19 de enero de 2014

Love Me {03} Maratón inicial.

3.

Skyler.

Habían pasado dos semanas desde que mi amiga encontró mis marcas de los brazos. No hice más que salir corriendo. Debía huir, debía escapar de ella. No podía contarle todo. No, no podía. Ella trato de contactar conmigo por días, pero no lo consiguió. Una semana después se dio por vencida y dejo de buscarme.
Harry y yo seguíamos en contacto. Era increíble como yo me sentía bien y feliz en estos momentos. A pesar de los golpes, a pesar de los insultos. Desde que le conocía he dejado de cortarme y maltratarme tanto como antes. Lo hacía una o dos veces en semana. Eso me parecía fascinante. Con cualquier mensaje de él me sentía feliz.

“Buenos días, bella damisela x”
“Buen día, Harold<3”

Coloqué mi mochila y salí de la casa. Papá hoy estaría antes de la hora, así que debería traer algo de comer preparado ya. Caminé sonriendo por la calle. Me sentía feliz.

“Espero que tengas un buen día en clase, pequeña”
“Eso espero”

Suspire frustrada, sabiendo que eso no sería así. Pero algo en mi interior se accionó al leer ese “pequeña”. Pequeña…Su pequeña, ojala. Llegue al instituto, encontrándome con la mirada de odio de todos. Baje mi cabeza caminando hacía mi taquilla. La abrí, dejando algunos libros y la cerré.

“Solo piensa en mí y sonríe”
“Eres un estúpido hahaha”

Las manos de alguien quitándome el móvil me sobresaltaron. Subí mi vista encontrándome con Félix husmeando mi último mensaje. No, no, no. Mierda.

—Un estúpido que adoras. —Dijo en inglés, sonrió burlón— ¿Quién es Harry, perra?
—Un…un… —Suspire— un primo. —Mentí.
—Oh, con que tu primo… —Rió— ¿Qué tal si le mando un mensaje?
—¡No! —Grite, intentando arrebatarle mi móvil.
—Querido Harry, ahora no puedo hablar contigo porque soy una furcia y estoy teniendo sexo… —Dijo en alto mientras escribía, supongo que en inglés— ¿Se lo mando? —Sonrió malicioso.

Me llené de valor, recordando cada conversación con Harry, recordando que él era el único que sabe apreciarme. Le pegue ahí a Félix, él cayó al suelo soltando mi móvil. Lo agarre y puse a salvo en la costura superior de mi pantalón, tapándolo con mi camisa. En cero coma el puño de él impacto en mi cara, más bien por mi nariz. Solté un grito desgarrador mientras caía al suelo llorando.

—No vuelvas a hacer eso, perra, o será peor aun. —Me escupió en la cara. Se fue de allí, dejándome sola mientras sollozaba tocando mi nariz.

Me levanté y camine despacio hasta los baños, lave con urgencia mi nariz. Después tome papel, presionándolo contra esta. Eso había dolido, mi nariz dolía como mil demonios. Sollocé incapaz de contenerme. Mi móvil me hizo saltar al vibrar, lo tome con una mano y mire.

“Un estúpido que adoras”
“¿Sky? ¿Estás ahí? Tardas en responder”
“Sí, estoy aquí, lo siento.”
“Oh, no pasa nada. ¿Ya llegaste a clase?”
“Sí, pero me quiero ir”
“¿Por qué?”
“Me encuentro mal”
“¿Qué? ¿Mal? ¿Qué te pasa? Te voy a llamar”

Antes de contestarle, mi móvil sonó. Al momento lo respondí, sabiendo que era incapaz de colgarle.

—¿Todo bien? —Preguntó preocupado.
—Solo me duele… —Al notar mi voz rota tosí— Solo me duele algo el estomago. —Mentí.
—¿Estás llorando? —¿Cómo te diste cuenta, Harry?
—No. —Dije distante.
—Vale…
—No pretendía contestarte mal…
—Tranquila, no es nada. —Oí un chasquido, él cual sabía que era una sonrisa— ¿Sabes qué? Mañana mismo voy para Canarias.
—¿En serio? —Una sonrisa salió de mí, produciendo dolor en mi nariz.
—Sí, adelantaron nuestro viaje.
—¿Nuestro?
—¿Nunca te hable de que iría con unos amigos?
—No.
—Ellos son muy majos, les caes bien.
—No me conocen… —Susurre.
Les he hablado de ti.

Eso me pareció la cosa más tierna de todo el mundo. Les había hablado de mí a sus amigos. Supongo que bien, ya que les caí bien.

—Ah.

De fondo se oían murmullos. Poco después Harry quejándose y una nueva voz al otro lado del teléfono.

—¿Skyler? —Preguntó alguien.
—Sí…¿quién es? ¿Y Harry?
—Soy Louis. Él está debajo de mí, quejándose, pero necesitaba oír tu voz. Harry no para de decir que es preciosa y exótica. —Me sonroje.
—¡Lou! —Se quejó.
—¿Qué? Es la verdad. —Rió— Es un placer oír tu voz, Sky, ¿te puedo llamar así?
—Claro.
—¿Te gustan las zanahorias?
—Supongo. —Reí.
—¡Wow! Serías mi chica ideal si no tuviese novia, ¿sabes? Yo amo a las chicas que comen  zanahorias.
—Eso es genial. —Reí, el parecía un loco.
—Y aunque no tuviese novia, Harreh no me dejaría salir contigo. Él te quiere demasiado y me mataría si saliese con su chica.
—¡TOMLINSON! —Gritó Harry, se oyeron golpes y yo me estaba sonrojando mucho más. La risa de Louis se oía por todo el móvil, me contagió y reí. Olvidando la sangre de mi nariz.
—¿Hola? —Pregunté riendo.
—H-hola. —Tartamudeó Harry— No le hagas caso a Louis, es que está celoso.
—¿Celoso?
—¡Es que Harry es mío! —Gritó— Pero como eres tú, haré una excepción y os dejaré salir.
—¡Fuera Louis!
—Vale, vale. ¡Un placer Sky!
—Al fin. —Suspiró Harry.
—Él es divertido. —Sonreí.
—Yo lo soy más. —Replicó como un nene de cinco años.
—No estés celoso. —Reí.
—Amo tu risa, espero oírla de cerca pronto.
—Gr-gracias. —Me sonrojé.
—¿En qué isla vives?
—Tenerife.
—¡Sí, bien, toma ya! —Gritó eufórico— ¡Es a la isla que voy primero!
—Genial. —Sonreí. Locas ideas de cómo podría ser Harry pasaron por mi cabeza— Sí nos vemos…¿cómo te reconoceré?
—Umh…no sé. —Rió— Podría llevar a Louis y que él gritase zanahoria, así girarías y me verías.
—Giraría yo y más de una persona. —Reí por la idea tan estúpida.
—También podemos llevar un tipo de ropa especial.
—¿Cómo cuál?
—Mm…una chaqueta azul.
—Mucha gente tiene chaquetas azules.
—Deja de romper mis ideas. —Lloriqueo— Pues dime como eres.
—Soy…soy alta, pelo marrón oscuro, ojos marrón…No sé. —Reí nerviosa.
—Así no me ayudas mucho, Sky. —Rió— Por lo menos sé el color de tu pelo y ojos.
—¿Y cómo eres tú?
—Alto, pelo marrón con rizos, ojos verdes…
—Así no me ayudas mucho, Haz. —Reí imitándole.
—Llevaré un gorro gris. —Rió.
—Me pondré unos pantalones de una galaxia.
—Pues así podre encontrarte.
—Y yo a ti.

Por un momento dude. ¿Y si él era un violador? ¿Un pedófilo? ¿Un secuestrador?

—¿Irás con alguien?
—No, no creo. —Dije nerviosa. Yo no tenía amigos.
—Yo quizás vaya con un chico rubio de ojos azules, Niall, y con Lou, pelo marrón claro y ojos azules.
—Los tres tenéis los ojos bonitos. —Sonreí.
—Eso nos dicen.

El timbre sonó. Había pasado la primera hora.

—¿Sky?
—¿Sí?
—¿Has estado hablando conmigo mientras tenías clase?
—Puede ser. —Me ruborice.
—Te has perdido la clase, ¿no?
—Ajam…
—Eres una chica mala, eh. —Rió— Pero no lo hagas más.
—Vale, entonces me voy. —Sonreí.
—Te quiero, pequeña.
—Y yo a ti, Hazza.


Colgué sonriendo. Guarde el móvil, me mire al espejo y mi cara palideció. Tenía la mano —la cual sostenía mi nariz— llena de sangre, como el papel. Fue una mala idea hablar mientras me desangraba.

_____________________
Fin del maratóooooon.

Love Me {02} Maratón inicial.

2.

Amber me miró, esperando a que contestara. Descolgué la llamada y la puse en altavoz.

—¿Skyler? —Preguntó una voz.
—Sí, soy yo…
—Sorry? (¿Perdona?) —Dijo en inglés.
—¿Harold? —Intenté su nombre— ¿Harry? —dije confusa, empezando a entablar una conversación en inglés.
—Harry. —Un chasquido se oyó, una posible sonrisa— I just called because… (Solo llamaba porque…) —Parecía nervioso— I don’t know, I like your voice. (No sé, me gusta tu voz.)
—Oh… —Me sonrojé— I like yours too. (La tuya también me gusto.)
—Thank you. You have a peculiar accent, where are you? (Gracias. Tienes un acento peculiar, ¿de dónde eres?)
—Of… (De…) —dudé si decirle, él era un desconocido— …Canary Islands. (…Canarias.)
—Canary Islands? (¿Canarias?) —Dijo sorprendido— Well, maybe go for these islands in a month. I’m in London. (Vaya, quizás vaya por esas islas en un mes…Yo estoy en Londres.) —La mirada de mi amiga se agrandó.
—Fun. (Divertido.) —Reí flojo, no solía reír.
—I’m glad you have me confused number, you know? You look like a different girl. (Me alegra haberme confundido de número, ¿sabes? Pareces una chica distinta.)
—I don’t know what you’re saying yes, London strange. (No sé, si tú lo dices, extraño de Londres.) —Reí. Vaya, yo riendo seguidamente.
—Miss Canary strange. (Señorita extraña de Canarias.) —Carcajeó— May I know your age, beautiful lady? (¿Puedo saber su edad, bella dama?)
—Huh…thirteen and…you don’t know yes I’m beautiful. (Uh…trece y…no sabes si soy bella.) —Me sonrojé.
—All girls are beautiful. Oh, and did so small? I’ve nineteen. (Todas las chicas son lindas. Vaya, ¿tan pequeña? Yo tengo diecinueve.)
—Nineteen!? (¿¡Diecinueve!?) —Pregunté alarmada, ¿era un pedófilo o algo así?
—Yeah. (Sí.) —Rió— So rare is it? (¿Tan raro es?)
—No, I don’t even know why I was surprised. (No, no sé ni por qué me sorprendí.) —Sonreí.
—¿Eres Harry Styles? —Preguntó mi amiga, quién utilizó el español.
—Sorry? (¿Perdón?)
—Sorry, Harry, my friend asks if you're such a...what? (Perdona, Harry, mi amiga dice si eres…un tal…¿ah?) —Miré a mi amiga.
—Harry Styles.
—Harry Stylos. —Dije mal, creo.
—¿Styles? —Preguntó él, con nerviosismo en su voz— No. —Le oí seco.
—Un momento, ¿quién es Harry Styles? —Mire a mi amiga.
—El de los rulos de One Direction. —Hablo en español.
—Ah, el de ojos lindos. —Susurre en español.
—What? (¿Qué?) —Preguntó Harry.
—What I did not know who that Stylos or Harry Styles. (Qué yo no sabía quién era ese Harry Stylos o Styles.) —Reí tímida.
—Really? (¿En serio?) —Le oí curioso— I wanna say…One Direction? Don’t you know them? (Quiero decir…¿One Direction? ¿No sabes?)
—One Direction… —Repetí— They sound to me. (Me suenan.)
—¡Los que te enseñe ahora! —Gritó Amber.

Harry.

La amiga de Skyler dijo algo que no entendí, para mi suerte tenía a mi traductor personal. Niall me susurró lo que había dicho. Asentí y hablé.

—¿No sabías de ellos? —Reí, me parecía tierna Sky, ella era muy curiosa pero a veces muy inocente.

Está mañana la llamé, pensando que sería Niall. Obvio no lo era, y…sinceramente, me enamoré de su voz. Tenía un acento raro, hablaba en español y no la entendía. Hasta que habló en inglés, pude comprender que ella no era inglesa.

—No, no sabía. —Juro que la sentí sonreír— Bueno, esto…¿la llamada no te saldrá muy cara?
—El dinero no es nada. —Le quite importancia— Pero es que, tu voz…no sé, me encanta.
—Eso es tierno.
—Tú eres tierna. —Sonreí.
—¡Me harás sonrojar!
—Oye…¿Sky? —La llamo su amiga, en español, Niall me tradujo— ¿Y esas marcas?
—¿Qué marcas? —Ella sonó confusa, pero con miedo, el rubio me dijo.
—Esos cortes en tus brazos. —Silencio. Silencio. Silencio. Niall me dijo y mi cara cayó.
—Yo… —Tosió, su voz temblaba— Harry.
—Di-dime… —Susurre.
—Hablamos en otro momento, si quieres, o algo…No sé. Ahora debo dejarte.
—Me gustaría hablarte por video llamada.
—Pero no te conozco… —Sabía que era peligroso mostrarme, yo era Harry Styles, alguien famoso.
—Bueno, seguiremos en contacto, linda.
—Adiós.

Ella colgó, dejando la línea caer con unos “bip, bip, bip”. Mire a Niall, aterrorizado, igual que él a mí.

—¿Hablaba de cortes de…de cortes producidos por ella? —Le pregunté.
—No lo sé, solo entendí lo que te dije. —Se paso la mano por su cabello rubio— Sigo pensando que una locura lo que haces, Harry. No conoces a esa chica de nada, tiene trece años y vive en Canarias. Dime cómo demonios te enamoraste tan pronto.
—¡No me he enamorado! —Replique— Es su voz, me gusta su voz.
—Estás loco.
—Necesito saber más sobre ella, Niall, ayúdame.
—¿Qué más quieres?
Necesito ayudarla, no puedo soportar tener la idea de que se corta.
—¿Y si se lo hizo un gato? ¿O si fue sin querer?
¿Y si realmente está en peligro?
—Harry, no la conoces.
—Puedo intentar conocerla.
—Vive en Canarias, ¿sabes a cuántos jodidos kilómetros está ella?
—No…aun no los he contado.

La puerta se abrió, dejando verse a Zayn junto Liam. Sonreí triste, ellos me miraron frunciendo el ceño.

—¿Qué pasa, rizos? —dijo Zayn.
—Nada. —Mire mi móvil.
—Harry se enamoró de la voz de una nena de trece años que vive en Canarias.
—¡Estúpido leprechaun! —Golpeé su cabeza.
—¿Ah? —Liam miro aturdido— No le pegues al rubito… —Lo abrazó.
—Liam si me quiere. —Puso un puchero.
—Idiotas. —Rodé los ojos.
—¿Qué chica? —Volvió al tema Zayn.
—Me confundí esta mañana al llamar a Niall, sin querer llame a una chica de Canarias…Me gustaba su acento y la llame.
—Harry enamorando a distancia. —Se burló el moreno.
—Callaos ya, pesados, que sois unos pesados.
—Pero es tu culpa. —Me señaló Liam— ¿Qué haces hablando con esa chica?   
—Ya dije que me gusta su voz.
—Aw. —Soltaron los tres, haciéndome sonrojar.

Mire mi móvil, con el ceño fruncido. ¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo puede ser que su voz me tenga tan loco? ¿Tan perdido? Ella. Ella y su voz. ¿Cómo sería una nena de trece años? No es que ella me guste, no saldría con una chica tan pequeña comparada conmigo. Solo…no sé. Tengo algo dentro de mí que me está obligando a encontrarla y salvarla de todo. Pero, ¿qué todo? Seguro que ella tiene una buena vida. Miro mi reloj. Han pasado dos minutos desde que hablamos y extraño su acento, ese acento raro y exótico. Desbloqueé mi móvil y busque “Islas Canarias”. La imagen de las islas a las cual iríamos en un mes me aparecieron. Entonces, ¡podría verla! Pero, espera…soy famoso. ¿Cómo me presentó a ella? Soy famoso, mierda. Pero aun así puedo tener amigos, ¿no? Suspiré, cerrando la ventana de las islas y abriendo Twitter. Deje un tweet.

“Juro que te encontraré”


N/A: Se entiende que de ahora en adelante, las conversaciones entre Skyler o cualquier persona de idioma inglés, es en inglés. No voy a ponerlas más en inglés cada vez que hablen por teléfono. Y que cuando hable con alguien de su entorno en Canarias, es en español. Obvio no hablan otro idioma, duh. 

Love Me {01} Maratón inicial.

AVISO: Les dejaré una especie de maratón inicial, porque en Wattpad ya estoy por el capítulo 3.
Gracias a Marta Arzola, que se creó una cuenta en Wattpad, jdhfsjkfhsjkd.
Mhm, sé que dije de subir el 18, y hoy es 19 0:18. En España una hora más.
Perdón por las faltas. Y porque la novela los primero capítulos va algo rápido, pero está interesante, lo prometo.
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1.
Skyler.

A mis trece años, recién entrada en segundo de ESO, en un instituto nuevo, donde llevo un solo año…No es algo agradable. Separarse de esas personas que conoces desde que tienes memoria, que te aceptan, que saben tus puntos débiles, tus aficiones y gustos…Qué te critican, sí, pero en plan bien. Y, de repente que todo cambie. Qué esa gente nueva te critique para mal, te odie, se meta contigo, te golpeen…No, no es lindo. Me siento terrible, sin amigos, sola en este estúpido instituto.

Mis ganas de huir lejos, lejos de estas islas, de esta gente, de mi familia…Constituida por un padre alcohólico. Qué solo sabía insultarme, pegarme y toquetearme. Odiaba mi vida, con todo mi corazón la odiaba. Solo deseaba el día en que un corte profundo me matase, en el que una pastilla me hiciese dormir para siempre.

Sí, con trece años así pienso y así es mi vida.

Me levanté cansada, con ganas de perderme. Emprendí un camino hasta el baño, haciendo mis necesidades para después ducharme. Dejando el agua caer por mí ser. Cerré los ojos, recordando aquel momento de mi vida donde todo era genial. Mis amigos, mi familia al completo…Abrí los ojos, chocando con la realidad. Unos brazos con numerosos cortes. Unos muslos destruidos por una cuchilla. Lágrimas de impotencia, golpes por doquier.

Salí de la ducha, tomando la ropa que previamente había elegido. Me coloque mi ropa interior, después unos pantalones de chándal grises, apretados en los tobillos y sueltos de resto. Una camisa de asillas negras, después me puse mi chaqueta vaquera. Tome unas pulseras que tenía, la mayoría de Justin Bieber, y las coloqué en mis muñecas. Sí, era belieber. Por ello me marginaban y golpeaban en clase.

Peiné mi cabello, el cual llegaba más debajo de mis hombros, era oscuro con las puntas algo más claras. Así como cobre. No muy rizado, solo muy esponjoso. Era ondulado, aunque parecía más bien un estropajo. Me hice una coleta alta y salí del baño. Baje a la planta baja, tome mi mochila y después me acerqué  a la cocina. Como siempre no había nada de comer, suspiré y di media vuelta. Saliendo de mí casa.

Tarde unos minutos en llegar al instituto, escuchando las burlas de todos. Desde los nuevos llegados hasta los que apunto estaban de irse de aquella cárcel. El sonido de mi móvil me saco de mis pensamientos. Lo tome, apartándome a las taquillas, para que nadie me molestase.

—¿Quién es? —Pregunté con temor, no conocía ese número.
—Eh… —dijo confundido— Is Niall? (¿Está Niall?) —Hablaba en inglés.
—No, sorry, I think…you’ve got wrong number…(No, lo siento, creo…que te has equivocado de número)  —Murmuré. Las clases de inglés me habían ayudado, ya que era muy completo. Nunca tuve nada mejor que hacer que aprender inglés, más desde que mi ídolo es canadiense.
—Sorry…huh…your name? (Lo siento…esto…¿tu nombre?) —su voz era adorable, sinceramente. Tenía un acento espectacular.
—Sky…Skyler. —Dudé sobre decirle mi nombre, pero me salió solo. ¿Nunca dije que mi madre era de Estados Unidos? Por ello mi nombre era ese.
—Sorry, Skyler. (Lo siento, Skyler)
—No…nothing happens…this… (No…no pasa nada…esto…) —No sabía su nombre.
—Harry. —Me interrumpió.
—Harry. —Repetí.
—It was nice talking to you. (Fue un placer hablar contigo.) —Comentó alegremente.
—Likewise. (Lo mismo digo.) —Dije confundida.

Segundos después colgué, mirando el móvil con una mueca. ¿De dónde demonios me podía llamar alguien inglés? Suspire guardando mi móvil. Ahora tendría que enfrentarme a toda esa gente que me hacía daño, agarré el asa de mi mochila y empecé a caminar hacia mi primera clase.

*

Todos me miraban riendo, mientras Félix y su pandilla me insultaban. Algún que otro golpe había recibido.

—Ay, la nenita amante del gay ese…¿Barbie? ¿Biberón? ¿Berberecho? —Rió— ¿Cómo se llama? —Se acercó a mí, mientras yo chocaba contra la pared— Te he hecho una pregunta, zorra.
—Justin Bieber. —Susurré.
—Buena chica. —sonrió maliciosamente mientras acariciaba mi estomago por debajo de mi camisa, dando pellizcos— ¿Te duele? —Me miró, yo no sabía qué hacer— Qué pena. —Retorció mi piel, haciendo que soltase un gemido de dolor.

En el momento que vi que uno de los de mi alrededor se movía, dejándome una escapatoria, espere a que Félix se apartase un poco…Y salí corriendo. Oyendo sus gritos a lo lejos, mientras iba detrás de mí. Me estaría pisando los talones, así que, muy imprudentemente cruce la calle. Los coches venían a mí a toda prisa, me pitaban y yo corría por aquella carretera de tres carriles, jugando con mi vida. Me paré viendo a todos los lados, aquí, en el Tea. Entre al lugar, yendo directa a la otra salida. Escuche unos pasos algo lejos de mí, volteé y ahí estaba él. Mierda. Corrí, y corrí. Viendo como un taxi pasaba, lo paré y subí.

—A la Cuesta Piedra. —Le dije— Rápido, por favor. —Rogué.

Minutos después llegamos, le pagué al señor y subí a mi casa. Estaba en silencio, era de suponer que mi padre no había llegado. Subí a mi habitación, deje la mochila y suspire. Esto era odioso. Odiaba cada cosa de mi vida. Cogí mi ordenador, lo encendí y entre a mi perfil en una red social. Al momento una de mis antiguas amigas me hablo. Algo extraño.

Amber: ¡HOLA!
Yo: Vaya, hola :)
Amber: Cuanto tiempo, tía :o
Yo: Y que lo digas, jajaja.
Amber: Me encantaría verte, ¿sabes? Hace un año que no te veo.
Yo: Podríamos quedar…hoy.
Amber: ¡GENIAL, MAI FRIEN! Paso por ti en…¿diez minutos?
Yo: Okeys.
Amber: ¿Aun vives donde siempre, no?
Yo: Sí, sigo siendo tu no vecina jajaja.
Amber: ¡Pues ahora nos vemos!

Me desconecté, mientras acomodaba mi ropa y repeinaba mi pelo. Levante las mangas de mi chaqueta, con una cara de asco, mirando cada corte. Resople, sabía que esta noche habrían cortes nuevos. Baje las mangas y fui al baño. Todos hacemos nuestras necesidades, ¿no? Tiré de la cisterna, me lave las manos y baje. Tome mi móvil, el cual mire expectante, esperando volver a oír la voz melodiosa de Harry. ¿Pero qué demonios…? ¡Por favor! Es un desconocido que a saber dónde vive. Hablaba inglés, con un acento peculiar. Obvio no era de Canarias, menos de Tenerife. Me di con la mano en la frente, mientras me maldecía. El timbre sonó y abrí.

—¡OH DIOS MÍO! —Gritó mi amiga, abalanzándose encima de mí.
—Hola a ti también. —Sonreí.
—Estás tan cambiada… —Murmuró mirándome— Te dejaste el pelo crecer, lo tienes hermoso, ya no llevas esas gafas enanas…Jesús, Sky, ¡cuánto has cambiado!
—Tú igual. —Sonreí. Ella ahora era hermosa, con una figura preciosa y sexy. Su pelo, rubio, era liso y llegado hasta su cintura. Los ojos verdes más grandes, con maquillaje. La odiaba por tener toda esa belleza.
—¿A dónde vamos? —sonrió risueña, mientras yo salía y cerraba la puerta.
—Podemos ir a…al parque este que está por aquí… —Susurré.
—¡Vamos! —Tiro de mi mano.
—Qué alegre. —Dije más como un quejido.
—Y tú que amargada. —Rió— ¿Qué te ha pasado en la cara? —Me miró frunciendo el ceño.
—Nada, ¿por? —La miré extrañada.
—Tienes un morado en la mejilla… —susurro.
—Oh, nada, soy una torpe. —Reí falsamente— Me caí de la cama en la mañana. —Mentirosa.
—Vaya. —Rió

Pasamos la tarde entre risas, y demás. No sabía que podía llegar a pasármelo tan bien junto a una persona que hacía un año que no veía. Ella había sido mi mejor amiga, y, desde que dejamos de serlo mi vida fue un infierno. Ella me cambió por nuevas amistades, obviamente mejores que yo…Después poco a poco, todos mis amigos me dejaron…Así acabando como acabé.
Por otro lado estaba mi mamá, mi apreciada madre. ¿Qué será de ella? Lo único que recuerdo es esa carta: “Debo irme, pero volveré a por ti”. Es lo que recuerdo de su carta, esa que me dejo hace tres años, mientras ella huía de los abusos de mi padre. Él había cambiado hacía unos años, no era el padre cariñoso que siempre tuve. Por este motivo, desde mis nueve años, mi vida cambió. Empecé a cortarme, no entiendo por qué a mis nueve empecé con ello. Recuerdo estar frente al espejo, oyendo los gritos y suplicas de mi madre, mientras mi…¿cómo seguir llamándole padre? Mientras Federic la golpeaba y abusaba de ella. Solo se me ocurrió gritar, tirar mi móvil al espejo y ver como este se destruía. Me agache, esos trozos punzantes y afilados me llamaban…Así empecé cortando mis muslos. Cada día uno nuevo, fui cambiando de lugar, hasta terminar llena de aquellas cicatrices y cortes.

—¿Me estás oyendo, Sky? —Mire a mi amiga, negando mientras tragaba despacio— Te decía que dicen que One Direction viene a Canarias, justo aquí, a Tenerife. —Dijo emocionada.
—¿One…qué?
—La boyband más famosa, querida. —Me dio con un dedo en el hombro juguetonamente— No me digas qué no sabes…
—No, lo siento. —Sonreí a medias.
—¡Son geniales! —Salto. Saco su móvil y puso una canción, yo la escuchaba detenidamente— Es de ellos, la primera de todas. Es hermosa.
—Vaya… —Ellos cantaban muy bien, además de que el mensaje de la canción era precioso. La entendía, sí, sabía demasiado bien el inglés— Está hermosa.
—¡Sabía que te gustaría! ¿Te paso sus canciones? ¿Te cuento sus vidas? ¿Edad, año de nacimiento, nombres? —Ella me pregunto rápido, sin dejarme hablar.

Asentí a todo, sin saber por qué. Me enseño en su móvil como empezaron, todos sus videos diarios, sus canciones, covers, me paso su música, fotos…Ellos eran hermosos. No evite sonreí como idiota cada vez que oía cada canción o veía las fotos. No sé, era genial. Creo que me he metido en una nueva fanbase.  Rato después mi móvil sonó, de nuevo, no conocía el número.



11 de enero de 2014

Love me {Introducción}


La gente piensa que las relaciones a distancias son imposibles. Más imposible es el amor entre un famoso de diecinueve residentes en Londres y una niña de Canarias de trece años. Más imposible aun es que se conozcan por una llamada equivocada. 
¿Pero, quién no dice que a veces lo imposible es posible?
Ella se odiaba.
Él era amado por muchos.
Eran opuestos.
Aun así, cayeron en las garras del amor.

—Mi extraño de Londres. —Sonrió ella.
—Mi extraña de Canarias. —Él le contestó en un susurro




7 de enero de 2014

"Love me"

Mi nuevo fic de One Direction, chicas.
http://www.wattpad.com/33454579-love-me-one-direction-fan-fic
Y tranquilas, para las que no usen mucho Wattpad, también subiré aquí la novela.
Tengo un proyecto de Justin, pero me quedan algunos capítulos por terminar. Quizá la suba más adelante, es una...muy distinta a todas las que he subido.
¡Oh, "Love Me" tiene trailer!
APRENDÍ A HACER TRAILERS.
Umh, las quiero chicas.

Derriba el muro {Epílogo}

Epílogo.

Justin POV.

Eran las dos de la tarde, mi hijo Jason, de trece años, estaría al llegar del instituto. Hoy era un día algo triste, quince de noviembre de dos mil veintisiete. En abril del dos mil catorce había nacido Jason, un niño precioso con los ojos de Brenda. Rubio como yo, y hermoso como su madre. Él era la bendición de nuestro matrimonio. Brenda le había visto crecer, no hubo problemas en el parto y todo parecía ir bien. Sabíamos que había sido un riego tener un bebé después de todo. En el dos mil dieciocho, el quince de noviembre…Brenda fue ingresada de urgencia. Su corazón estaba dejando de latir lentamente mientras sus pulmones no recibían el aire necesario. Jason, en ese entonces, tenía cuatro años. Ella estaba a vida o muerte, más probable la última opción. Era un gran logro que ella ya hubiese vivido tanto, ya que le habían dado meses de vida y habían pasado años. Aquel día…fue triste, muy triste. Casi la pierdo, de nuevo.

¡Papá, hemos llegado! Gritó Jason entrando, junto a mi esposa, la cual sufrió otro milagro aquel día.
¿Qué tal hoy el día en clase? Le despeine.
Tengo una cita mañana con Kate, otra el sábado con Joanna y con Pixie el martes que viene. Elevo sus cejas seguidamente.
Vaya Romeo. Habló su madre Te pareces a tu padre. Le dio una leve colleja.
Ouh, ¿por qué me parezco a él?
Cariño, Justin, dile como eras antes de conocerme. Me dijo ella con una sonrisa burlona. Ella contoneo sus caderas hasta la cocina.

Mi hijo me miró expectante, yo ahora tenía ganas de matar a mi querida mujer.

Verás hijo, no puedes jugar así con las chicas…
¿Cómo eras tú? Omitió mi advertencia.
Era un poco…un poco malo con las mujeres.
¿Un capullo?
Vaya, sabes palabrotas, hijo.
Papá, ya no tengo cuatro años.
Lo sé, lo sé.
Entonces, ¿es qué te las tirabas a todas?
Vale, Jason, deja de hablar así. Brenda llegó con unos vasos de agua.
¡Pero ustedes también hablaban así antes!
También es verdad. Dije. Brenda se sentó en mi regazo y Jason enfrente.
Qué sí, dejad las cosas de viejos y decidme en que me parezco a papá.

Brenda me miro, sonriendo y comenzó.

Verás, él era el todo poderoso dios Bieber que todas las mujeres amaban en el internado. Todas se metían en su cama. Rió Pero cuando llegue yo, intento conseguirme, aunque no lo consiguió.
Sí que lo conseguí. Me queje Además antes que Ryan.
Pero porque yo perdí la memoria, eso fue trampa. RióPor cierto, Ryan nunca corrió en bóxers por el internado.
Eso está arreglado, me acorde esta mañana.

Todos nos asomamos a la ventana, Ryan estaba junto a Cait, mientras ella reía. Él iba en bóxers.

¡Me las pagaran! Grito antes de empezar a correr por toda la calle.
El tito Ryan y tú…no eran normales en las apuestas, ¿cierto?
No, hijo, ellos eran los mujeriegos del internado. A los cuales les dije que no. Aclaró su madre.
Al final te casaste conmigo, guapa.
Sabes que te amo, bobo.
Obvio. Le sonreí.
Entonces, ¿cómo era papá?
Un inmaduro mujeriego idiota.
Un sexy ligón que todas deseaban.

Los dos hablamos al mismo tiempo, nuestro hijo empezó a reírse.

Como tú digas, mi amor. Brenda se rió.
Vale, puede que fuese inmaduro. ¡Pero era muy sexy!
Y lo sigues siendo. Paso sus manos por mi cuello, yo las mías por su cintura.
Te amo.
Yo más.

Me acerqué a ella y la bese.

¡Foto! El flash del móvil de mi hijo nos cegó Qué bonitos, dios mío.
Vale, niñita. Le enseñe la lengua.
Cállense los dos, espero que tú Señaló a Jason hayas aprendido a valorar a la mujer.


Sonreí, sabiendo que era lo mejor que me había podido pasar en la vida. Tener el resto de mi vida al lado de esta preciosa y única mujer. Haber tenido a nuestro hijo. El simple hecho de saber que ellos eran mi todo, me completaba. 

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LLEGÓ EL FIN DE LA NOVELA, ADIÓS "DERRIBA EL MURO" FOR LIFE. Bueno, para siempre no, porque siempre estará en este blog. Y quizá la suba a Wattpad. 
Chicas, de verdad que muchas gracias a esas que siguieron a mi lado a pesar de todo, que nunca me abandonaron. A pesar de su ausencia, volvieron y me comentaron.Me dieron animos a seguir. Muchas gracias por esperar cada capítulo, incluso si yo tardaba siglos en subir. Son las mejores lectoras del mundo. De verdad, si ustedes esta novela jamás hubiese salido de mi Word.
Que cursi. 
¡Pero es que estoy feliz!
¿Qué le dejaron los Reyes Magos? (Si es que pasaron por sus casas)  
A mí poquitas cosas, pero OH DIOS MÍO. ¡QUE ME VOY A MADRID A VER A ONE DIRECTION! DJHSBFHJSFNJSDFHNBSJGFKBDFJGKSHBNFJD.
Ya entienden mi felicidad. 
Por cieeeeeerto, si alguna se quiere adelantar al estrenó de "Love me" haré ahora una entrada con el link de la novela en Wattpad. Sé que no es de Justin, pero necesitaba variar. Prometo que en cuanto termine de escribir esa, comenzaré una nueva de Justin, distinta a todas las que tengo. 
GRACIAS POR TODO, AMORES, TODO MI LOFF PA' USTEDES.
En serio, muchísisisisisisisimas gracias.

Derriba el muro {30} Maratón FINAL.

Capítulo 30.

Estás preciosa, Brenda. Me halago Caitlin, con lágrimas en los ojos.
¿Tú crees? Giré mientras me miraba en aquel gran espejo.

Después de siete meses, estaba a punto de casarme con Justin. Le había dicho que sí, miles de veces sí. Deseaba pasar lo que me quedaba de vida junto a él, el hombre de mi vida. Y aquí estaba. Poniéndome el traje de boda. El cual era de palabra de honor. La parte de arriba era en corsé y la de abajo era una falda larga. Era precioso, Caitlin, Pattie, Abby y Jazzy se habían esmerado mucho en conseguirlo. Mi pelo estaba en un recogido un poco suelto, tampoco quería verme tan, pero tan repeinada.
Caitlin era la madrina y Chaz el padrino. Porque a Abby le había prometido que sería la madrina de el hijo que espero. Sí, de nuevo estaba embarazada, de dos meses. Sé que corro el riesgo de morir en el parto, pero me da igual. Quiero hacer feliz a Justin dándole un hijo al menos.
Toda mi vida había dado un cambio de ciento ochenta grados. Todo se había vuelto mejor. Dani se había convertido en un chico esplendido, genial y dulce. Era como un hermano mayor para mí. James, mi verdadero hermano, había viajado desde su casa en Miami solo para verme casarme. Era tan perfecto como hermano. Mi padre acabo entre rejas, y mucho que me alegro. No quiero que se acerque a mí, a Justin y a nuestro hijo. Mi madre y yo hemos vuelto a la normalidad, pero aun nos peleamos por lo mismo. Con mis amigos, todo había estado de nuevo como siempre. Perfectamente. En el hospital yo había mejorado mucho, así que tenía mucha más libertad que antes. Iba a la playa, al campo, a restaurantes, parques,… Podía seguir mi vida, aun tomando medicamentos. 

Vamos, es la hora, Brenda. Sonrió James entrando en la sala donde estaba, para llevarme hasta el altar.
Allá voy. Enganché mi brazo con el suyo.

Yo me había vuelto más fuerte y luchadora. Ya no estaba rota, sonreía y reía por todo. Mi vida no era una mentira, era una verdad. La gente se emocionaba con mi historia, decían que yo era una chica especial. Justin les decía que yo era su chica especial. Se ponía aun más celoso cuando me lo decían los chicos, o su propio hermano. Jaxon, lo conocí justo un mes después de la proposición de Justin. Al igual que a su padre, Jeremy. No sé cómo demonios Justin se podía poner celoso de un niño de cuatro años. Era recordar aquel momento ye charme a reír. Justin enfurruñado en el sillón mientras Jaxon abrazaba mi pierna. Se veía tan dulce.
Cuando me doy cuenta, estoy frente a Justin. Quien me sonríe ampliamente.

Estás hermosa. Susurra.
No te quedas atrás, Bieber. Le guiñé un ojo.

[…]

¡Qué va, eh, qué va! Grite mientras me daba la vuelta y tiraba el ramo de flores. Cayendo en manos de mi prima Jane ¡Mira a ver con quién te casas, enana!
Cállate. Rió, mientras se ruborizaba y besaba a su novio, Liam.

La ceremonia fue tranquila, muy tranquila. Hasta el momento de la comida, cuando Chaz y Justin se pelearon por el ultimo trozo de tarta. Fue muy gracioso, porque el trozo acabo en el vestido de Abby, quien se enfadó tanto que le dio dos collejas a cada uno. Caitlin y Ryan no paraban de darse besitos y mimitos. Ahora eran novio. Se veían tan cucos juntos. Y Chris…bueno, Christian rodaba por los suelos gritando “¡Vivan las croquetas!” Claramente, mi boda no iba a ser normal.

¡Atiendan, por favor! Gritó Justin, pero nadie le hizo caso. Se subió a la silla ¿¡Es ese Chuck Norris!? Gritó más fuerte y sorprendentemente todos miraron Muy bien. Se bajo de la silla Brenda y yo tenemos algo que deciros. Sonreímos ¡Estamos embarazados!
¿Perdona? Le miré ¡No eres tú a quien le saldrá un bombo!
Puedo comer mucho para engordar y tener uno. Elevó una ceja con una sonrisa burlona.
Idiota. Reí y le di un pequeño beso entre los aplausos de la gente.

Todo transcurrió normal, muy bonito y especial. Un nuevo recuerdo para mi álbum. Todos nos pusimos al lado de la fuente de chocolate. Cait, Ryan, Chris, Justin, yo, Abby y Chaz. Sonreímos, y nos tomaron la foto. Christian tropezó al irse a colocar mejor, cayéndose encima de la fuente de chocolate, salpicando en mi vestido. Ryan se cayó encima de Chris. Caitlin perdió un pendiente y se puso a gatear para encontrarlo. Abby y Chaz, pusieron sus peores caras. Yo me estaba partiendo de risa, mientras Justin me aguantaba con la mano, ya que me había inclinado hacia atrás y casi me mato. Un flash nos inundo a todos. Habían fotografiado la graciosa escena. Ya sé que foto de mi boda iría enmarcada en grande en mi salón.

Al final, Justin y yo pudimos pasar esos baches, llegando hasta los muros en nuestros corazones y destruirlos.

Porque él será mi eternidad y yo la suya.
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Sigan mirando, está el epílogo.

Fin.