26 de diciembre de 2013

Derriba el muro {24} Maratón.

Primero, el blog llegó a las 20.000 visitas. ¿HOLA? LLORO.
Segundo, me he dado cuenta de cuántas faltas tiene esta jodida novela.
No la corregiré, mucha pereza, ea.
Tercero, ¡maratón!
Cuarto, se acaba la novela y no hay segunda temporada.
Las amo<3
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Al llegar al hospital, me hicieron sentarme en una silla de ruedas mientras trasladaban a mis cosas a la que sería mi habitación durante unos días quizás. Los médicos me examinaron con paciencia, con una cara de desconcierto increíble. No sé que estarán pensando, pero ya estoy asustada.

—Increíblemente, Brenda, el feto ha sobrevivido al golpe. Aun estás en estado.
—Dios mío. —Me tapé la cara.
—Pero es un embarazo de riesgo, deberás de quedarte internada hasta que estés de parto.
—Lo comprendo. —Mire al suelo.

De nuevo, me hicieron sentar en la silla de ruedas, me llevaron hasta mi habitación. El enfermero me dejo en la habitación, me dio un batín de esos de los hospitales y salió.
Entre el baño, me duche y me coloqué lo que sería de ahora en adelante mi nueva vestimenta. Me deje la coleta, la cual estaba mojada y deshecha. Pero total, ¿qué más da? A nadie le importa mi imagen.
Salí, a pie, de la habitación. Debía conocer mi nueva “casa”. Paseé por la cafetería, por los baños, por los pasillos, la sala de juegos para los niños internados…Está bien, esto aburre. Una manita tiro de mi bata. Mire hacia abajo, encontrándome con una niñita. Ella era rubia, de ojos claros y muy linda.

—Hola. —Le sonreí.
—Hola. ¿Por qué estás aquí?
—Estoy embarazada. —Me elevé de hombros con una risa sin humor— ¿Y tú?
—Estuve malita con vómitos y me obligaron a quedarme.
—Entonces dentro de poquito te vas, eh. Qué suerte. —Chasqueé mi lengua.
—Me llamo Jazzy.
—Soy Brenda. —Le sonreí— ¿Cuántos años tienes? —Me puse a su altura.
—Seis. —Levanto seis dedos con sus manitas— ¿Y tú?
—Dieciocho.
—¡Vaya! ¡Qué grande!
—Sí. —Reí— ¿Estás ahora sola?
—No, mi mamá está ahí leyendo una revista. —Señalo a una señora sentada con una revista— ¡Ven! Quiero que te conozca.
—¿Yo? ¿Por qué? —Me arrastro.
—Porque eres mi nueva amiga.

Al final, terminó por arrastrarme hasta aquella mujer.

—¡Mami, mami! —Su madre la miro— Ella es Brenda, mi nueva amiga.
—Eh…hola. —Dije tímida.
—Hola, cielo. —Me sonrió— Veo que mi hija ya te está martirizando. —Rió— Me llamo Pattie.
—Encantada. —Le sonreí.
—Igualmente.
—¡Brenda, vamos a ver una película! —Tiró de mí de nuevo.
—Adiós. Sonreí a su madre.

Así estuve dos horas. Viendo la Cenicienta rodeada de niños pequeños, menos uno, que parecía mayor y también iba acompañado de una niñita.

—¡Ha sido increíble! —Gritó Jazzy.
—¡Jazzy! —Gritó otra niña.
—¡Melanie! —Se abrazaron— Hola.
—Hola. —Se sonrieron.

Ellas siguieron charlando, ante mi mirada y la de aquel chico. El cual miraba a la niña sonriendo. Después levanto la vista y me miró.

—Hola. —Me habló.
—Hola… —Sonreí tímida, no conseguía no tener miedo antes las nuevas personas.
—Veo que tu hermana se lleva bien con la mía. —Se puso enfrente de mí.
—No es mi hermana, de hecho, acabo de ser ingresada hoy y la conocí.
—Oh. —Sonrió.
—Y tú, veo que no eres un paciente, ¿no?
—No, mi hermana sí. —Sonrió. Madre mía, no para de sonreír.
—Espero que se mejore.
—Sí, solo estará está semana. ¿Y tú?
—Me quedan unos meses largos aquí.
—¿Qué tienes?
—Un embarazo de riesgo.
—Ouh…seguro que tu novio estará al  llegar para verte.
—No. No tengo novio. —Las lágrimas amenazaban con salir.
—¿No? Es decir, una chica tan hermosa como tú, que seguro tendrá un hijo precioso, ¿no tiene novio?
—Me dejo hace unas horas por ocultarle el embarazo.
—Lo siento mucho si te incomode...
—No, para nada. —Sonreí, más bien me salió una mueca— Soy Brenda.
—Dani, un placer, señorita. —Beso mi mejilla— ¿Puedo visitarte toda esta semana, no? Ya que vengo a ver a mi hermana. —Sonrió.
—Será todo un placer. —Le sonreí también.

Estuve mucho más tiempo hablando con él. Prácticamente, me aprendí su vida y él la mía. Pensé que hablaríamos menos, pero en menos de una hora, conectamos.
Él era rubio, de ojos azules claros. Era muy guapo, además de español. Pero sabía el inglés a la perfección. Además, de ser un maldito cielo adorable. Ya que, mientras hablábamos, no deje de llorar contándole mi historia. Él solo me decía que estuviese calmada, que después de la tormenta sale el sol.

—Creo que es hora de que me vaya. —Me sonrió
—Bueno, —sonreí— buenas noches.
—Adiós, y no llores más, eh.
—No prometo nada. —Reí.
—Adiós. —Me beso la mejilla.

Volví a mi cuarto, me eche en la cama y mire mi móvil. Ni una sola llamada de mis amigos. O debería decir, ex amigos. Nadie se preocupaba por mí. Genial, cada día estaba más sola. Me conecte a las redes sociales. Ni una notificación. Cambié mi estado a un punto. Salí de estás, y me eche a dormir, mañana sería un nuevo día.

Mañana siguiente.

Me desperté sobre las diez de la mañana, por una parte estaba feliz, ya que no iría a clase. Pero por otra deprimida por estar totalmente sola. Mire a mi lado, donde se encontraba una bandeja con mi desayuno. La cogí y comí un poco, pero no todo. No tenía mucho apetito. Mire al techo, en busca de alguna diversión. Ver el techo blanco me divirtió tanto, que estuve horas así. Algún médico entraba, me revisaba y salía.

▪Justin POV.

No creo que haya persona más estúpida que yo. Es decir, Brenda me dejó, después me pidió perdón y la perdoné. Unas semanas después, me entero que esperaba un hijo mío y justo cuando estaba en pleno aborto involuntario. Entonces le suelto un “olvídame” y me largo. Obviamente me molesto mucho que me lo ocultara, tenía derecho, más que eso, de saberlo. Era su padre. Pero ella solita se buscó todo. Caitlin y Abby están destrozadas, Chaz, Chris y Ryan no son los mismos. Y yo…bueno, tengo el corazón roto. Nada consigue hacerme sonreír, ni reír. Incluso deje de meterme con la gente. Destrozado. Pero…seguramente deba preocuparme por ella. De hecho, estoy preocupado. Aunque, ¿sabes? Mi orgullo no me deja llamarla. La extraño y ha pasado solo un día, seguramente ella esté llorando por mí. O no, quizás también me mintió sobre amarme. 
¿Quién sabe?
Quizá todo fue una mentira. Igual que yo la mentí a ella.
¿Venganza?
¿Ya no me ama? ¿Nunca me amó?

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