3.
Skyler.
Habían pasado dos semanas
desde que mi amiga encontró mis marcas de los brazos. No hice más que salir
corriendo. Debía huir, debía escapar de ella. No podía contarle todo. No, no
podía. Ella trato de contactar conmigo por días, pero no lo consiguió. Una
semana después se dio por vencida y dejo de buscarme.
Harry y yo seguíamos en
contacto. Era increíble como yo me sentía bien y feliz en estos momentos. A pesar
de los golpes, a pesar de los insultos. Desde que le conocía he dejado de
cortarme y maltratarme tanto como antes. Lo hacía una o dos veces en semana.
Eso me parecía fascinante. Con cualquier mensaje de él me sentía feliz.
“Buenos días, bella damisela
x”
“Buen día, Harold<3”
Coloqué mi mochila y salí de
la casa. Papá hoy estaría antes de la hora, así que debería traer algo de comer
preparado ya. Caminé sonriendo por la calle. Me sentía feliz.
“Espero que tengas un buen
día en clase, pequeña”
“Eso espero”
Suspire frustrada, sabiendo
que eso no sería así. Pero algo en mi interior se accionó al leer ese
“pequeña”. Pequeña…Su pequeña, ojala. Llegue al instituto, encontrándome con la
mirada de odio de todos. Baje mi cabeza caminando hacía mi taquilla. La abrí,
dejando algunos libros y la cerré.
“Solo piensa en mí y sonríe”
“Eres un estúpido hahaha”
Las manos de alguien
quitándome el móvil me sobresaltaron. Subí mi vista encontrándome con Félix
husmeando mi último mensaje. No, no, no. Mierda.
—Un estúpido que adoras.
—Dijo en inglés, sonrió burlón— ¿Quién es Harry, perra?
—Un…un… —Suspire— un primo.
—Mentí.
—Oh, con que tu primo… —Rió—
¿Qué tal si le mando un mensaje?
—¡No! —Grite, intentando
arrebatarle mi móvil.
—Querido Harry, ahora no
puedo hablar contigo porque soy una furcia y estoy teniendo sexo… —Dijo en alto
mientras escribía, supongo que en inglés— ¿Se lo mando? —Sonrió malicioso.
Me llené de valor,
recordando cada conversación con Harry, recordando que él era el único que sabe
apreciarme. Le pegue ahí a Félix, él
cayó al suelo soltando mi móvil. Lo agarre y puse a salvo en la costura
superior de mi pantalón, tapándolo con mi camisa. En cero coma el puño de él
impacto en mi cara, más bien por mi nariz. Solté un grito desgarrador mientras
caía al suelo llorando.
—No vuelvas a hacer eso,
perra, o será peor aun. —Me escupió en la cara. Se fue de allí, dejándome sola
mientras sollozaba tocando mi nariz.
Me levanté y camine despacio
hasta los baños, lave con urgencia mi nariz. Después tome papel, presionándolo
contra esta. Eso había dolido, mi nariz dolía como mil demonios. Sollocé
incapaz de contenerme. Mi móvil me hizo saltar al vibrar, lo tome con una mano
y mire.
“Un estúpido que adoras”
“¿Sky? ¿Estás ahí? Tardas en
responder”
“Sí, estoy aquí, lo siento.”
“Oh, no pasa nada. ¿Ya
llegaste a clase?”
“Sí, pero me quiero ir”
“¿Por qué?”
“Me encuentro mal”
“¿Qué? ¿Mal? ¿Qué te pasa?
Te voy a llamar”
Antes de contestarle, mi
móvil sonó. Al momento lo respondí, sabiendo que era incapaz de colgarle.
—¿Todo bien? —Preguntó
preocupado.
—Solo me duele… —Al notar mi
voz rota tosí— Solo me duele algo el estomago. —Mentí.
—¿Estás llorando? —¿Cómo te
diste cuenta, Harry?
—No. —Dije distante.
—Vale…
—No pretendía contestarte
mal…
—Tranquila, no es nada. —Oí
un chasquido, él cual sabía que era una sonrisa— ¿Sabes qué? Mañana mismo voy
para Canarias.
—¿En serio? —Una sonrisa
salió de mí, produciendo dolor en mi nariz.
—Sí, adelantaron nuestro
viaje.
—¿Nuestro?
—¿Nunca te hable de que iría
con unos amigos?
—No.
—Ellos son muy majos, les
caes bien.
—No me conocen… —Susurre.
—Les he hablado de ti.
Eso me pareció la cosa más
tierna de todo el mundo. Les había hablado de mí a sus amigos. Supongo que
bien, ya que les caí bien.
—Ah.
De fondo se oían murmullos.
Poco después Harry quejándose y una nueva voz al otro lado del teléfono.
—¿Skyler? —Preguntó alguien.
—Sí…¿quién es? ¿Y Harry?
—Soy Louis. Él está debajo
de mí, quejándose, pero necesitaba oír tu voz. Harry no para de decir que es
preciosa y exótica. —Me sonroje.
—¡Lou! —Se quejó.
—¿Qué? Es la verdad. —Rió—
Es un placer oír tu voz, Sky, ¿te puedo llamar así?
—Claro.
—¿Te gustan las zanahorias?
—Supongo. —Reí.
—¡Wow! Serías mi chica ideal
si no tuviese novia, ¿sabes? Yo amo a las chicas que comen zanahorias.
—Eso es genial. —Reí, el
parecía un loco.
—Y aunque no tuviese novia, Harreh no me dejaría salir contigo. Él
te quiere demasiado y me mataría si saliese con su chica.
—¡TOMLINSON! —Gritó Harry,
se oyeron golpes y yo me estaba sonrojando mucho más. La risa de Louis se oía
por todo el móvil, me contagió y reí. Olvidando la sangre de mi nariz.
—¿Hola? —Pregunté riendo.
—H-hola. —Tartamudeó Harry—
No le hagas caso a Louis, es que está celoso.
—¿Celoso?
—¡Es que Harry es mío!
—Gritó— Pero como eres tú, haré una excepción y os dejaré salir.
—¡Fuera Louis!
—Vale, vale. ¡Un placer Sky!
—Al fin. —Suspiró Harry.
—Él es divertido. —Sonreí.
—Yo lo soy más. —Replicó
como un nene de cinco años.
—No estés celoso. —Reí.
—Amo tu risa, espero oírla
de cerca pronto.
—Gr-gracias. —Me sonrojé.
—¿En qué isla vives?
—Tenerife.
—¡Sí, bien, toma ya! —Gritó
eufórico— ¡Es a la isla que voy primero!
—Genial. —Sonreí. Locas
ideas de cómo podría ser Harry pasaron por mi cabeza— Sí nos vemos…¿cómo te
reconoceré?
—Umh…no sé. —Rió— Podría
llevar a Louis y que él gritase zanahoria, así girarías y me verías.
—Giraría yo y más de una
persona. —Reí por la idea tan estúpida.
—También podemos llevar un
tipo de ropa especial.
—¿Cómo cuál?
—Mm…una chaqueta azul.
—Mucha gente tiene chaquetas
azules.
—Deja de romper mis ideas.
—Lloriqueo— Pues dime como eres.
—Soy…soy alta, pelo marrón
oscuro, ojos marrón…No sé. —Reí nerviosa.
—Así no me ayudas mucho,
Sky. —Rió— Por lo menos sé el color de tu pelo y ojos.
—¿Y cómo eres tú?
—Alto, pelo marrón con
rizos, ojos verdes…
—Así no me ayudas mucho,
Haz. —Reí imitándole.
—Llevaré un gorro gris.
—Rió.
—Me pondré unos pantalones
de una galaxia.
—Pues así podre encontrarte.
—Y yo a ti.
Por un momento dude. ¿Y si
él era un violador? ¿Un pedófilo? ¿Un secuestrador?
—¿Irás con alguien?
—No, no creo. —Dije
nerviosa. Yo no tenía amigos.
—Yo quizás vaya con un chico
rubio de ojos azules, Niall, y con Lou, pelo marrón claro y ojos azules.
—Los tres tenéis los ojos
bonitos. —Sonreí.
—Eso nos dicen.
El timbre sonó. Había pasado
la primera hora.
—¿Sky?
—¿Sí?
—¿Has estado hablando
conmigo mientras tenías clase?
—Puede ser. —Me ruborice.
—Te has perdido la clase,
¿no?
—Ajam…
—Eres una chica mala, eh.
—Rió— Pero no lo hagas más.
—Vale, entonces me voy.
—Sonreí.
—Te quiero, pequeña.
—Y yo a ti, Hazza.
Colgué sonriendo. Guarde el
móvil, me mire al espejo y mi cara palideció. Tenía la mano —la cual sostenía
mi nariz— llena de sangre, como el papel. Fue una mala idea hablar mientras me
desangraba.
_____________________
Fin del maratóooooon.
