Lunes 24 de septiembre dos mil doce; 07:34.
Justin despierta poco a
poco y mira a su alrededor. Chaz está sentado en la cama con el móvil al oído
y, mientras, mira el suelo.
-No, no sé lo qué paso. –Sorbe.
-Debemos de ir, ahora, al hospital a verla.
-¿Segura?
-Sí, hablaré con el profesor de guardia.
-Vale. Te veo ahora. –Colgó.
Chaz levanto su vista y
comprobó qué Justin lo miraba. Se levanto, empezó a colocarse los pantalones,
seguidos de la camisa y la voz del rubio lo interrumpió.
-¿Dónde vas, bro?
-Al hospital. –Le
responde mientras termina de colocarse sus tenis.
-¿Por qué?
-Brenda está en él, la
atropellaron.
-¿Qué? –Preguntó con
preocupación.
Su estomago cayó al suelo.
Habían atropellado a Brenda. ¿Por qué se preocupaba? En un acto qué él no
pensaba ni coordinaba, se levanto y empezó a vestirse. Cuando estuvo listo,
abrió la puerta. Los dos chicos salieron del cuarto y fueron a secretaría. Allí
estaba Abby, esperándolos. Más bien a Chaz, no tenía ni idea de qué Justin
iría.
-¿Justin? –Pregunta
confundida.
-Sí, el mismo. ¿Qué
ocurre conmigo? –Se guarda las manos en los bolsillos de sus muy caídos
pantalones.
-No sé, Bren y tú no se
llevan…eh, muy bien.
Justin le respondió con
una mueca. Después ellos le pidieron permiso a el profesor de guardia para ir,
había sido él quien les aviso del suceso. El rubio les ofreció llevarlos en su
coche. Ambos accedieron. Subieron al coche y Justin prendió el motor. Ya sabía
cuál era el hospital, pues se lo habían dicho antes. El viaje fue corto, pero
se les hizo eterno. La respiración entrecortada de Abby se escuchaba en todo el
coche. Estaba nerviosa. Para lo poco qué conocía a Brenda, estaba bastante
preocupada de lo qué lo puede haber pasado. Al llegar al hospital, y en cuanto
Justin aparca, la chica sale disparada del coche. Los dos chicos corren detrás
de ella.
-Buenos días, ¿qué
desean? –Pregunta la recepcionista.
-Hola, venimos a ver a
Brenda Anne Maslow. ¿Cuál es la habitación? –Responde Chaz.
-Oh, un momento.
La recepcionista busca
en el ordenador. Cuando da con la habitación y la paciente, los mira.
-Habitación ciento
dieciséis planta tres.
-Muchas gracias.
–Agradece Abby.
Los tres cogen el
ascensor. Piso tres. Salen de él y recorren los pasillos. Llegan a la
habitación.
-Oh Dios, Brenda… -Dice
Abby soltando unas lágrimas y se tapa la boca con la mano.
-Santa mierda… -Murmura
Chaz.
Se encuentran con una
Brenda totalmente dañada. Conectada a no sé cuántos aparatos, magulladuras y
vendas. Abby se acerca a ella. Llora desconsoladamente. Coge su mano.
-Brenda… -Acaricia el
dorso de la mano con su pulgar.
Justin traga saliva
duramente. “Culpa tuya” Le dice su conciencia. Y era algo cierto. Sí tal vez no
hubiese tenido sexo con su prima, podría haberla llevado de vuelta al
internado. Pero ella se negó. Estaba enfadada y se le notaba. Él negó con la
cabeza quitándose todos esos pensamientos. Entro una enfermera. El rubio la
miro.
-¿Qué le ha pasado?
-La atropellaron, señor.
-¿Y por qué está
conectada a tanto trasto?
-Ella sufrió una parada
respiratoria y tenemos qué administrarle el oxígeno. Además, se partió el
ligamento de la rodilla derecha. Tendremos qué operarla. Y, quizá, tenga
pérdida de memoria temporal.
-Jesús… ¿se pondrá
bien?
-Esperemos qué sí.
Ahora está en estado de shock. No sabemos si despertará o se quedará.
-¿Quedará? –Repite con
confusión.
-Tal vez fallezca.
Esa frase se le repitió
mil y una veces en su cabeza. No podía ser. Se sentía como una mierda. Sabía
qué por su culpa Brenda estaba postrada en esa cama y casi en su final. Era
culpa de él qué ella hubiese sufrido ese accidente. Justo sonó el móvil de
Justin.
-D-diga… -Entrecorto su palabra ante lo qué acababa
de oír.
-Ey, Jus ¿estás bien? –Pegunto al otro lado Carly.
-No lo sé. –Él miro el piso- ¿Qué querías?
-David me dijo qué te llamase, y qué te dijera qué
la hija de Maslow sufrió un accidente.
-Lo sé.
-¿Sí?
-Sí, estoy en el hospital ahora mismo. Mirándola.
-¿Qué? ¿Te recuerdo qué tienes prohibido acercarte a
ella?
-Lo sé, pero…joder. Es mi culpa.
-¿La atropellaste tú?
-No, no, ya te contaré. Ahora, adiós.
-Pero Justin… -Colgó.
Él se acerca a la cama
donde está la morena. La mira. Oh mierda. Esto es su culpa. Observa como Abby llora,
Chaz acaricia su hombro y mira a Brenda. Justin se acerca a la cama. El pi pi pi de la maquina qué dice como va
su corazón, es lo único qué se oye en toda la habitación. Silencio. Solo
silencio. Se sienta en el sofá qué hay en la sala y mira a Brenda. Su
respiración es tranquila y lenta. No para de pensar qué, en cualquier momento,
ella podría dejar de respirar y morir.
–
Martes 25 septiembre del dos mil doce.
Ha pasado un día, son
las once y cuarenta. La madre de Brenda ha pasado por aquí, sus primos y sus
tíos. Abby y Justin habían ido fuera. Chaz estaba allí, junto a la indefensa
Brenda.
-Esto no tendría por
qué haberte pasado… -Hablo- Sé qué ahora no me oyes. Parezco estúpido, ¿verdad?
–Rió levemente- Solo quería decirte qué eres la mejor novia falsa qué he
tenido. Te quiero.
Una lágrima resbalo por
su mejilla, hasta llegar a sus labios. Le dolía ver a su amiga ahí. Le dolía
mucho. Una tos débil lo saca de sus pensamientos.
-¿Brenda?
-Uhm… -Ella emite un
ruido.
-Gracias a Dios,
despertaste. –Sonrió ampliamente.
-¿Quién eres? –Pregunta
ella sentándose en la cama.
-Mierda. –Susurra– Soy
Chaz, vamos juntos al mismo internado.
-¿Qué internado?
-Joder. –Susurra de
nuevo- Espera, debo llamar a una enfermera.
El moreno se levanta y
sale de la habitación. Brenda examina cada parte de la habitación. No recuerda
haber llegado aquí, en realidad, no recuerda nada.
▪Brenda POV
Intente levantarme,
pero no podía. Al darme cuenta de qué tenía el pie vendado e inmovilizado,
gruñí. Espere a qué volviese ese chico, ese qué se llama Chaz. No sé quién es.
Tampoco sé quién soy, ni qué hago aquí. La puerta se abre y pasa el chico junto
a una mujer. Ella se acerco a mí.
-Hola, ¿recuerdas qué
ha pasado? ¿Sabes quién eres?
-No… -Dije bajo.
-Vale, ahora vendrá el
médico y te examinara.
La mujer salió y entro
un chico rubio. Me quede mirándolo fijamente. Me sonaba mucho, me sentía
atraída por él. Pero no sabía quién era. Un recuerdo vagaba por mi cabeza.
Justin. Ese nombre. ¿Quién es Justin? El chico, qué acababa de entrar, se
acerca a Chaz. Hablan algo, pero no les oigo.
-Uhm…¿Chaz? –Lo llamo
con confusión.
-Dime. –Me mira.
-¿Quién es él? –Miro
hacia el rubio.
-Él es un amigo mío.
-Oh…
-¿Ella no recuerda? –Le
pregunta.
-No, Biebs, ella esta
qué no sabe ni quién es.
-Me podrías decir quién
soy… -Dije en un susurro. Mire a otro lado.
-Eres Brenda Anne
Maslow.
Un recuerdo golpeo mi
mente.
≈Recuerdo≈
19 enero 2009
Termino de colocarme mis shorts. Me hago unas
pequeñas ondas en el pelo. Miro al espejo, me veo reflejada en él. Dejo de
mirarme rápidamente. Esta angustia me come por dentro.
-Hija, ¿estás lista?
Es mi madre, la miro y asiento. Salgo junto a ella
de mi cuarto. Bajamos las escaleras.
-¿Y papá?
-Está trabajando.
-Siempre está trabajando. –Me quejo.
-Por favor, Brenda. No volvamos a las mismas. –Me
pide mi madre.
-¡No, mamá! No es justo. Siempre está trabajando,
siempre se pierde mi cumpleaños. Parece importarle más su trabajo qué yo.
–Grito.
-No, cariño, él te quiere.
-Nunca lo demostró.
[…]
Hemos vuelto de casa de los abuelos. Como siempre
comimos con la familia por mi cumpleaños. Pero papá siempre falta, nunca viene. Me gustaría saber qué tanto trabajo
tiene. Mamá besa mi cabeza y se despide. Se va a su turno de trabajo. Espero
que algún día pueda dejar ese trabajo. Subo a mi cuarto. Me dirijo a mi cama.
Levanto la almohada. Cojo la cuchilla. Es nueva, reluciente, sin ninguna mancha
de sangre. La cambie esta mañana en clase de tecnología. Cogí un destornillador
y la saque de mi afilador. Como nadie se sienta nunca a mi lado, nadie se dio
cuenta.
≈Fin recuerdo≈
Cojo una gran bocanada
de aire. Abro los ojos de golpe. Me veo rodeada de tres enfermeras al parecer y
dos médicos.
-¿Qué pasa? –Pegunto.
-Ha vuelto. –Dice la
enfermera.
-Sí. –Me mira el
médico- ¿Te encuentras bien?
-Perfectamente, ¿qué ha
pasado?
-Te has quedado en
estado de shock.
-Oh…
Me doy cuenta de qué el
chico rubio está aun aquí. Pero el otro, Chaz, no.
-Ey, tú. –Lo señalo-
Ven.
-¿Qué quieres? –Se
acerca a mí.
Cuando veo qué los
médicos y enfermeras salen de mi habitación, miro al rubio.
-Cuéntame sobre mí.
-Esto… -Se rasca la
nuca- No puedo.
-¿Por qué?
-Los médicos dijeron
qué entras en shock cada ve qué te cuentan algo, al parecer te pones a
recordar.
-Eso es lo qué quiero.
Ser yo.
-Está bien.
▪Justin POV
Respiro. Yo sé de ella
tanto. No puedo contarle todo. Sí empieza a recordar todo, le parecería extraño
qué yo conociera todos los detalles de su vida. Sería extraño. Ella estaría de
testaruda intentando adivinar.
-Te llamas Brenda Anne
Maslow. Tienes diecisiete años. Eres de Canadá. Tú madre se llama Julia Wort y
tu padre Max Maslow.
Ella me mira
detenidamente.
-Sabes más.
-No.
-Sí.
-Brenda, te conocí
hace…
¿Por qué no jugar? ¿Por
qué no ganar ya esa apuesta?
-Te conocí hace tres
años. Y sé poco de ti. –Continuo.
-¿Cuándo nos conocimos?
-Ya te dije, hace tres
años.
-No te recuerdo.
-Soy Justin, boba.
¿También te tengo qué recordar qué estamos de novios?
-¿Novios?
-Sí, llevamos un año.
-Wow… -Ella se quedo
quieta, mirándome- ¿De verdad?
-Sí.
En ese momento ella
levanta su brazo izquierdo y con su diminuta mano se rasca la nariz. Analizo su
brazo. ¿Qué coño?
-Nena, extiende tu
brazo.
Ella se queda
congelada. Cierra los ojos. Me empiezo a preocupar. Han pasado minutos. ¿Y si
entro en shock? Los abre. Niega con su cabeza.
-¿Por qué? ¿Recordaste
algo? –Ella asiente con miedo- Extiende tu brazo. –Niega- Por favor, nena.
-Pero…
-Yo sé lo qué es, me lo
dijiste. –Mentira.
Ella lo extiende. Me
acerco y lo agarro delicadamente. Mierda. Brenda se corta. Esto es reciente.
-¿Cuándo te cortaste
por última vez?
-No recuerdo. –Ella
mira a otro lado- Solo recordé un día en mi cumpleaños.
-Cuéntamelo, por favor.
-Estaba en casa sentada
en mi casa. La saque de debajo de la almohada y me corte. Ni mi padre ni mi
madre estaban en casa.
-¿Solo eso?
-Sí.
-Prométeme qué jamás te
volverás a cortar.
-Yo no puedo prometerte
eso.
-Sí, lo prometes.
Ella hizo una mueca. No
creo qué ella lo estuviese pasando tan mal como para cortarse. Ahora me parece
estúpido haberla tratado tan mal. Y, claro, por eso ella cada vez qué la cogía
del brazo se ponía tan bestia. Esto quiere decir qué no lo sé todo de ella. La
quiero ayudar. Sé qué ella jamás tuvo novio, qué ella jamás dio su primer beso
–hasta qué llego Chaz- y también me sé toda su vida. Me mandaron a aprendérmela
el otro día. Sí, después del encuentro con Max. Necesitaba saber sobre ella.
-Justin. –Me llamo, la
mire- Esto…¿seguro qué somos novios?
-Sí, nena, ¿por qué no
me crees?
-No sé, es qué algo me
dice qué esto no es así.
-Pero sí lo es. Lo
prometo.
-¿Cuándo es nuestro
aniversario?
-Umh…eh…
Mierda, ¿ahora qué
digo? Una fecha, a ver. Tan difícil no es.
-El catorce de abril.
-¿Empezamos en abril?
-Así es, el catorce.
-Y este año hicimos un
año, ¿no?
-Así es.
-Oh…
Ella de nuevo de queda
callada. ¿Y ahora? ¿Qué hago? No sé cómo se trata a una novia. Nunca tuve una.
Observe como Brenda se acostaba en la cama. Miro al techo y suspiro.
-¿Tienes hambre? –Dije
de la nada.
-No.
-Deberías comer.
-Ya dije qué no tengo
hambre, Justin.
-Yo solo decía. –Mire a
otro lado- ¿Necesitas algo?
-No.
-Vale.
Me senté en el sillón y
me quede observando a la nada. De repente, sonó mi móvil. Lo cogí y conteste.
-¿Sí?
-Justin, ¿sigues en el hospital?
-Sí, ¿qué ocurre?
-Max está ahora mismo trasladándose allí. Deberías
irte.
-Tranquilo, todo está controlado.
-¿Qué hiciste, Bieber?
-Acabo de ganarme una novia.
-¿Qué? ¿Novia?
-Sí, Nick. Estoy con Brenda.
-No, no, no. ¡Gilipollas! ¿No entiendes? No puedes
estar cerca de ella.
-Así Maslow se mantendrá tranquilo.
-¿Cómo? ¿Eh?
-Es obvio qué no matará al novio de su hija para no
hacerle daño a ella.
-Eso es cierto en parte, pero ya sabes qué a los
padres nunca le caen bien los novios de sus hijas. Los ven como una amenaza.
-Nada, bro. Yo sé.
-Está bien, espero qué salga bien.
-Qué sí, joder. Adiós. –Colgué.
¿Por
qué simplemente no confían en mí?
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