26 de diciembre de 2013

Derriba el muro {26} Maratón.

ADVERTENCIA CAPÍTULO TRISTE Y CONFUSO. NO ME HAGO CARGO DE VUESTRAS GANAS DE MATARME. QUEDAN 4 CAPÍTULOS.
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Justin POV.

—No, ya no estoy con Brenda. —Repetí por tercera vez.
—¿Qué? ¿Dejaste a la hija de Maslow? —Preguntó Nick.
—¡Qué sí!
—¿Sabes qué si le haces daño a su hija, será peor?
—Él le pegaba, no creo que vaya a matarme por hacerle un daño menor que él.
—Igual te quiere matar.
—Pues vale. ¿Algo más?
—Solo quería mantenerme informado sobre tus romances.
—Tío, eres idiota. Adiós.
—Adiós, Biebs. —Colgó.

Mire la pared. Ella no me había llamado, seguro que se tomo muy en serio lo de olvidarme. De repente, Ryan entra como un rayo en la habitación y me mira. Sus ojos están rojos, ¿Ryan llorando? Tuvo que ser muy fuerte lo que paso como para que llorase.

—Justin. —Tragó saliva— Me dijeron que ayer encontraron a Brenda muerta.
—¿Qué?
—Qué…que ella seguía en el hospital, estaba en un embarazo de riesgo…y a la noche, un chico la encontró en la bañera desangrada bajo el agua. —Vi como las lágrimas se derramaban por sus ojos.
—¿Es una broma? —Me levanté de la cama, él negó lentamente— ¡Todo es mi culpa! —Sollocé.

La sensación de perder a tu ser más querido, es algo que nadie quería sentir. Era un vacío, la rabia, la ira, el desentiendo, la confusión, la tristeza, la depresión…Todo junto dentro de tu cabeza. Haciéndote explotar, querer desaparecer. Estar junto a esa persona. Besarla de nuevo, poseerla en las noches, acariciar su cálida piel. Entonces, cierras los ojos, intentando pensar que es una pesadilla. Qué es una broma de mal gusto, que ella está viva, a tu lado. Los abres, ves el panorama, recuerdas como era ella. Sabes que es capaz de todo por desaparecer. Lo único que se te ocurre es gritar.

—¡Sube al coche! —Le grité— ¡Ahora!

[…]

Llegamos al hospital, yo parecía alguien moribundo buscando puerta por puerta donde estaba ella. Pero no la encontraba. Preguntaba a la gente, todos negaban o me miraban con lastima. Entonces, veo a mi madre. A mi madre y a mi hermana. Más sensaciones juntas. Emoción, alegría, desenfreno…Más las de antes, me iba a volver loco.

—Jazzy… —Susurró— ¿Mamá?
—¡Justin! —La pequeña corre hacía mí, pero está llorando— ¡Te extrañe tanto, hermanito! —La abracé.
—¿Por qué lloras, princesa?
—Mi nueva amiga está muy enferma, los médicos dicen que ella puede morir. —Se secó las lágrimas. Me acerqué a mi madre.
—Justin… —Me miro, ella lloraba también y solamente me abrazó— Hijo mío, te amo tanto.
—¿Por qué lloran las dos?
—¿Por qué lloras tú?
—La mujer de mi vida murió. —Solté a Jazzy— Y todo por mi culpa, mamá.
—Hijo, no es tu culpa.
—Yo le di la espalda cuando ella estaba mal, embarazada. Me acabo de enterar de que ayer la encontraron muerta. —Lloré en su hombro.
—Un momento. —Me miró seria, mientras lloraba— ¿La chica que dices, es esa? —Señalo el cristal que teníamos enfrente.

Dentro había médicos por todos lados, no paraban. Mire mejor, la cama estaba ocupada por una muchacha. Ella estaba pálida, con sus labios color morados, en los cuales había un tubo que se conectaba a una máquina. Su pelo estaba un poco húmedo. Su pecho subía muy despacio, parecía que en cualquier momento dejaría de subir, así, ella, dejando de respirar. Repasé su cuerpo desde lejos. En sus dos muñecas había vendas. Tenía un montón de cosas pinchadas en todos lados, millones de aparatos a los que estaba conectada. Mire el de las pulsaciones, eran débiles…muy débiles.

—¿Quién es, mamá? —La miré esperando una respuesta. Me resultaba conocida.
—Se llama Brenda.

Mi labio comenzó a temblar más, mientras caía sobre mis rodillas. Tapé mi cara con las manos, lloré descontroladamente. Estaba roto, destrozado. Esa era mi chica, todo para mí. Y de nuevo, ella estaba muriendo por mi culpa. Ella parecía tan débil ahí.

—¿Estás bien? —Preguntó mi madre sobresaltada.
—¿Qué…qué le pasó? —Hablé en un hilo de voz.
—Según me dijo el chico que la encontró, se había cortado las muñecas y estaba sumergida bajo el agua de la bañera. Él parecía muy atento con ella los últimos días. Fue la última persona que la vio con vida, con la vida alegre y no a punto de dejarla ir…

Recuerdo de Dani.

Vaya, que torpe es Brenda. Yo le había guardado el móvil y me había olvidado de devolverse. Así que giré en la siguiente curva. Volví hacía el hospital. Aparqué y baje del coche sonriendo, por volverla a ver. Pase a dentro, hablé con la chica de recepción y me dejo pasar. Llegué a su habitación, y no la vi en la cama. La puerta del baño estaba abierta.

—¿Brenda? —La llamé antes de entrar.

Pero…vi lo peor que había visto en mi vida. Ella estaba en la bañera sumergida. El agua estaba roja al completo. La saqué corriendo de ahí, la tendí en el suelo y vi sus muñecas. Los cortes eran muy profundos, y no dejaban de sangrar. Empecé a llorar como un niño pequeño, puede que la conozca de días, pero la quería demasiado. Me gustaba esta chica, no quería que muriese. No, ella merecía vivir. No acaba con su vida de esta forma.

—¡Brenda, Brenda despierta!

Pero sabía que no iba a contestar. Le tomé el pulso, ella estaba muerta. No había pulso. Ella no estaba aquí. Su sonrisa había desaparecido. Todo de ella, sus preciosos ojos. Me levanté y salí de su cuarto.

—¡Ayuda, por favor, ayuda!

Dos médicos de guardia se acercaron a mí, los guié al baño y ellos miraron detenidamente. Sus ojos estaban por saltárseles de la órbita. La tomaron y la llevaron, entre los dos, a su cama. Desde ese momento, bastantes médicos, enfermeros y demás llegaron.

—Por favor, salga de la sala. —Me pidió amablemente una enfermera.
—¿Qué? ¡No!
—Por favor caballero.

Salí por los empujones de los enfermeros. Mire por el cristal. Ella estaba rota y nadie pudo salvarla, nadie más que el suicidio.
——

—¿Ahora está muerta? —Miré a mi madre llorando.
—Anoche lo estaba. Consiguieron reanimarla, pero dicen que es muy poco probable que ella sobreviva. Además perdió al bebé.
—Mamá. —Mi labio tembló— Ella es mi ex novia, la madre de mi hijo, la mujer que amo. Sollocé.
—Lo siento tanto, pero tanto, tanto… —Me abrazó— Ella parecía muy feliz cuando la conocí. Y tú eres un idiota. Sollozó ¿Cómo pudiste hacerle eso? ¿Por qué la dejaste?
—Espero que sobreviva, la necesito tanto. No quiero que muera, mamá. Contesté Brenda me ocultó el embarazo…Y no pensé, simplemente me deje llevar… Tembló mi voz Mamá, la amo.
—Hijo, tranquilízate. Ella es fuerte.
—Lo sé. Pero también sé que su cuerpo es débil. Demasiado débil.
—Ella se salvará. Verás.

Acarició mi pelo, mientras yo lloraba en su hombro como un niño pequeño que acababa de perder su muñeco más apreciado. En este caso, un chico que había perdido la persona más importante en su vida.

▪Brenda POV.

Miré a todos esos médicos, los cuales estaban atendiendo a una chica pálida. Salí de la habitación, me di cuenta de que atravesé la puerta. Un momento…¿qué significa esto? Miro a mi alrededor. Dani está en el suelo llorando. Me acercó a él corriendo.

—¿Por qué lloras? —Le preguntó, pero él ni me mira— ¡Eo! ¿Dani, por qué no me haces caso?

Me levantó frustrada de intentar que me hablase. Veo a Pattie abrazando a un chico rubio, la pequeña Jazzy está llorando también abrazada al pie del chico. Me acercó, y entonces me doy cuenta de que es Justin. ¿Él conoce a Pattie?

—Hijo, ella estará bien…
—Pero está ahí, muriéndose. —Sollozó.

Ellos son madre e hijo…dios santo. Me pongo a su lado.

—¿Quién se muere? —Pregunto, pero nadie me hace caso de nuevo— ¿¡Por qué nadie ma habla!? —Miró a Jazzy— Ey, princesa. —Pero nada.

De repente, un médico sale de la habitación con la cabeza agachada. Se escucha un largo pitido de fondo. Todos, de Dani a Jazzy, lo miran expectante. Él niega con la cabeza. Los dos chicos rompen en un llanto mayor, Jazzy se abraza a su madre. Veo como Chaz, Cait, Ryan, Abby y Chris llegan corriendo. ¿Por qué todos lloran? Veo como una sensación me invade, y es que ellos, todos, me atraviesan para acercarse al cristal. Me acercó al igual y miró dentro.
Soy yo.
¿Estoy muerta? ¿He muerto?
Los recuerdos de la noche anterior rondan mi cabeza. Me doy cuenta de que sí he muerto, que no estoy con vida. Todos están desconsolados, llorando. Llorando por mí.

—Chicos… —Susurro, pero ahora entiendo que nadie me oye. Soy un simple fantasma.

Ellos miran mi cuerpo tendido en la cama, sin vida. ¡No, les necesito! ¡Quiero vivir! Traspaso el cristal y me acerco a mi cuerpo.

—¡Responde, Brenda, responde! —Me agitó, pero solo traspaso mi cuerpo con las manos— Mierda. —Empiezo a llorar de la impotencia— Debo despertar. ¡Debo despertar!

▪Justin POV.

De repente, cuando todos miramos como los médicos salen de la habitación con la cabeza agachada, el cuerpo de Brenda se arquea de repente.  Los médicos dan la vuelta y entran de nuevo dentro.

—¿Qué pasa? —Pregunta un chico rubio.
—No lo sé. —Contesta mi madre.
—Por favor, Brenda vuelve… —Dice él.
—Tranquilo, Dani. —Mi madre lo abraza.
—Ella decía que todos la odiaban, que su novio la había dejado, que su vida era una mentira…por lo menos la vi sonreír antes de perderla. —Lloró.
—No la odiábamos. —Dijo Cait— Estábamos molestos.
—Ella no lo creyó así, chica…
—¿Se suicidó por nuestra culpa? —Chaz nos señalo.
—No lo sé. —Nos miró— ¿Sois sus amigos?
—Sí.
—Vaya…lo siento, ella no paraba de llorar en estos días recordándolos…
—Me siento terrible sabiendo que es mi culpa. —Abby se abrazó a Chaz llorando.


Ella se fue, por nuestra culpa. Se fue y ahora, ¿qué hago? La amo, con mi vida, mi alma, mi corazón. Esa chica era mi puta adicción y ya está en el otro barrio.

Derriba el muro {25} Maratón.

Capítulo 25.

▪Brenda POV.

¡Vaya! El día de ayer, mi segundo día internada, fue impresionante. Dani vino a ver a su hermana, ella saldría en tres días, así que tendría tres días para conocer mejor a Dani. Y, bueno, fue genial. ¡Él me trajo comida del McDonald’s! Fue como una especie de comida en un restaurante. Manchamos todo de kétchup, fue demasiado divertido. Además de que él sabía chiste, muy graciosos, ¡todo fue estupendo! 
Creo que me está alegrando. Porque yo estaba destrozada, aun lo estoy, pero él tiene un algo que me hace ser feliz.
Ahora mismo estaba en mi habitación, esperándole a él. Ya eran las dos y media. Él solía llegar sobre las cuatro. Estaba tan jodidamente feliz de volverle a ver. Ni yo me explico que tan feliz estoy ahora, solo un día después de todo.
También he tenido tiempo de pensar en Justin. ¿Qué estará haciendo? ¿Ya estará teniendo sexo con Jazmin? Espero que no, aunque, ¿qué más da? Él y yo terminamos, lo dejamos…me dejó. Me pidió que le olvidase. Pero, ¿por qué nadie entiende las razones? ¿¡Por qué!? ¡Yo no quiero ser madre adolescente! Y menos tener un hijo de un criminal…Quiero tener un hijo de Justin, no de un criminal. ¿Pero cómo explicarle eso? Es difícil, muy difícil. Pero ahora todo importaba nada, ya que todo se había ido a la mierda. Le perdí a él, a mis amigos, a mis amigas, mi familia…¿Quién me queda? Pues la cosita que está viviendo en mi vientre. Y supongo que…Dani. Solo de pensar en él, sonrió,  ¿no es impresionante?
Algo me saca de mis pensamientos, y es que me doy cuenta de que estoy llorando. Extraño a mis amigos, demasiado, les necesito a mi lado y ellos me dan la espalda. Creo que mi vida solo me dio unos meses de buena vida, hasta hace unos días…

—¿Brenda, estás bien? —Me pregunta Dani, mientras entra en mi cuarto.
—Em…sí, claro. —Le intenté sonreír, pero me salió un puchero y seguí llorando más.
—Claro que no lo estás. —Camino rápido hasta mí y me abrazó.
—Es que les perdí a todos y ahora estoy aquí, en estado…sin nadie que me ayude, sin dinero… —Lloriqueé en su hombro.
—Tranquila, pequeña, me tienes a mí, para lo que sea. —Susurró seguido de un “Shhh” mientras acariciaba mi pelo— Prometo ser tu mejor amigo, el padre de tu hijo y todo lo que quieras.
—Eso… —Me separé de él— es demasiado por mí, ¿no?
—Lo que sea por ti, Brenda. No quiero que ese precioso niño y tú la pasen mal. —Ahueco con sus manos mi cara.
—Gracias, Dani. —Mi labio tembló, y seguí llorando mucho más— De verdad, muchas gracias.
—Pero no llores, boba. —Sonrió apenado.
—Es que mi vida se ha vuelto, de nuevo, una maldita mierda. Bueno, y que alguien me ofrezca ayuda nada más conocerme…es tan…tan especial para mí. —Sequé algunas lágrimas de mis mejillas.
Tú solo confía en mí.
—Gracias. —Mordí mi labio y le volví a abrazar.

▪Justin POV.

—Ey, Ryan, ¿jugamos? —Alcé la pelota de baloncesto.
—La verdad no tengo muchas ganas, bro.
—Eso me has dicho tres días seguidos.
—Porque no tengo ganas.
—¿Te crees que yo no estoy triste e intento alegrarme un poco?
—No sé. —Se elevó de hombros.
—Claro que estoy mal, ella era la mujer de mi vida. —Solté la pelota y me senté a su lado— Ahora mismo no sé nada de ella, seguramente este en una casa de acogida o en la calle. Porque no tiene dinero. Seguro que está pasando hambre.
—¿Qué? —Ryan me miró con los ojos abiertos— Tío, no, no y no. Hay que encontrarla.
—¿Para qué?
—Tú mismo has dicho que puede estar viviendo en la calle, sin comida, sin recursos.
—Mierda. —Me di cuenta de la situación— Pero, ¿a ella no la habían llevado a un hospital?
—Pero ella estaba teniendo un aborto, la dejarían ingresada un día y después la sacarían.
—Vale, mantengamos la calma.
—Ella aun podría seguir en el hospital, ¿no? Puede caber la posibilidad.
—Pero acabas de decir que quizás ya salió. —Le mire extrañado.
—Vale, deja de joderme las suposiciones. 
—No quiero buscarla, man…
—¿Qué? ¿Por qué? —Me miró incrédulo— ¿No era la mujer de tu vida?
—Y sigue siéndolo, pero siento como que no es para mí…si de aquella forma me engañó.
—¡Deja el orgullo, Justin!
—Cállate. —Mascullé, pasando las manos por mi pelo.

▪Brenda POV.

Dani me había traído un traje blanco premamá súper bonito. Se lo agradecí tanto, ya que no tenía nada de ropa premamá. Me lo puse, me calcé mis bailarinas blancas, me hice una trenza y salí de mi cuarto. Puede que tuviese un embarazo de riesgo, pero podía salir a pasear. Supongo, no sé. Igualmente, Dani me había dicho que me preparase. Y, ahí estaba él, esperándome mientras hablaba con un médico. Me acerqué a ellos.

—Puede estar unas dos horas en la calle, no mucho más. No queremos que le pase algo a ella, o al bebé.
—Está bien doctor. —Dijo Dani— ¿Vamos?
—Vale. —Mordí mi labio mientras sonreía.

Salimos del hospital. Por fin, después de tres días, podía ver la luz del sol. Y no a través de una ventana. Fuimos caminando hasta un parque cercano al hospital. Él tomó mis manos y me miró a los ojos.

—No me gusta que llores, Brenda.
—Ahora no estoy llorando.
—Pero antes sí, y odio que llores. Te vas a estropear esos preciosos ojos verdes llorando.
—Cállate. —Me sonrojé.
—¿No me dejas decirte la verdad?
—Son mentiras. —Reí.
—Señorita, debe usted dejar de contradecir a los mayores.
—Por favor, me llevas dos años solamente. —Le di en el pecho.
—Ouh, eso dolió. —Rió— ¿Te apetece un helado?
—No sabes cuánto. —Relamí mis labios.

Caminamos despacio hasta la heladería más cercana. Ya allí, nos compramos nuestros helados, los cuales pago Dani. Odio que la gente pague mis cosas, si al fin y al cabo, son mías. Pero el cabezón de Dani no se da cuenta. Mientras comíamos, le miré a la cara con una expresión confusa.

—¿Qué? —Pregunto con la risa floja.
—No sé. —Le seguí la risa— Solo que no termino de entender por qué me quieres de amiga. Quiero decir, mis antiguos amigos me odian.
—No te odian. ¿Cómo odiarte? Eres genial, Brenda.
—Pero él me dejo, sin dejarme explicarme, me dijo que le olvidase…
—¿Por qué no le explicas ahora tus razones?
—Porque sería empeorarlo todo. —Mire mi helado, el cual se derretía— A veces uno debe mentir para ser feliz.
—¿Eres feliz con tu mentira?
—Mi vida es toda una mentira. —Las lágrimas querían salir.
—No, no lo es.
—Mi madre no me habla, mi padre me pegaba, sufría bullying, me enamoré de un chico incorrecto, me quede embarazada con dieciocho años, mis amigos me odian, no tengo dinero, estoy ingresada en un maldito hospital…
—Tan malo no pudo ser…
—Depende de cómo lo lleves todo. —Me elevé de hombros, con los ojos llorosos— Yo no lo lleve bien.
—Brenda, debes saber que estaré para lo que sea.
—No, no siempre estarás. —Le miré llorando— Todos me dejan de lado, ¿por qué tú no?
—Porque no soy todos.

[…]

Después de un rato en la calle, volvimos al hospital, eran las nueve de la noche y Dani ya debía irse. Mañana su hermana sería dada de alta, así que tenía más que claro que mis predicciones de que me deje de lado, se cumplirían. Él no vendría más ya que su hermana estaría fuera de este hospital. Ahora sí que sí, ahora si estaría sola. 
Me quitarían al bebé por no poder mantenerlo en condiciones buenas. Yo moriría en las calles, o quizás podría morir hoy. Eso es…¿para qué vivir sin razones? Tengo una, mi bebé. Pero me lo quitaran. Con suerte si me muero, puedan salvarlo…O no. Sería un bebé muy prematuro.

Cogí mi nueva navaja, entre al baño, llené la bañera hasta arriba de agua tibia y me metí en ropa interior. Mire la pared por un rato largo. Podía morir de asfixia, o cortarme las venas. ¿Cuál sería mejor? Sé que mis pulmones son débiles después del accidente, moriría en cuestión de un minuto. Sí me corto, quizás sienta dolor, pero con el agua todo sería más rápido. 
¿Por qué no de las dos formas? 
Cogí la navaja, la mire detenidamente y la acerque a mi muñeca derecha. 
Supongo que esto es un adiós...

Derriba el muro {24} Maratón.

Primero, el blog llegó a las 20.000 visitas. ¿HOLA? LLORO.
Segundo, me he dado cuenta de cuántas faltas tiene esta jodida novela.
No la corregiré, mucha pereza, ea.
Tercero, ¡maratón!
Cuarto, se acaba la novela y no hay segunda temporada.
Las amo<3
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Al llegar al hospital, me hicieron sentarme en una silla de ruedas mientras trasladaban a mis cosas a la que sería mi habitación durante unos días quizás. Los médicos me examinaron con paciencia, con una cara de desconcierto increíble. No sé que estarán pensando, pero ya estoy asustada.

—Increíblemente, Brenda, el feto ha sobrevivido al golpe. Aun estás en estado.
—Dios mío. —Me tapé la cara.
—Pero es un embarazo de riesgo, deberás de quedarte internada hasta que estés de parto.
—Lo comprendo. —Mire al suelo.

De nuevo, me hicieron sentar en la silla de ruedas, me llevaron hasta mi habitación. El enfermero me dejo en la habitación, me dio un batín de esos de los hospitales y salió.
Entre el baño, me duche y me coloqué lo que sería de ahora en adelante mi nueva vestimenta. Me deje la coleta, la cual estaba mojada y deshecha. Pero total, ¿qué más da? A nadie le importa mi imagen.
Salí, a pie, de la habitación. Debía conocer mi nueva “casa”. Paseé por la cafetería, por los baños, por los pasillos, la sala de juegos para los niños internados…Está bien, esto aburre. Una manita tiro de mi bata. Mire hacia abajo, encontrándome con una niñita. Ella era rubia, de ojos claros y muy linda.

—Hola. —Le sonreí.
—Hola. ¿Por qué estás aquí?
—Estoy embarazada. —Me elevé de hombros con una risa sin humor— ¿Y tú?
—Estuve malita con vómitos y me obligaron a quedarme.
—Entonces dentro de poquito te vas, eh. Qué suerte. —Chasqueé mi lengua.
—Me llamo Jazzy.
—Soy Brenda. —Le sonreí— ¿Cuántos años tienes? —Me puse a su altura.
—Seis. —Levanto seis dedos con sus manitas— ¿Y tú?
—Dieciocho.
—¡Vaya! ¡Qué grande!
—Sí. —Reí— ¿Estás ahora sola?
—No, mi mamá está ahí leyendo una revista. —Señalo a una señora sentada con una revista— ¡Ven! Quiero que te conozca.
—¿Yo? ¿Por qué? —Me arrastro.
—Porque eres mi nueva amiga.

Al final, terminó por arrastrarme hasta aquella mujer.

—¡Mami, mami! —Su madre la miro— Ella es Brenda, mi nueva amiga.
—Eh…hola. —Dije tímida.
—Hola, cielo. —Me sonrió— Veo que mi hija ya te está martirizando. —Rió— Me llamo Pattie.
—Encantada. —Le sonreí.
—Igualmente.
—¡Brenda, vamos a ver una película! —Tiró de mí de nuevo.
—Adiós. Sonreí a su madre.

Así estuve dos horas. Viendo la Cenicienta rodeada de niños pequeños, menos uno, que parecía mayor y también iba acompañado de una niñita.

—¡Ha sido increíble! —Gritó Jazzy.
—¡Jazzy! —Gritó otra niña.
—¡Melanie! —Se abrazaron— Hola.
—Hola. —Se sonrieron.

Ellas siguieron charlando, ante mi mirada y la de aquel chico. El cual miraba a la niña sonriendo. Después levanto la vista y me miró.

—Hola. —Me habló.
—Hola… —Sonreí tímida, no conseguía no tener miedo antes las nuevas personas.
—Veo que tu hermana se lleva bien con la mía. —Se puso enfrente de mí.
—No es mi hermana, de hecho, acabo de ser ingresada hoy y la conocí.
—Oh. —Sonrió.
—Y tú, veo que no eres un paciente, ¿no?
—No, mi hermana sí. —Sonrió. Madre mía, no para de sonreír.
—Espero que se mejore.
—Sí, solo estará está semana. ¿Y tú?
—Me quedan unos meses largos aquí.
—¿Qué tienes?
—Un embarazo de riesgo.
—Ouh…seguro que tu novio estará al  llegar para verte.
—No. No tengo novio. —Las lágrimas amenazaban con salir.
—¿No? Es decir, una chica tan hermosa como tú, que seguro tendrá un hijo precioso, ¿no tiene novio?
—Me dejo hace unas horas por ocultarle el embarazo.
—Lo siento mucho si te incomode...
—No, para nada. —Sonreí, más bien me salió una mueca— Soy Brenda.
—Dani, un placer, señorita. —Beso mi mejilla— ¿Puedo visitarte toda esta semana, no? Ya que vengo a ver a mi hermana. —Sonrió.
—Será todo un placer. —Le sonreí también.

Estuve mucho más tiempo hablando con él. Prácticamente, me aprendí su vida y él la mía. Pensé que hablaríamos menos, pero en menos de una hora, conectamos.
Él era rubio, de ojos azules claros. Era muy guapo, además de español. Pero sabía el inglés a la perfección. Además, de ser un maldito cielo adorable. Ya que, mientras hablábamos, no deje de llorar contándole mi historia. Él solo me decía que estuviese calmada, que después de la tormenta sale el sol.

—Creo que es hora de que me vaya. —Me sonrió
—Bueno, —sonreí— buenas noches.
—Adiós, y no llores más, eh.
—No prometo nada. —Reí.
—Adiós. —Me beso la mejilla.

Volví a mi cuarto, me eche en la cama y mire mi móvil. Ni una sola llamada de mis amigos. O debería decir, ex amigos. Nadie se preocupaba por mí. Genial, cada día estaba más sola. Me conecte a las redes sociales. Ni una notificación. Cambié mi estado a un punto. Salí de estás, y me eche a dormir, mañana sería un nuevo día.

Mañana siguiente.

Me desperté sobre las diez de la mañana, por una parte estaba feliz, ya que no iría a clase. Pero por otra deprimida por estar totalmente sola. Mire a mi lado, donde se encontraba una bandeja con mi desayuno. La cogí y comí un poco, pero no todo. No tenía mucho apetito. Mire al techo, en busca de alguna diversión. Ver el techo blanco me divirtió tanto, que estuve horas así. Algún médico entraba, me revisaba y salía.

▪Justin POV.

No creo que haya persona más estúpida que yo. Es decir, Brenda me dejó, después me pidió perdón y la perdoné. Unas semanas después, me entero que esperaba un hijo mío y justo cuando estaba en pleno aborto involuntario. Entonces le suelto un “olvídame” y me largo. Obviamente me molesto mucho que me lo ocultara, tenía derecho, más que eso, de saberlo. Era su padre. Pero ella solita se buscó todo. Caitlin y Abby están destrozadas, Chaz, Chris y Ryan no son los mismos. Y yo…bueno, tengo el corazón roto. Nada consigue hacerme sonreír, ni reír. Incluso deje de meterme con la gente. Destrozado. Pero…seguramente deba preocuparme por ella. De hecho, estoy preocupado. Aunque, ¿sabes? Mi orgullo no me deja llamarla. La extraño y ha pasado solo un día, seguramente ella esté llorando por mí. O no, quizás también me mintió sobre amarme. 
¿Quién sabe?
Quizá todo fue una mentira. Igual que yo la mentí a ella.
¿Venganza?
¿Ya no me ama? ¿Nunca me amó?

15 de diciembre de 2013

Derriba el muro {23}

Y ENTONCEEEEESSSSS.....llegué yo con un little capítulo porque soy muy suaaaaaaaaaaj.
No, ahora en serio. Cuando entre en Word para copiar el capítulo me quedé mirandolo y fue como...¿POR QUÉ ES TAN CORTO? Entonces recordé que lo escribí en verano un día que me enfadé con todo el mundo.
Eeeeeeeeeeeeeeeen fin. *Feel like Geman Garmendia*
Dato curioso: Mi gato está sentado delante de mí, mirándome asesinamente mientras se está quedando dormido. Le he dado una patada y ahora mi pie sangra :DD
JAJAJAJA, las quiero.
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Brenda POV.

—Bien, chicas. Una vez más. —Dijo la entrenadora.

Teníamos que hacer de nuevo la coreografía. La música sonó otra vez, cada una se puso en su puesto y empezamos. Las manos arribas, agitándolas. Un paso a la derecha. Palmada. Media vuelta, manos en la cintura, hasta abajo y de nuevo arriba. Salto a adelante, mientras giras de nuevo. Pero hasta ahí llegué yo, empecé a tener náuseas. Me sentía mal, muy mal, todo me daba vueltas. Me paré mirando al suelo, con una mano en la boca y la otra en mi estomago. Suerte que hoy nadie tendrá que aguantarme el pelo, ya que llevo una coleta. Me inclino hacía delante, aparto la mano de mi boca y vomito todo lo que llevo dentro.

—Brenda —Habla la entrenadora, que se nota preocupada— ¿Te encuentras bien? —Asiento en cuanto dejo de vomitar— Sería mejor que fueras a la enfermería. —Mis ojos se abren como plato, la miro y niego. Seguramente si voy, detecten mi embarazo.
—Puedo seguir, entrenadora. —Le sonreí a medias, a pesar de que mi garganta quemaba con cada palabra pronunciada.
—¿Segura?
—Muy segura.

De nuevo empezamos la coreografía, aunque me encontrase fatal. Según me dijo el aparatito, hace dos semanas, estaba de tres meses y hoy día casi de cuatro. Mi barriga no era exageradamente gigante. Pero ya tenía tamaño y mucha gente me había preguntado. Era horrible estar constantemente oyendo: Vaya, la chica buena embarazada. ¡Odio que me digan eso! Y dejando al lado mis pensamientos, me veo cayendo de boca al suelo tras un desliz. Caigo justo encima de mi barriga, y maldigo. Empiezo a soltar todo tipo de insultos al aire, mientras lloro como una idiota desesperada. Me duele tanto la barriga que creo que estoy a punto de morir.

—Ahora sí, ¡llévenla a la enfermería! —Grito desesperada la entrenadora.

Oigo la risa de Jazmin. En cuanto me levantan del suelo, con ayuda de unas cuantas personas, le saco el dedo medio llamándola de todo. Entonces, siento algo que salé de mi parte íntima, miro al suelo y veo sangre. Eso…eso significa que acabo de tener un aborto…

—No… —Sollozo— ¡No!

Uno de los chicos me coge en brazos y me lleva hasta la enfermería, mientras me aferro a su cuello llorando. Acabo de perder a mi hijo, ya no lo tendré…Veo a Justin llegando con Chaz y Ryan. En seguida me ven, y corren hasta mí.

—¿Qué ha pasado? —Pregunta alterado mi novio.
—Ella se cayó al suelo.
—¿¡Y la sangre de su falda!? —Justin se veía muy preocupado.
—No lo sé, la llevo a la enfermería.
—Ya la llevamos nosotros. —Dijo Ryan.
—Vale.

Justin me cogió y entre los tres me llevaron a la enfermería. Yo lloraba, y seguía llorando. Había perdido seguramente al pequeño o pequeña. A mi bebé.
Cuando llegamos, me tumbaron en la camilla y enseguida me examinaron. La enfermera, Nicole, me miro confundida. En cuanto las palabras salieron por su boca, todos me miraron.

—Estás teniendo un aborto, Brenda. —Me miro decepcionada— ¿Por qué no me lo dijiste? Sabes que ahora no estarías pasando por esto… Susurró molesta.
—Lo siento, Nicole. Mi voz salió débil, más de lo que pensé.
—¿Estabas embarazada? —La débil voz de Justin pregunto— ¿Por qué me lo ocultaste?  Me miró a los ojos. La pena, la tristeza, todo reflejado en ellos.
—Me dijiste que no estabas. —Habló Ryan, quién parecía enfadado.
—Os mentí, lo siento, ¿vale? —Lloré— No quería que nadie lo supiese.
—¿Ni su padre? —Preguntó Justin— ¡Tenía derecho a saberlo!
—¡Lo siento! —Sollocé tapando mi cara con las manos— ¡No quería que esto pasara, no quería quedarme en estado!
—Pensé que confiabas en mí.
—Y confió. —Lo tome del brazo.
—Déjalo, Brenda. —Aparto su brazo— No intentes explicarte.
—Justin…
—Olvídame. —Negó con la cabeza mientras retrocedía.
—No. —Me levanté, rota en dolor— Te necesito.
—No, no me necesitas si me ocultas algo como un jodido embarazo. —Salió por la puerta dando un portazo.
—¡Matadme! —Me jalé de los pelos, cayendo sobre mis rodillas al suelo— Por favor... —dije en un hilo de voz.

Ryan, con una mueca de disgusto, me levantó y me colocó de nuevo en la camilla. Él y Chaz me miraron.

—No debiste mentirnos, Brenda…lo hubiésemos comprendido. —Habló Chaz.
—Pero no quería que nadie lo supiese. ¿Entiendes? ¡Soy joven para tener un hijo! ¡Solo tengo dieciocho años!
—¿Y cuándo lo hubieses tenido? ¿Habrías huido con él?
—No lo sé, no pensé mucho. —Mire mis manos— ¿Puedo irme?
—Sería mejor que cogieses tus cosas y fueses a un hospital. He llamado a una ambulancia, en una hora estará por aquí. —Habló Nicole.
—Está bien. —Me levanté, sabiendo que no me iban a ayudar. Estarían tan enfadados que me negarían la palabra toda la vida.

Caminé llorando, mientras me aguantaba en las paredes. En cuanto llegué a mi habitación, las chicas me miraron y enseguida se fueron. Seguro ya saben todos que estaba en estado. Cogí mis cosas, las guardé en la maleta y salí de aquel cuarto. Aun llorando, todas las miradas se posaban en mí. Las risas, los murmullos. Ahora sí que quería morir. Las ganas de antes, habían aumentado y solo quería tomarme tres botes de cualquier pastilla que acabase conmigo.
Me senté en el mismo banco donde estuve al empezar este infierno. Recordando como Ryan ligaba conmigo, como conocí a Chaz, en aquella fiesta que Justin me toco el culo. Lloré más. Cuando conocí a Abby mientras nos quejábamos de Jazmin, el trato con Justin, cuando estuve en el hospital porque me atropellaron, todos estaban conmigo. ¿Y ahora? Me quede sola, sin nadie. Sin familia, sin amigos, sola en el mundo intentando de encajar.
Toque mi estómago, sabía que ya no había vida dentro de él.
La ambulancia llegó, un enfermero me ayudo a subir mis cosas y a mí. Me sentaron y esperé. El camino sería largo y amargo. Seguramente la última vez que montaría en un coche, porque tenía en mente desaparecer de este mundo ya mismo. Morirme de una vez ahora que nada me da ilusión para vivir.
¿Saben lo peor? Que después de tanto tiempo me había sentido bien, querida, encajando en algún lugar. Pero la suerte se agota. Se agota y te deja como a la mierda. Sola, triste y sin nada por lo que luchar…

6 de diciembre de 2013

Derriba el muro {22}

Como sé que muchas se pasan por el lolly mis comentarios al final de cada capítulo, los pongo al principio, ea. EL BLOG VA A LLEGAR A LAS 20.000 VISITAS, O SEA, ME MUERO. Sí, Marta, he cambiado el blog, idk, holiii. ¿Han visto que lindos mis ídolos por allí? --->
En fin, hoy les subo capítulo porque me siento demasiado feliz, y haksfhsjfk, ¡al fin el chico que me gusta es mi novio!
Ya me calló. Aquí el capítulo, JAJAJA.
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Justin POV

Hace más de un día qué no veo a Brenda, y la extraño. No sé, ella me está evitando o eso parece. Quizás este con la regla y por eso este con esa inestabilidad. Una mano se posa en mi hombro desde atrás. Me doy la vuelta y el horror qué siento ahora, no lo puedo explicar.

—¿Qué quieres? —Pregunté de mala gana.
—Nada…solo te quería ver, Justin. —Mordió su labio.
—Vaya —chasqueé mi lengua— yo a ti no.
—No seas así, sabes qué deseas lo de siempre. —Susurró en mi oído.
—Tienes razón, Jazmin. —Ella abrió sus ojos.
—¿¡En serio!? —Su voz de pito era tan irritante.
—No. —Me reí—Adiós, pequeña puta. —Le sonreí despreciativo.

Caminé subiendo las escaleras para llegar al cuarto de mi novia. Toqué a la puerta, Abby abrió, me miró y cerró. Volví a tocar. Dentro se oían voces.

—Es Justin, Brenda. —Decía Abby.
—Umh…dile que no estoy.
—Me debes una explicación.
—Sí, sí. Ahora voy a esconderme en el baño.

De nuevo la puerta se abrió y la sonrisa más falsa que había visto estaba en la cara de Abby.

—¡Justin! Cuanto tiempo, eh. Sí vienes buscando a Brendis, no está. Lo siento. —Habló rápido, fue a cerrar la puerta. Pero la paré con el pie.
—Sé que está ahí, escondida. —La empuje suavemente y pase a dentro.

Fui hacía el baño, abrí la puerta y ahí estaba ella, mirándome como una idiota confundida. Cerré la puerta después de haber entrado en baño. Por alguna razón, mis manos se hicieron puños mientras la miraba enfadado. Odiaba que ella estuviese así conmigo.

—Justin… —Mordió su labio mirando al suelo.
—¿Justin qué? ¿Cuál es la escusa?
—No tengo escusa.
—¿Entonces por qué huyes y escondes de mí?
—Es porque…porque… —Ella puso sus manos en su cara— Ya no te amo.
—¿Qué? —Mis manos volvieron a la normalidad, mi cara tornó a desconcierto— ¿Cómo que ya no me amas?
—Lo que oyes.
—¿Y por qué no me miras a los ojos? —Ella seguía con la cara tapada.
—Ya no te amo. —Se destapó la cara, y vi como  lloraba sin control— No, no te amo.
—Brenda, acabamos de volver…¿cómo es que de ayer para hoy me dejaste de amar?
—Dejándolo.
—Sé que estás mintiendo, eso significa que algo me ocultas. —Me acerqué a ella, mientras Brenda retrocedía.
—No. —Chocó contra la pared, yo la acorrale con mis brazos.
—Brenda, por favor.
—Nos hacemos daño.
—No, no nos lo hacemos. Yo te amo.
—Yo no. Vete.
—No me iré de aquí hasta que me digas la verdad.
—¿Quieres la verdad? —Asentí— Me voy de este internado, de este país, de este continente. ¿Sabes qué más? Odio las relaciones a distancia. Ahora, coge la puerta y vete. —Ella me miró llorando— No, bueno, la puerta déjala, digo que te vayas.
—¿Te vas? ¿Con qué recursos? Te recuerdo que te estoy manteniendo yo.
—Hablaré con mi madre.
—No te vayas, Brenda. Te necesito.
—Yo a ti no. ¡Vete, sal de aquí, de mi vida!
—Sí te vas, te buscaré.
—No me encontrarás nunca. —Me apartó de un empujón y salió del baño, dejándome consternado.

No entiendo por qué demonios ella es ahora así, ¿qué hice mal? ¿Es por mi trabajo? ¿Mis ganas de matar a su padre? ¿Por qué? ¡Yo no he hecho nada malo! Creo…pero supongo que no. Claro que no.
Salí del baño, mirándola acostada en su cama mientras Caitlin la consolaba. Me acerqué a Cait, y le toqué el hombro.

—Ya te contaré algún día… —Me susurró.
—Pero lo necesito ahora.
—Después, relájate.

Asentí, mirando a Brenda. Ella lloraba contra la almohada, y Cait le acariciaba el pelo. Aun seguía sin creerme que ella me había, de nuevo, dejado. Como antes. ¿Por qué? ¿A caso el mundo está en nuestra contra?

[…]

Llevaba horas encerrado en mi cuarto, sentado en una esquina llorando. No podía creerme que Brenda me hubiese dejado, de nuevo, sin razón alguna. Me sentía impotente ante esto. Ella era mi vida, ella era todo para mí. Y sigue siéndolo. Le di todo. ¡Todo! Sí necesitaba medicinas, se las daba, o ropa, comida, estancia…¡lo que sea le daba! La tenía mimada, por más que ella me decía que parase. Sé que las personas no se compran con dinero, a menos que sea una prostituta. Ella no lo es, claro que no. Ella es una princesa, ella es mi reina, mi novia, mi chica, mi mujer, madre de mis hijos…¡ella es mía! De nadie más. Solo deseo poseerla en mis brazos, susurrarle cuanto le amo y recibir un “yo más” por parte de ella. Pero me dejo, por alguna razón hice algo mal y ella no me explico.
La puerta de mi habitación sonó, no quería hablar con nadie, ni con mi mejor amigo, ni con Cait. Pero debía abrir, y así hice. Ahí estaba ella.

—Creo que lo que dije…no tuvo mucho sentido, solo estoy alterada. —Ella lloraba sin parar— No quiero dejarte, eres todo.
—Yo…
—Perdóname. —Me interrumpió— Por favor, hice mal cuando viniste. Me escondí, no debí de hacerlo, pero estaba confusa.
—Da igual. —Me ablandé— Te perdono.

La abracé, presionándola contra mi cuerpo.

—Te juro que aun te amo, Justin. —Sollozó.
—Yo más a ti, tranquila.

Así, en menos de un día, ella y yo nos perdonamos. Porque tengo más que claro, que ella no puede vivir sin mí. Al igual que yo sin ella.

Igual, siento que algo me oculta. Que algo está mal. Eso me atormenta. No sé si…simplemente debo dejarlo pasar o no. ¿Qué le pasa a mi chica? Oh, vamos, ella me lo contaría, ¿o no? Maldita sea, ¡las mujeres son confusas!