ¿mañana quién se viene a un hotel? –Intenté qué aquello se avivará.
-¿A un hotel? –Cuestiono Abby.
-Ya sabes, no estaré en mi casa. Ni en el internado.
-Pero…¿ella lo dijo en serio?
-Claro, Abby.

▪Justin POV

¿Brenda no estaría en el internado?
No, no puedo estar lejos de ella. Algo me lo impide. Además de qué ella está en mitad de toda la mierda esta de las bandas. Debo protegerla. Ella se vendrá conmigo, lo tengo más qué claro.

-Brenda. –La llamé, ella me miro como diciendo “¿Sí?”– Tú y yo nos vamos juntos.
-¿A dónde?
-Ya verás.
-¿Te la llevarás? –Preguntó Chaz.
-Claro, ¿si no? ¿La dejo tirada en la calle?
-No, tampoco eso…
-Con Justin estará bien, creedme. –Dijo Ryan, dando a entender qué yo la cuidaría.
-¿Os veremos? –Preguntó Abby.
-Claro, cuando queráis, ya le diré la dirección a Ryan y se vienen un día.
-Nos tendríamos qué fugar. –Dijo Chaz.
-Venís, si queréis. No os obligo. De hecho, preguntó ella. –Señale a Abby.

Como antes, todos quedamos en silencio. Hasta qué Abby y Chaz avisaron de qué se debían de ir. Nos despedimos de ellos y se fueron.
Brenda estaba viendo la televisión. Mientras Ryan me hablaba a mí.

-¿A dónde piensas llevarla?
-Bueno, mis padres no estarán en unas semanas en casa.
-¿Y cuándo vuelvan?
-Les explicaré todo.
-Tendré qué recordarte qué tu padre no quiere saber nada de ti, ¿verdad?
-Ya, igual qué no me deja ver a mis hermanos.
-Pero, ¿y cuando ellos vuelvan te irás a otro lado?
-Seguramente, o intentaré poder meter a Brenda en el internado.
-¿Con qué dinero?
-Oh, por favor, Ryan, soy un gánster. Sé cómo conseguir el dinero.
-¿Sabes qué más? Deberás comprarle ropa, comida y todos sus caprichos. Es una mujer, recuerda.
-Ella es distinta.
-Otra cosa.
-Okey, dime, ‘chico de las mil preguntas’.
-¿Por qué demonios te importa tanto?

Eso me preguntaba yo. ¿Por qué? ¿Por qué desde el día qué la conocí la necesito tanto? ¿Por qué siempre estoy pensando en ella?

-Es mi novia. –Dije.
-Pero de broma.
-¡Shh! –Le pegue– Baja la voz, ella está aquí.
-Pero no me pegues, joder. –Se sobo la cabeza donde le había dado.
-El pequeño Ryan Butler le duele un pequeño golpecito. Qué pena. –Dije con burla.
-Siempre riéndote de mí. –Se hizo el ofendido.
-Sabes qué te quiero, bro. –Reí.
-Sí, sí, me amas con todo tu corazón.
-Sí, me casaría contigo.
-Claro, Justin. –Rió, después se acerco a Brenda.

Observé como él se despedía de ella con un beso en la mejilla y volvía hacia a mí. Antes de salir por la puerta me dio un golpe en el hombro seguido de un ‘Te veo luego, bro’. Ahora me tocaba acercarme a mí. La tome de la mano y bese su mejilla.

-Princesa, puede qué yo no sea médico, ¿sabes? Pero ese yeso de tu pierna en dos semanas se podría quitar y ya después deberías rehabilitar la pierna. –Le dije con una sonrisa.
-Pero los médicos dijeron un mes… –Ella dijo extrañada.
-Te contaré un secreto. –La mire y relamí mis labios– Cuando yo tenía dieciséis años me partí la pierna izquierda. De ese golpe aprendí qué los médicos no siempre tienen la razón.
-No entiendo.
-Me dijeron qué debía estar en reposo. ¿Sabes qué hice yo? Mi rutina diaria. Me curé antes de lo previsto. –Sonreí victorioso recordándolo.
-Es decir, ¿fuiste un chico rebelde con los médicos? –Elevo una ceja divertida.
-Se podría decir así. –Reí.
-Pues, ayúdame.
-¿A qué?
-A levantarme, odio estar postrada en esta cama. –Hizo una mueca, la cual resulto divertida– ¿De qué te ríes, Bieber? –Me miro mal, pero sabía qué era en broma.
-¿Bieber? ¿En serio? –Me hice el ofendido– Pensé qué ya habíamos terminando la fase de llamarme por mi apellido, otros nombres o insultos.
-¿Qué? –Ella preguntó confusa.

Mierda, se me acaba de escapar una pequeña cosa sobre el internado y nuestra mala relación.

-Cuanto tú y yo nos gastábamos bromas, yo te decía bicho de cariño y tú me decías idiota.
-¿De cariño, también?
-Creo que no. –Reí.
-Bueno, no cambies el tema, ayúdame. –Me extendió las manos.
-Okey, con cuidado, pequeña. –Tomes sus delicadas manos.

Con cuidado, ella bajo la pierna qué tenía bien y la apoyo en el suelo. Suspiro y bajo la otra. La apoyo con cuidado.

-No pongas peso sobre está pierna. –Le indiqué la pierna del yeso.
-¿Entonces iré coja?
-Sí, supongo, pero tranquila, estaré aquí para ayudarte. –La miré a sus ojos, y pude ver como ese verde esmeralda cogía brillo.

Ella apoyo todo el peso sobre la pierna en buen estado, y la otra la extendió hacia delante, sin tocar el suelo. Salto un poco cuando yo comencé a caminar con ella de las manos. Se veía divertida. Sonreí. Por primera vez después de haberme separado de mi familia, me sentía feliz. Muy feliz a decir la verdad. ¿Qué demonios me estaba ocurriendo?

-¡Ey, Justin! –Me grito Brenda. La mire– Suéltame.
-¿Qué? ¡No, no! ¿Estás loca?
-Confía en mí.
-Te puedes hacer daño.
-No seas negativo. –Ella se soltó de mí y empezó a cojear por la habitación. Cogió las muletas y se apoyo en ellas. Camino con libertad. –¿Ves?
-Oh, bueno, perdóneme usted. –Levante mis brazos como diciendo ‘yo no hice nada’.
-Eh, las muletas me hacen más alta, ¿o no? –Ella se estiro, intentando ser más alta.
-No, mi amor, sigo siendo más alto. –Reí.
-¡Ay! ¿Por qué eres tan malo conmigo? –Hizo un puchero.
–Sabes qué es todo con cariño.
-Sí, eso dices ahora.
-Ahora y después. La verdad, siempre. –Me acerqué a ella.


Posicione mis manos en sus mejillas y la acerqué a mí, para besarla. Nuestros labios encajaron a la perfección. Y no sé qué me estaba ocurriendo, pero mi estómago tenía algo dentro, algo qué, quizás, me agradaba. Me separé de ella y comprobé qué estaba sonriendo. Se veía totalmente linda de esa forma. En lo poco qué la he conocido, en el internado, pocas veces la vi sonreír. Prácticamente le hacían bullying. Pero eso no volvería a pasar. Ahora estaba yo, para protegerla. Quizás ahora, yo me este enamorando. Sí, al fin, lo dije.
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Hola, no me aman, ni me quieren, ni siquiera me recuerdan.
De tener seis comentarios a tener tres.
En tuenti dos personas me piden que siga.
Esto es tan deprimente.
Aquí les dejo el capítulo, igual no estaba de humor.

16 de septiembre de 2013

Derriba el muro {12} Maratón.

Miércoles 25 de septiembre dos mil doce; 12:23
▪Brenda POV

Mire al suelo, al techo, la lámpara. Pero todo era aburrido. Me encontraba sola en esta clínica. Nadie venía, nadie salía, nadie. Chaz estuvo ayer conmigo hasta muy tarde. También vino Abby, ya recordé más de ella. Y bueno. Ahora, como dije antes, estoy aquí sola. Las enfermeras entran y salen de la habitación. Y así repetidas veces. Hasta qué una se para.

-Brenda, te vamos a operar en unas dos o tres horas. Debemos prepararte.
-Está bien. –Me eleve de hombros.
-¿Necesitas a alguien? –Preguntó ella acercándose a mí.
-A mi madre. –Dije con la voz apagada.
-La llamaremos. –Me sonrió.

▪Regular POV

Justin despertó. La de pelo rizado ya no estaba a su lado. Bueno, le daba igual. Anoche había follado y punto. Se levanto, se coloco el uniforme y salió hacia clase. Se había perdidos cuatro horas. Abrió la puerta de la clase número veintitrés. Matemáticas. Paso y los gritos del profesor Parker inundaron la sala.

-¡Señor Bieber! ¿Sabe usted qué le han estado buscando? ¿Dónde ha estado?
-Durmiendo, y no grites. Sigo adormilado. –Bostezo.
-¡No me conteste!
-Qué sí, hombre.

Justin se sentó en el sitio de atrás del todo. Como él suele decir, marginado del mundo. Miro a la chica qué horas antes había estado con él en la cama. Ella estaba mirándolo también. Le guiño un ojo. Seguidamente, él abrió su cuaderno y se cruzo de brazos sobre él. Otro día de clase. Aburrido.

+++
Julia se coloco todo lo qué dieron los médicos para poder pasar a quirófano. Iban a operar a su hija, Brenda. Ella ya tenía la anestesia general. Se colocó a su lado, tomo su mano y rezo. Solo deseaba qué esta operación saliese bien.

+++

14:25

Chaz entro al cuarto de Abby. Ella estaba ahí, esperándole.

-Hola, cariño. –Saludo él.

Ella se acerco a él y beso sus labios.

-Qué bien qué Brenda y tú eran novios, en broma. ¿Comprenderá lo nuestro? –Preguntó ella mientras se sentaba en el regazo de Chaz, él se había sentado antes en la cama.
-Claro qué sí. –Rodeo la cintura de su chica– Ella es demasiado perfecta, jamás se enfadaría por esto.
-¿Y si le gustas?
-No creo.

+++

Justin salió de dirección. El director le había llamado para zanjar el asunto de su estilo de vida en el internado. Además de su actitud. Aunque él pensaba qué esto era inútil. Él no iba a cambiar, ni por hechos, ni por gente, ni nada. Él sería él. Un criminal, qué odia el colegio y solo le gusta la fiesta.
Se para en seco. Se acuerda de qué hoy operarían a Brenda.

-¡Mierda! –Golpea de una patada la pata de uno de los sillones qué hay en la sala de espera para ver al director.

Corre hasta su cuarto y coge las llaves de su coche. De nuevo, corriendo, se escapa del infierno llamado internado. Se sube a su coche, pone la llave en el contacto y arranca. Un escalofrió le recorre. Esto qué acaba de hacer, le pareció extraño. Se preocupo mucho por ella, por Brenda.

+++

15:07

Brenda despierta poco a poco. La operación ha sido un éxito. Ahora deberá ir por un tiempo en silla de ruedas, un mes, algo así. Después muletas y listo. Su vista está borrosa, se siente adormilada, pero va recuperando el sentido. Y ahí está su madre. Agarrando su mano, sonriéndole.

-¿Mamá?
-Hija… –Dice. Su labio tiembla, avisando de las ganas de llorar.
-¿Ya me operaron? –Carraspeo su garganta.
-Sí, todo está bien.
-¿Cuándo me iré de aquí?
-Pues pronto.
-Oh… ¿y Justin? ¿Él vino?
-¿Justin?
-Sí, mi novio.
-¿El rubio o el moreno?
-El rubio.
-Oh, no, no ha venido.
-Jo, pensé qué vendría… –Ella miro a sus manos.

De repente la puerta se abre bruscamente. Dejando ver a un Justin con la respiración acelerada y entrecortada. Él mira a la cama, y la ve ahí. Despierta.

-¿Ya te operaron? –Pregunta con la voz ronca. Cosa qué Brenda le pareció muy sexy.
-Sí, me dijo mi madre qué no viniste. –Ella aparto la mirada.
-Tenía qué ir a clase.
-Oh. –Ella miro sus ojos.
-¿Estás bien? ¿Te duele?
-Estoy bien.
-Le darán el alta en unos días. –Hablo Julia.
-Tendré qué cuidarte en el internado. –Sonrió Justin.
-Espera, ella no va a volver al internado.
-¿Qué? –Pregunta, incrédula, Brenda.
-Hija, no estás en condiciones.
-¿Y qué? Quiero seguir estudiando.
-Y lo harás. Pero durante este mes, será desde casa.

Brenda mira su madre. Además de lo qué le acaba de decir, la dejo a cuadros, los ojos de su madre están algo extraños. Los nota distintos. Parecen llamarla. Pedirle socorro.

-Está bien, estudiaré en casa. –Guardo silencio, hasta qué siguió hablando– Pero Abby tendrá que venir a casa a traerme los apuntes.
-O yo. –Hablo Justin.
-Eso.
-Está bien. –Dijo Julia.

La tarde fue pasando. Julia se fue, y Justin se quedo con Brenda. Estaban callados, no hablaban. Pero no era un silencio incómodo. Justin miraba su móvil. Y, Brenda, pues, en fin, no podía hacer nada.

-¿Necesitas algo? –Preguntó Justin.
-No.

Otra vez silencio. La verdad, este silencio no les molestaba. La compañía del uno al otro era lo único que necesitaban. Lo qué Justin no entendía aun eran esas cosquillas qué sentía en su estómago cuando ella estaba cerca. Quizá tuviese hambre, quizá estuviese por vomitar, quizá estuviese con el estómago revuelto.

-Justin. –Lo llamo.
-Dime. –La miro.
-¿Por qué no viniste antes? ¿En serio estabas en clase?
-Sí. –Respondió nervioso– Estaba en clase, y no me dejaban venir.
-Espero qué no me estés mintiendo.
-Y no lo hago.

Pelea, polvo y quedarse dormido. Eso era lo qué en realidad había pasado. Y se sentía horrible, se sentía como una basura. No entendía por qué. Brenda era su “novia”. De mentira. Falsa novia. Él podía follar con quién quisiese. Ahora podría tirarse a cualquier enfermera. Pero se sentía culpable. Sentía qué lo qué había hecho la noche anterior había estado mal. «Joder» La había cagado. Bien cagada. Eso podría joderle el plan.

-Nena, de verdad, no te miento. –La miro.
-Vale, te creo. –Dijo lejana, seca, fría.
-No, no me crees.
-¿Puedes dejarme en paz?
-Wow, la niña tiene un mal despertar.
-De mi no te burles, retrasado.
-¿Estás con la regla? Porque estás de un humor qué vamos.
-¿Vas a seguir? –Grito ella– ¡No sé cómo demonios puedo ser tu maldita novia!
-Lo mismo digo. ¡Eres insoportable!
-¡Ay, vete, márchate, olvídame! –Grito ella, y no sabía si quería decirlo en serio.
-¿De verdad? –Se levanto– ¿Eso quieres?
-Sí, eso quiero. Lo deseo, vete.
-Y yo repito, ¿de verdad? –Se acerco a la camilla.
-¿Eres sordo? Te dije que sí. –Se sentó.
-Vale, me iré. Pero si me voy, esto se acabo.
-¿Esto?
-Sí, esto, el nosotros qué hay.
-Es cierto, ¿para qué sigues conmigo? Estoy inválida, te quedarás sin follar un mes. Déjame, piérdete. No te sirvo de nada. Soy inútil.

Justin analizo sus palabras. Ella misma se llamo inútil. Ella se insultó como hacía su padre. Ella, ahora, estaba con su cara empapada de lágrimas.

-No, joder… Lo siento, mi vida. No quería decir eso, no me refería a eso. –Se acerco a ella.
-No quiero hablar contigo. –Sollozó.
-Perdóname, amor. –Acaricio su mejilla, y ella fue relajándose– Deberías descansar.
-¿Te vas? –Lo miro– No quiero qué te vayas… –Seco sus lágrimas.
-No me voy, me quedo aquí, a tu lado. –Él sonrió.
-Gracias…eres lo más grande, Justin. –Lo abrazo, apoyando su cabeza en su abdomen, ya qué estaba sentada en la camilla y él de pie.


Justin la rodeo con sus brazos. Se estaba dando cuenta de qué ella era frágil, muy débil, y solo necesitaba un poco de cariño.
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Jaloooooous. ¿Qué tal, mis pequeñas loquitas? 
Sé que he tardado en subir, pero es que me he sumergido en novelas de Justin, 1D y Larry DDDD:
Además me empezaron las clases. Estoy en 2º de eso y no entiendo ni papa de lo que me dicen.
JAJAJAJA.
Soy chachi, lo sé.
Por cieeeerto, quería agradecerle a Sofía, por estar desde el principio. En serio, ¿sabes cuánto te quiero? Espero que leas esto, asdfghjkl. 
ASÍ QUE, COMO SOY SWAGGY, EL MARATÓN DEDICADO PA' ELLA.
¿Saben algo más?
Necesito un Rubius DDDDDD:
He descubierto que hay fan-fics de él, safhjsaglfkgds.
Poh na' máh mi amoré.
Os amo como locura a todas, ¿saéis'?

Derriba el muro {11} Maratón.

▪Brenda POV

Esos cortes. ¿Qué era mi vida? Por lo qué se ve no me lleve bien con mi padre, o él nunca me venía a ver. Una punzada en la barriga. Me retuerzo. Joder. Levanto la bata qué llevo. Oh Dios mío. Trago saliva duramente. Bajo la bata y niego con la cabeza. De nuevo, recuerdos.

≈Recuerdo≈
25 marzo 2009
Hoy, de nuevo, papá está trabajando. Al igual qué mamá. Miro por la ventana de mi cuarto. Necesito una amiga. Necesito a alguien qué me comprenda. La puerta de abajo se abre.

-¿Mamá? –Grito bajando las escaleras.

Nadie me responde. Termino de bajar y veo qué es mi padre. Tiene la cara roja y una estúpida sonrisa. Me acerco a él.

-Papá, ¿estás bien?
-Quita niña.
-¿Estás borracho? –Él ríe- Papá…
-Bicho, aparta. –Me empuja.

Veo como él camina a la cocina. Le sigo. Él busca en la nevera, sin suerte por lo que veo.

-Joder. –Se da vuelta- ¿Es qué no hay nada de comer en esta casa?

No le respondo.

-Niña, ¿sorda y muda? Tan mal no te pude hacer, joder.
-No soy muda, ni sorda.
-Pero si inútil.
-¡No!
-¡Sí! ¡Fuiste un error en mi vida! No sirves para nada, eres inútil.

Noto como me empapo a lágrimas. Soy un error.

-¿Ahora lloras? –Ríe- Niñata.
-No entiendo por qué te emborrachaste.
-Cállate la jodida boca. Hazme un favor y vete.
-Pero…
-¿Por qué no trabajas en lo mismo qué tu madre? Te vendría del diez.
-¿Me llamaste puta?
-Síp.
-Eres un cabrón. –Solloce.

No era posible esto. Y menos qué su mano acabase de estallar contra mi mejilla. Llorando a mares, corrí hacía mi cuarto. Cerré de un portazo y con llave. Los golpes de mi padre contra la puerta no cesaban. Sé qué está borracho, qué todo lo qué dijo no lo pensaba, pero aun así duele.

-¡Abre la puerta, puta inútil!

Me alejo y llego a mi cama. Cuchilla. Levanto mi camisa.

-I –La escribo en mi piel- N –Las voy recitando en alto- Ú T I L. –Termino de deletrear. Mi estomago sangre, sangra y yo, en fin, soy una puta inútil.

≈Fin recuerdo≈

Vuelvo en mí. Noto como de mis ojos caen múltiples lágrimas. Eso fue muy duro. Mi padre, mi barriga, cortes. Mierda.

-¿Qué pasa, Bren? –Me pregunta Justin viniendo hacía mí.
-No –Seque mis lágrimas- Nada.
-¿Segura?
­-Sí. –Le dedique una pequeña sonrisa.

La puerta de mi habitación se abrió. Un hombre alto, con el pelo negro, ojos grises y con poca barba –muy poca- entro. Él vino hacía a mí. Tome la mano de Justin qué estaba a mi lado y la apreté, él me miro.

-Tranquila. –Me susurra.
-¿Quién eres? –Me sonaba demasiado.
-Soy yo, Brenda, tu padre.
-¿Tú? –Trague saliva.
-Sí, yo. –Me sonrió. Beso mi mejilla- ¿Me recuerdas?
-No. –Dije fría.
-Ya te dije qué soy tu –Le interrumpí.
-Mi padre.
-Eso es. –Sonrió. Él miro a Justin muy mal, fatal lo miro. En cambio, mi..Umh, novio, le sonrió.
-Hola Max.
-¿Qué haces aquí? –Escupió.
-Estar con Brenda.
-No, fuera de aquí.

¿Estaba echando a mi novio? Ya claro, ¿qué se cree? Yo quiero qué se quede.

-No, Justin. –Apreté su mano- No te vayas. –Lo mire a los ojos.
-Me quedaré, nena. Tranquila.
-No, te vas. –Ordeno mi padre.
-Él no se va.
-Pero, ¿por qué? ¿Te amenazo o algo?
-¡Por favor! –Grite- Mi novio no se va de aquí.
-N–novio… ¿qué? ¿Novi–vio? –Preguntó entrecortadamente.
-Sí, ¿qué está mal? –Pregunte.
-Qué é–él es tu novio… -Entrecorto.
-¿Eso está mal? ¿De verdad? –Lo mire a los ojos– ¿No quieres qué yo sea feliz? ¿Te crees qué lo pase bien contigo? Qué me haya olvidado de cosas, no significa qué no empiece a recordar. –Las lágrimas se apoderaron de mis ojos.
-¿Qué ocurre, bebé? –Pregunta Justin.
-¿Sabes qué es esto? –Levante mi bata, haciendo caso omiso a Justin. Señale la palabra ‘inútil’– ¿Lo sabes? –Él negó– Es culpa tuya.
-¿Cómo lo sabes?
-Recordé qué un día llegaste borracho a casa, mamá trabajaba y estaba sola. Me dijiste qué era un error, qué era una puta, una inútil y me pegaste. Después subí y me corte. –Sorbí– ¡Por tú culpa! –Grite– ¡Te odio! ¡Vete, escoria! ¡No te necesito en mi vida! –Grite a todo pulmón.

Sentí como me empezaba a marear. El aire me faltaba y empecé a hacer ruidos raros, intentando volver a recobrar el aliento. El aparato qué determinaba como iba mi corazón pito bruscamente.

-¡Brenda, Brenda! –Grito Justin– No te vayas, mierda.

Él tomo la mascarilla del oxígeno y la coloco en mi boca. Se alejo y fue hacía mi padre.

-¿Estás feliz, eh? –Lo empujo– Por tú culpa ella está a punto de morir.
-¡Relajaté, Bieber! –Le dio un puñetazo.

Vi como mi novio se preparaba para darle uno, pero entraron los médicos. Después de eso no recuerdo más.

▪Justin POV

Por culpa del subnormal de Max, su hija está en peligro. Puede morir, entrar en coma o cualquier cosa. Los médicos estaban mirando todos los aparatos conectados a ella y también dándole más oxígeno. Puedo ser el “novio” de mentira –sin qué ella lo sepa– y qué no la quiera, pero me estoy preocupando. No sé, pero ella me está cambiando. La necesito a mi lado. Sin un por qué.

-No responde. –Dice un médico.
-Ponle el suero, y suminístrale más oxígeno.

El pecho de Brenda no se mueve. Joder. Miro a Max.

-¿Estarás contento, no?
-Yo no quería qué ella sufriese.
-¿No? Entonces, ¿qué hace así? Muriendo. ¿Eh? ¡Dime!
-Eres el menos indicado para gritarme en estos momentos, Bieber. Quiero matarte. Ahora mis ganas de tenerte bajo tierra han crecido. Me has robado a mi pequeña hija. Eres su maldito novio. Sé cómo es tu trabajo, sabes el mío, pero ella no.
-Ella me quiere.
-¿Y tú a ella? ¿La quieres?
-Sí. –No lo sé, en realidad.

Me miro con celo. Está celoso. Me rió interiormente. Miro a Brenda de nuevo. Su pecho empieza a subir y bajar de nuevo, ella abre sus ojos y toma aire fuertemente. Me acerco corriendo.

-¿Estás bien? ¿Te duele algo? –Ella asiente lentamente.
-Qui–quiero qué ese hombre –Señalo a su padre– Se vaya, no lo conozco.
-Señorita, él es su padre. –Informó una enfermera.
-No, él ya no es nada para mí.
-Pero hija…
-Vete, estoy harta.

El médico lo echo amablemente. Yo le hubiese empujado y golpeado para qué saliese.

-Por favor, manténgala tranquila. Avisaremos para cuando la tengamos qué operar.
-Está bien, enfermera.
-Llámame Jane.
-Vale. –Le sonreí.

Cuando me quede a solas con Brenda, saque el tema de su padre.

-¿Por qué lo has echado? –Bueno, quería qué se fuese.
-Recordé más. –Ella miro a sus manos– Siempre me trato mal, y parecía qué no me quería. –Levanto su vista– Él vino un día después de qué yo hubiese ingresado, ¿verdad?
-Estaría ocupado.
-No, él siempre paso de mí. Lo recuerdo perfectamente.

Me quede callado. No tenía nada qué contestarle. Ella me examino.

-Oh Dios, Justin. –Cerro los ojos– Tienes sangre en el labio.
-¿Sí? –Pase mi mano por él– Cierto, tengo sangre. –Cogí papel y limpie– Fue del puñetazo qué…Nada.
-Te lo dio Max.
-Tu padre.
-Él no es.

Wow, ahora el enemigo de mi chica es el mismo qué el mío. Irónico.

-Oye, nena, creo qué debería irme para qué descansases. Además, debo volver al internado.
-No, no te vayas.
-Ahora viene Chaz o Abby, tu mejor amiga. –Aclare.
-Me gustaría qué te quedases. –Ella se sonrojo.
-Debo irme, en serio.
-Dame un beso antes de irte entonces ¿no? –Sonrió pícara.

¿Desde cuándo ella es tan lanzada? Eso me gusta. Es tan provocativo. Dios.

-Pero necesitas el oxígeno, nena.
-Dame tú el oxígeno.

Levante una ceja divertido. Me acerqué a ella, le saque la mascarilla y lentamente acerque mi cara a la suya. La voy a besar. Sí, apuesta finiquitada. ¡Sí!

-Bésame.
-Nena. –Jadeé– No sabes las ganas qué tengo.

Termine de acercar mi cara a la suya. Presione mis labios firmemente contra los de ella. Puse mi mano en su mejilla. Me separé, deje qué ella tomará aire. Pero, en seguida, cogió mi cara y presiono de nuevo nuestros labios. Empezamos a moverlos, haciendo un beso más pasional. Ella enredo sus manos en mi cuello y se sentó en la camilla. Toque su labio con mi lengua, pidiendo entrada y ella me dejo. Mi lengua entro a su boca y la de ella igual. Nuestras salivas se mezclaban. Dios, había deseado tanto esto. Pero este beso, joder. Pensé qué besaba mal. Ahora me siento en el cielo. Me separé de ella y pegue nuestras frentes.

-Necesitas aire, nena. –Bese su cabeza.
-Eso estuvo genial. –Afirmo colocándose la mascarilla.

La mire con mis dos cejas levantadas. Ella se puso de un color carmesí y escondió su cara en su brazo. Reí.

-Te ves adorable cuando te sonrojas.
-¿No te ibas?
-No te enfades, bebé.
-No me enfado. –Destapo su cara y sonrió– Adiós, cariño.
-Adiós, nena.

▪Brenda POV

Ese beso fue increíble, en serio lo digo. Él ya se ha ido. Me siento sola. Una enfermera entra con un papel.

-Este es tu seguimiento. –Me da el papel– Es por si necesitas saber cómo sucedió todo.
-Gracias. –Le sonreí.

Ella salió y yo mire el papel.
DATOS

PACIENTE:
MASLOW, BRENDA ANNE
CAUSA(S):
HA SIDO ATROPELLADA A LAS OCHO Y DIECISÉIS DE LA NOCHE DEL DÍA 23 DE SEPTIEMBRE DEL DOS MIL DOCE.
LESION(ES):
LIGAMENTO DE LA RODILLA DERECHA ROTO. PARADA RESPIRATORIA. PERDIDA DE MEMORIA.
ENFERMEDAD(ES):
NINGUNA
EDAD:
17
FECHA NACIMIENTO:
19 ENERO 1995
PADRE:
MAX MASLOW
MADRE:
JULIA WORT


Aja, así qué ¿fui atropellada? Eso no lo sabía. Tengo la rodilla destrozada. “Genial”. Ojala estuviese aquí Justin. Pero, algo no encaja. ¿En serio es mi novio? No sé, yo le quiero. Y me siento bien ahora. Me siento completa. ¿Qué me está haciendo Justin? No puedo saber si él era así antes, yo olvide todo.

[…]

Esto aburre mucho. No hay nada qué hacer y se supone qué iba a venir Abby o Chaz. Entra una doctora, revisa todo y me avisa qué es hora de comer. Después entra otra con mi comida. La miro. Potaje con ensalada. ¡Fos! Cojo mi móvil y miro mi agenda. Tengo muchos contactos. Busco a Justin. ¿Por qué no le tengo? Pues a ver. ¡Chaz!

-¿Sí?
-¿Chaz?
-¿Brenda?
-Sí, yo. Dejemos las preguntas.
-Vale. –Ríe– ¿Qué necesitas?
-Puedes traerme una hamburguesa y papas fritas. ¡Por favor! Odio la comida qué me dan aquí.
-Pero debes comértela.
-Eso sonó muy mal. –Reí– Bueno, ¡tráemela!
-No.
-Por favor.
-Qué no.
-Llamaré a otra persona para qué lo traiga.
-¿A quién, eh? –Me desafió.
-Justin o Abby.
-¿Justin? –Ríe– Él no te traerá nada.
-¿Por qué?
-Oh, es verdad, te olvidaste de él por completo.
-¡Tráeme la puta hamburguesa! –Colgué.

Qué agresiva qué soy a veces. Bueno, no sé. Dejo mi móvil en la mesita qué tengo al lado de mi camilla. ¿Y ahora qué hago con esta comida?

▪Regular POV

Justin entro a su cuarto. Ryan estaba solo, fumándose un cigarro.

-Ey, bro.
-¿Dónde te has metido? –Lo miro.
-Estuve… –Se rasco la cabeza– en el hospital.
-¿Por qué? –Soltó su cigarro.
-Atropellaron a Brenda.
-No podemos estar cerca de ella, Justin.
-¿Y te crees qué iba a perder esa apuesta?
-¡Ostias! ¿La del beso?
-Oh sí. –Asintió con la cabeza sonriendo– La he besado y se ha dejado.
-Pero no lo vi. –Refunfuño.
-Ya lo veras, Ryan. Espero verte en pelotas por ahí. –Rió.
-¿Seguro?
-De lo más seguro, Butsy.
-Cabrón, no me llames así. –Ryan golpeo con su piño el hombro de Justin.

El rubio rió. Metió la mano en el bolsillo de su pantalón y saco la caja de cigarros. Saco uno, lo poso en sus labios y lo encendió.

+++

Brenda miro a la hamburguesa. Sí, Chaz se la había traído. Ahora él estaba sentado allí, a su lado. Ella empezó a comer.

-¿Te encuentras mejor?
-Solo no me acuerdo de algunas cosas. –Dijo con la boca llena.
-Ya, ya. –Rió– Se nota.
-¿Qué pasa? –Dijo ella ofendida.
-Ya no eres tú, quiero decir, la chica qué conocí hace una semana.
-¿Cómo era antes?
-Tímida, a veces. Otras te revelabas. –Carcajeo– Eras muy lista, adorabas todas las clase y eras muy simpática.
-Wow…Ahora ya no recuerdo nada de eso. Más o menos.
-¿Y qué recuerdas?

Brenda termino de comer y miro a Chaz. Se elevo de hombros.

-Bueno, sé qué soy yo. –Sonrió– Recuerdo a mi madre, a mi padre, a ti más o menos, Abby y poco más.
-¿Solo?
-Solo eso. –Ella miro su brazo y suspiro. Lo escondió debajo de la manta.

El silencio se apodero de toda la habitación. Ni una mosca ni un aparato se oía. Era evidente qué Brenda no sabía de qué hablar. Aunque Chaz tuviese cosas que contar. No podía. Ella podía llegarle todo de golpe y provocarle daño. Eso era lo qué menos deseaba él.

+++

-Justin, debemos de irnos.
-¿A dónde?
-Al almacén.
-¿Por qué?
-Joder, tío. Vamos y cállate.

Ryan lo agarro del brazo y lo saco a fuera de la habitación. Como siempre hacían para salir del internado, pasaron por la puerta del pabellón. Subieron al coche de Justin. Él lo manejo hasta el lugar. Aunque aún seguía sin saber qué pasaba. El viaje fue silencioso. Al llegar aparcaron y se dirigieron al almacén. Nick y Carly estaban sentados en el sofá.

-¿Qué pasa ahora? –Dijo Justin situándose delante de ellos.
-Eres idiota. –Dijo Carly– ¿Sabes qué pasó? Vino Max.
-¿Y…?
-¿Cómo qué ‘y’? –Preguntó furiosa– ¡Vino diciendo qué te va a matar!
-Eso ya lo sé.
-Pero Justin, él está peor ahora. Estás con su hija.
-¿Cómo sabes?
-El bocazas de Nick.
-¿Estás con Brenda? –Preguntó Ryan, sorprendido.
-Bueno sí, pero es para qué Maslow no nos haga nada.
-¿Qué te crees Justin? Crees qué él no vendrá, te pegará un tiro en la cabeza y se irá.
-Pero le haría daño a su hija si me mata.
-Ella no te recuerda. –Afirmo Ryan– Ella no sabe nada de ti, y qué le dijeses qué sois novios no significa qué siempre sea así. Ella va a recordar todo algún día.
-¿Por qué siempre me cagas mis planes? –Preguntó el de ojos miel con enojo.
-No los cago. –Se elevo de hombros– Lo qué ocurre es qué tú eres idiota y no sabes pensar muy bien.
-Cierra la puta boca. –Dijo, mientras sus manos pasaban por su pelo.

Él no había pensado en eso. Jamás se acordó de ese detalle. Algún día, Brenda recordaría. Y se daría cuenta de todo. De tal forma, qué Max tendría pista libre para matar a Justin.

+++

Brenda cayó en un profundo sueño. Chaz, sacó su móvil y llamo a Abby.

-Ey, precioso. –Saludo ella.
-Hola pequeña.
-¿Necesitas algo?
-Brenda se quedo dormida y me estoy aburriendo.
-Oh, ¿quieres qué vaya?
-Sí y ya de paso de te quedas un rato.
-Muy bien. –Ella sonrió– Te veo ahora.
-Vale, te quiero. –Sonrió mostrando sus dientes.
-Yo también.

Colgó. Miro a la castaña. Parecía tan pacífica durmiendo.

+++

Justin abrió la puerta de su cuarto. Ya había vuelto del almacén. Estaba furioso. Sabía qué había sido un idiota. Esta mentira no le durará mucho. Brenda recordará. Y se dará cuenta de todo.

-¿Qué ocurre, Bieber? –Dice Jazmin entrando en su habitación junto con él.
-Nada.
-Te ves frustrado.
-Bueno. –Él gira bruscamente– ¿Y qué? –Preguntó furioso, más de lo qué estaba.
-Solo decía. –Ella le desafió con la mirada.
-No te pases, perra.
-Já, ya ves tú qué daño me hacen tus palabras.
-Cállate.
-¿Por qué? –Pregunta acercándose a él– ¿Me vas a obligar?

Justin no lo pensó dos veces. La empotró contra la pared más cercana. Ella arqueo la espalda ante el golpe, pero sonrió.

-He dicho qué te calles. –Susurro muy despacio.
-No quiero.

Sus alientos se mezclaban. El ambiente era tenso. Justin estaba cabreado. Jazmin quería un polvo.

-Te lo repito. –Tomo una profunda respiración– Cállate.
-Te digo qué no quiero.
-¿Sí? –Elevo una ceja– ¿En serio? ¿Quieres guerra?
-Claro, pero sobre la cama. –Sonrió pícara.

Los ojos de Justin se abrieron como un plato. Ella no podía haber sido más clara. Acerco sus labios a los suyos.

-Pues vamos a la cama. –Jadeo. La excitación recorría sus venas.

-Dios, sí, fóllame. –Pidió Jazmin en un gemido.