16 de septiembre de 2013

Derriba el muro {10} Maratón.

Lunes 24 de septiembre dos mil doce; 07:34.

Justin despierta poco a poco y mira a su alrededor. Chaz está sentado en la cama con el móvil al oído y, mientras, mira el suelo.


-No, no sé lo qué paso. –Sorbe.
-Debemos de ir, ahora, al hospital a verla.
-¿Segura?
-Sí, hablaré con el profesor de guardia.
-Vale. Te veo ahora. –Colgó.

Chaz levanto su vista y comprobó qué Justin lo miraba. Se levanto, empezó a colocarse los pantalones, seguidos de la camisa y la voz del rubio lo interrumpió.

-¿Dónde vas, bro?
-Al hospital. –Le responde mientras termina de colocarse sus tenis.
-¿Por qué?
-Brenda está en él, la atropellaron.
-¿Qué? –Preguntó con preocupación.

Su estomago cayó al suelo. Habían atropellado a Brenda. ¿Por qué se preocupaba? En un acto qué él no pensaba ni coordinaba, se levanto y empezó a vestirse. Cuando estuvo listo, abrió la puerta. Los dos chicos salieron del cuarto y fueron a secretaría. Allí estaba Abby, esperándolos. Más bien a Chaz, no tenía ni idea de qué Justin iría.

-¿Justin? –Pregunta confundida.
-Sí, el mismo. ¿Qué ocurre conmigo? –Se guarda las manos en los bolsillos de sus muy caídos pantalones.
-No sé, Bren y tú no se llevan…eh, muy bien.

Justin le respondió con una mueca. Después ellos le pidieron permiso a el profesor de guardia para ir, había sido él quien les aviso del suceso. El rubio les ofreció llevarlos en su coche. Ambos accedieron. Subieron al coche y Justin prendió el motor. Ya sabía cuál era el hospital, pues se lo habían dicho antes. El viaje fue corto, pero se les hizo eterno. La respiración entrecortada de Abby se escuchaba en todo el coche. Estaba nerviosa. Para lo poco qué conocía a Brenda, estaba bastante preocupada de lo qué lo puede haber pasado. Al llegar al hospital, y en cuanto Justin aparca, la chica sale disparada del coche. Los dos chicos corren detrás de ella.

-Buenos días, ¿qué desean? –Pregunta la recepcionista.
-Hola, venimos a ver a Brenda Anne Maslow. ¿Cuál es la habitación? –Responde Chaz.
-Oh, un momento.

La recepcionista busca en el ordenador. Cuando da con la habitación y la paciente, los mira.

-Habitación ciento dieciséis planta tres.
-Muchas gracias. –Agradece Abby.

Los tres cogen el ascensor. Piso tres. Salen de él y recorren los pasillos. Llegan a la habitación.

-Oh Dios, Brenda… -Dice Abby soltando unas lágrimas y se tapa la boca con la mano.
-Santa mierda… -Murmura Chaz.

Se encuentran con una Brenda totalmente dañada. Conectada a no sé cuántos aparatos, magulladuras y vendas. Abby se acerca a ella. Llora desconsoladamente. Coge su mano.

-Brenda… -Acaricia el dorso de la mano con su pulgar.

Justin traga saliva duramente. “Culpa tuya” Le dice su conciencia. Y era algo cierto. Sí tal vez no hubiese tenido sexo con su prima, podría haberla llevado de vuelta al internado. Pero ella se negó. Estaba enfadada y se le notaba. Él negó con la cabeza quitándose todos esos pensamientos. Entro una enfermera. El rubio la miro.

-¿Qué le ha pasado?
-La atropellaron, señor.
-¿Y por qué está conectada a tanto trasto?
-Ella sufrió una parada respiratoria y tenemos qué administrarle el oxígeno. Además, se partió el ligamento de la rodilla derecha. Tendremos qué operarla. Y, quizá, tenga pérdida de memoria temporal.
-Jesús… ¿se pondrá bien?
-Esperemos qué sí. Ahora está en estado de shock. No sabemos si despertará o se quedará.
-¿Quedará? –Repite con confusión.
-Tal vez fallezca.

Esa frase se le repitió mil y una veces en su cabeza. No podía ser. Se sentía como una mierda. Sabía qué por su culpa Brenda estaba postrada en esa cama y casi en su final. Era culpa de él qué ella hubiese sufrido ese accidente. Justo sonó el móvil de Justin.

-D-diga… -Entrecorto su palabra ante lo qué acababa de oír.
-Ey, Jus ¿estás bien? –Pegunto al otro lado Carly.
-No lo sé. –Él miro el piso- ¿Qué querías?
-David me dijo qué te llamase, y qué te dijera qué la hija de Maslow sufrió un accidente.
-Lo sé.
-¿Sí?
-Sí, estoy en el hospital ahora mismo. Mirándola.
-¿Qué? ¿Te recuerdo qué tienes prohibido acercarte a ella?
-Lo sé, pero…joder. Es mi culpa.
-¿La atropellaste tú?
-No, no, ya te contaré. Ahora, adiós.
-Pero Justin… -Colgó.

Él se acerca a la cama donde está la morena. La mira. Oh mierda. Esto es su culpa. Observa como Abby llora, Chaz acaricia su hombro y mira a Brenda.  Justin se acerca a la cama. El pi pi pi de la maquina qué dice como va su corazón, es lo único qué se oye en toda la habitación. Silencio. Solo silencio. Se sienta en el sofá qué hay en la sala y mira a Brenda. Su respiración es tranquila y lenta. No para de pensar qué, en cualquier momento, ella podría dejar de respirar y morir.
Martes 25 septiembre del dos mil doce.

Ha pasado un día, son las once y cuarenta. La madre de Brenda ha pasado por aquí, sus primos y sus tíos. Abby y Justin habían ido fuera. Chaz estaba allí, junto a la indefensa Brenda.

-Esto no tendría por qué haberte pasado… -Hablo- Sé qué ahora no me oyes. Parezco estúpido, ¿verdad? –Rió levemente- Solo quería decirte qué eres la mejor novia falsa qué he tenido. Te quiero.

Una lágrima resbalo por su mejilla, hasta llegar a sus labios. Le dolía ver a su amiga ahí. Le dolía mucho. Una tos débil lo saca de sus pensamientos.

-¿Brenda?
-Uhm… -Ella emite un ruido.
-Gracias a Dios, despertaste. –Sonrió ampliamente.
-¿Quién eres? –Pregunta ella sentándose en la cama.
-Mierda. –Susurra– Soy Chaz, vamos juntos al mismo internado.
-¿Qué internado?
-Joder. –Susurra de nuevo- Espera, debo llamar a una enfermera.

El moreno se levanta y sale de la habitación. Brenda examina cada parte de la habitación. No recuerda haber llegado aquí, en realidad, no recuerda nada.

▪Brenda POV

Intente levantarme, pero no podía. Al darme cuenta de qué tenía el pie vendado e inmovilizado, gruñí. Espere a qué volviese ese chico, ese qué se llama Chaz. No sé quién es. Tampoco sé quién soy, ni qué hago aquí. La puerta se abre y pasa el chico junto a una mujer. Ella se acerco a mí.

-Hola, ¿recuerdas qué ha pasado? ¿Sabes quién eres?
-No… -Dije bajo.
-Vale, ahora vendrá el médico y te examinara.

La mujer salió y entro un chico rubio. Me quede mirándolo fijamente. Me sonaba mucho, me sentía atraída por él. Pero no sabía quién era. Un recuerdo vagaba por mi cabeza. Justin. Ese nombre. ¿Quién es Justin? El chico, qué acababa de entrar, se acerca a Chaz. Hablan algo, pero no les oigo.

-Uhm…¿Chaz? –Lo llamo con confusión.
-Dime. –Me mira.
-¿Quién es él? –Miro hacia el rubio.
-Él es un amigo mío.
-Oh…
-¿Ella no recuerda? –Le pregunta.
-No, Biebs, ella esta qué no sabe ni quién es.
-Me podrías decir quién soy… -Dije en un susurro. Mire a otro lado.
-Eres Brenda Anne Maslow.

Un recuerdo golpeo mi mente.

≈Recuerdo≈

19 enero 2009

Termino de colocarme mis shorts. Me hago unas pequeñas ondas en el pelo. Miro al espejo, me veo reflejada en él. Dejo de mirarme rápidamente. Esta angustia me come por dentro.

-Hija, ¿estás lista?

Es mi madre, la miro y asiento. Salgo junto a ella de mi cuarto. Bajamos las escaleras.

-¿Y papá?
-Está trabajando.
-Siempre está trabajando. –Me quejo.
-Por favor, Brenda. No volvamos a las mismas. –Me pide mi madre.
-¡No, mamá! No es justo. Siempre está trabajando, siempre se pierde mi cumpleaños. Parece importarle más su trabajo qué yo. –Grito.
-No, cariño, él te quiere.
-Nunca lo demostró.

[…]

Hemos vuelto de casa de los abuelos. Como siempre comimos con la familia por mi cumpleaños. Pero papá siempre falta, nunca  viene. Me gustaría saber qué tanto trabajo tiene. Mamá besa mi cabeza y se despide. Se va a su turno de trabajo. Espero que algún día pueda dejar ese trabajo. Subo a mi cuarto. Me dirijo a mi cama. Levanto la almohada. Cojo la cuchilla. Es nueva, reluciente, sin ninguna mancha de sangre. La cambie esta mañana en clase de tecnología. Cogí un destornillador y la saque de mi afilador. Como nadie se sienta nunca a mi lado, nadie se dio cuenta.
≈Fin recuerdo≈

Cojo una gran bocanada de aire. Abro los ojos de golpe. Me veo rodeada de tres enfermeras al parecer y dos médicos.

-¿Qué pasa? –Pegunto.
-Ha vuelto. –Dice la enfermera.
-Sí. –Me mira el médico- ¿Te encuentras bien?
-Perfectamente, ¿qué ha pasado?
-Te has quedado en estado de shock.
-Oh…

Me doy cuenta de qué el chico rubio está aun aquí. Pero el otro, Chaz, no.

-Ey, tú. –Lo señalo- Ven.
-¿Qué quieres? –Se acerca a mí.

Cuando veo qué los médicos y enfermeras salen de mi habitación, miro al rubio.

-Cuéntame sobre mí.
-Esto… -Se rasca la nuca- No puedo.
-¿Por qué?
-Los médicos dijeron qué entras en shock cada ve qué te cuentan algo, al parecer te pones a recordar.
-Eso es lo qué quiero. Ser yo.
-Está bien.

▪Justin POV

Respiro. Yo sé de ella tanto. No puedo contarle todo. Sí empieza a recordar todo, le parecería extraño qué yo conociera todos los detalles de su vida. Sería extraño. Ella estaría de testaruda intentando adivinar.

-Te llamas Brenda Anne Maslow. Tienes diecisiete años. Eres de Canadá. Tú madre se llama Julia Wort y tu padre Max Maslow.

Ella me mira detenidamente.

-Sabes más.
-No.
-Sí.
-Brenda, te conocí hace…

¿Por qué no jugar? ¿Por qué no ganar ya esa apuesta?

-Te conocí hace tres años. Y sé poco de ti. –Continuo.
-¿Cuándo nos conocimos?
-Ya te dije, hace tres años.
-No te recuerdo.
-Soy Justin, boba. ¿También te tengo qué recordar qué estamos de novios?
-¿Novios?
-Sí, llevamos un año.
-Wow… -Ella se quedo quieta, mirándome- ¿De verdad?
-Sí.

En ese momento ella levanta su brazo izquierdo y con su diminuta mano se rasca la nariz. Analizo su brazo. ¿Qué coño?

-Nena, extiende tu brazo.

Ella se queda congelada. Cierra los ojos. Me empiezo a preocupar. Han pasado minutos. ¿Y si entro en shock? Los abre. Niega con su cabeza.

-¿Por qué? ¿Recordaste algo? –Ella asiente con miedo- Extiende tu brazo. –Niega- Por favor, nena.
-Pero…
-Yo sé lo qué es, me lo dijiste. –Mentira.

Ella lo extiende. Me acerco y lo agarro delicadamente. Mierda. Brenda se corta. Esto es reciente.

-¿Cuándo te cortaste por última vez?
-No recuerdo. –Ella mira a otro lado- Solo recordé un día en mi cumpleaños.
-Cuéntamelo, por favor.
-Estaba en casa sentada en mi casa. La saque de debajo de la almohada y me corte. Ni mi padre ni mi madre estaban en casa.
-¿Solo eso?
-Sí.
-Prométeme qué jamás te volverás a cortar.
-Yo no puedo prometerte eso.
-Sí, lo prometes.

Ella hizo una mueca. No creo qué ella lo estuviese pasando tan mal como para cortarse. Ahora me parece estúpido haberla tratado tan mal. Y, claro, por eso ella cada vez qué la cogía del brazo se ponía tan bestia. Esto quiere decir qué no lo sé todo de ella. La quiero ayudar. Sé qué ella jamás tuvo novio, qué ella jamás dio su primer beso –hasta qué llego Chaz- y también me sé toda su vida. Me mandaron a aprendérmela el otro día. Sí, después del encuentro con Max. Necesitaba saber sobre ella.

-Justin. –Me llamo, la mire- Esto…¿seguro qué somos novios?
-Sí, nena, ¿por qué no me crees?
-No sé, es qué algo me dice qué esto no es así.
-Pero sí lo es. Lo prometo.
-¿Cuándo es nuestro aniversario?
-Umh…eh…

Mierda, ¿ahora qué digo? Una fecha, a ver. Tan difícil no es.

-El catorce de abril.
-¿Empezamos en abril?
-Así es, el catorce.
-Y este año hicimos un año, ¿no?
-Así es.
-Oh…

Ella de nuevo de queda callada. ¿Y ahora? ¿Qué hago? No sé cómo se trata a una novia. Nunca tuve una. Observe como Brenda se acostaba en la cama. Miro al techo y suspiro.

-¿Tienes hambre? –Dije de la nada.
-No.
-Deberías comer.
-Ya dije qué no tengo hambre, Justin.
-Yo solo decía. –Mire a otro lado- ¿Necesitas algo?
-No.
-Vale.

Me senté en el sillón y me quede observando a la nada. De repente, sonó mi móvil. Lo cogí y conteste.

-¿Sí?
-Justin, ¿sigues en el hospital?
-Sí, ¿qué ocurre?
-Max está ahora mismo trasladándose allí. Deberías irte.
-Tranquilo, todo está controlado.
-¿Qué hiciste, Bieber?
-Acabo de ganarme una novia.
-¿Qué? ¿Novia?
-Sí, Nick. Estoy con Brenda.
-No, no, no. ¡Gilipollas! ¿No entiendes? No puedes estar cerca de ella.
-Así Maslow se mantendrá tranquilo.
-¿Cómo? ¿Eh?
-Es obvio qué no matará al novio de su hija para no hacerle daño a ella.
-Eso es cierto en parte, pero ya sabes qué a los padres nunca le caen bien los novios de sus hijas. Los ven como una amenaza.
-Nada, bro. Yo sé.
-Está bien, espero qué salga bien.
-Qué sí, joder. Adiós. –Colgué.


¿Por qué simplemente no confían en mí?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Has leído esto? ¿Vas a comentar? ¡Muchas gracias, cielo!