2 de diciembre de 2013

Derriba el muro {21}

¡No, no y no! No puede ser, no puedo estar embarazada, no puedo tener este bombo. En el último mes, los comentarios de la gente eran solos sobre eso. “Estás más rellenita, Brenda.” “¿Qué pasó ahora? ¿Harás a Justin papá?” “¡Atención, Justin Junior!” Eso sí, él único qué no sé da cuenta es Justin. Él todos los días me ve igual de “linda”. Idiota. Maldita sea, ¿qué voy a hacer con un bebé a mis diecisiete años? ¿Cómo lo voy a criar? ¿Cómo le contaré a Justin qué será padre? Mire de nuevo mi barriga, sospechosamente más gordita. Pase mi mano por ella, acabándola posando en la misma.

—Dios… —Susurré.

No era seguro qué estuviese en estado, pues ni había ido al médico ni había hecho ningún test. Aunque, ¿cómo hacerme esas pruebas si no tenía permiso para salir de este internado? Solo tenía la enfermería, pero los rumores aquí corren más rápido qué un río. ¿Y ahora qué? Suspiré, muy confusa. ¿Qué debía hacer? Simplemente, no lo sé.
Me baje la camisa. Ahora las usaba largas, ya qué no quería qué se me hiciese notable qué mi barriga estaba más hinchada. Salí del cuarto. Mire a todos lados, en busca de alguno de mis amigos. Claro qué no quería qué ellos supiesen qué estoy embarazada, qué seguro qué no lo estoy. Así qué salí corriendo hacia la enfermería, con tan mala suerte qué me choque con mi amado hermano.

—¿Y esas prisas?
—Es qué…estaba por ir al cuarto de Justin. —Mentí.
—Pero su cuarto es por el otro lado. —Contestó confuso.
—Ya…bueno…¡adiós!

Iba a salir corriendo de nuevo, pero me agarro del brazo. Le maldije por lo bajo.

—Ahora en serio. —Me miró preocupado— ¿A dónde vas?
—A la enfermería.
—¿Qué te pasa? ¿Estás enferma? ¿Te caíste? ¿Qué te duele? —Preguntó rápidamente.
—No, no, no y no. —Respondí— Solo voy a hacer una consulta sobre… sobre qué pastillas debería tomar en caso de qué me doliera la cabeza. —Volví a mentir.
—Ah, vale. —Me sonrió— Te veo después, te quiero. —Me besó la mejilla y se fue.

¿Cómo pudo ser tan idiota de creerse esa mentira tan estúpida? ¿¡Cómo!? Bueno, eso no importa ahora. Seguí caminando hasta la enfermería, rezando para no chocarme con nadie más. Así fue. Nadie más, qué yo conociese, había pasado por mi lado. Llegué a la enfermería y entré. La chica me miró sonriendo.

—Hola, Brenda, ¿qué necesitas hoy?
—Bueno, esto me da un poco de vergüenza. —Reí.
—Tranquila. No será algo qué no haya oído ya.
—¿Tienes…umh…tienes test de embarazo?
—Claro. —Frunció el ceño y se fue a uno de los armarios, lo abrió y rebuscó— ¿Crees estar embarazada?
—No, no es para mí. Es para una amiga, a ella le daba más vergüenza venir. —Mentí de nuevo.
—Oh. —Omitió mientras me daba la caja— Aquí tienes. —Me sonrió— Espero qué tu amiga tenga suerte.
—Gracias. —Le sonreí— Nos vemos, adiós.

Salí de la enfermería, mientras escondía la cajita en un lado del pantalón, así tapándola con la camisa larga. Camine con la respiración tranquila, ahora lo único eran mis nervios de qué el test diera positivo. Entonces lo llevaba claro. Mire al suelo, algo mareada. Las nauseas volvieron a mí, así qué me apoye en la pared. La gente pasaba mirándome, pero nadie se acercaba a mí. Hasta qué sentí qué me caía, una mano me ayudó a sentarme en el suelo. Mire para arriba, confusa.

—Ryan. —Le sonreí un poco.
—¿Estás bien? —Se puso de cuclillas enfrente de mí.
—Sí, claro. —Mentí, sabiendo qué vomitaría en cualquier momento.
—¿Entonces qué ha sido eso?
—Estaba cansada y me apoyé en la pared.
—Ya, claro, ¿y estuviste a punto de caerte?
—Ryan, cállate.
—No. ¿Qué pasa?

Abrí la boca para contestar, pero lo qué hice fue vomitar. Él se levantó rápidamente, agarrando mi pelo por un lado. Por poco le mancho los zapatos.

—¿Estás bien? —Preguntó— Ahora en serio, contéstame.
—Qué sí. —Murmure, me dolía la garganta— Ahora déjame levantar.
—Vale. —Puso sus manos en mis caderas y me ayudó a levantar. Su mirada se volvió extraña— ¿Qué es esto? —Levantó mi camisa, sacando la cajita.
—Umh…es…un termómetro. —Se lo quité.
—A mi no me mientes más, Brenda. —Me lo arrebató— ¿Estás embarazada? —Susurró.
—¡No! —Se lo cogí de las manos.
—Ahora me dirás: “No, porque es para una amiga”
—Pues no.
—Entonces admites qué es tuyo.
—Baja la voz. —Le tapé la boca— Sí, es mío.
—Entonces…¿estás?
—No lo sé, aun. Ahora si me lo permites, me voy.
—¿Puedo ir? Quiero saberlo el primero.
—Dirás segundo, porque primero lo sabré yo.
—Como sea.
—Vale, ven. —Rodé los ojos.

Caminamos a mi cuarto, mientras yo oía como Ryan decía nombres para el posible bebé. Harry, Tyson, Justin Junior, Ryan Junior, Louis, Josh, As,… Entonces le pregunte, “¿y si es niña?” Y así me maldije, sabiendo qué hablaría  más aun. Brooklyn, Skyler, Every, Anne, Sarah, Rachel, Mía,… Y por fin llegamos a mi cuarto, sinceramente, pensé qué esto nunca acabaría.

—¡Ya, al fin! —Entre corriendo al baño.
—¿Dio positivo?
—Ni siquiera he abierto la caja, pedazo estúpido.
—Ah.

Saque aquel aparatito alargado de la caja, lo observe unos segundos y después hice lo qué marcaban las instrucciones. Tras los minutos de espera, pude ver el resultado.

—Ryan, ya salió.
—¿El bebé?
—No, idiota. —A veces me sorprende qué lo hayan aceptado aquí— El resultado.
—¿Seré tío?
—No. —Mentí— ¡Menos mal!
—Qué pena, por una parte.
—Venga, sal de mi cuarto.
—¿Por qué?
—¡Porque te lo digo yo!
—Vale, vale.

Salí del baño, abrí la puerta del cuarto y señalé fuera.

—Adiós, boba. —Me besó la mejilla y se fue.


Cerré la puerta, y nada más cerrarla me eche a llorar. ¿Cómo podía ser esto? ¿Cómo iba a tener un hijo con un criminal? Quiero decir, amo a Justin sobre todo, pero no quiero qué mi hijo crezca en un entorno criminal. Deseo con todo mi corazón tener hijos con Justin, lo deseo. Pero no ahora, menos como están las cosas. Pero, ¿cómo ocultar un embarazo durante los nueve meses de este? ¡No siempre me funcionarán las camisas anchas! Según mi barriga crezca, la camisa será más grande y ancha. Hasta qué no pueda ocultarlo más, entonces me iré. Desapareceré y cuando sepa qué Justin es mejor persona, le diré qué tiene un hijo. Sí es qué lo llegó a tener. O si lo tengo, lo doy en adopción. Puedo barajar tantas opciones…

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Si ya decía yo que está chica era muy estúpida, ps, mira que quedarse preñada...¿Acaso no conoce los condones? ¿Las píldoras? En fin, todo es mi culpa por olvidarme del condón cuando se tira al Bieber JAJAJJAA.

¡Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee haaaaaaaaaaaaaaay!
SOY LA PERSONA MÁS FELIZ DE ESTE PUTO MUNDO, MIS NIÑOS DE AURYN FUERON UN PUTO AMOR, ¿ME ENTIENDEN? UN PUTÍSIMO Y ADORABLE AMOR. ENCIMA EL 1DDAY Y NIALL CON HARRY TENIENDO SEXO, OMG, PELO MORADO, BAILES ARABES O YO QUE SÉ CON LOUIS Y ZAYN, LIAM SIENDO TAN DKSJDGHFJKSDHGSDKHFIKS.
¿Lo captan?
ESTÁ LLOVIENDO IN MY ISLA. Ya puedo ver como se inunda mi instituto y todo...Ojalá. 
Estoy hiperactiva, el chico que me gusta también le gusto yo pero somos tímidos y no nos decimos nada ¡bieeeen! Solo lo trato como una mierda, pero lo quiero xDDD.
Eso no les importa (?)
VOY A SUBIR UN ONE SHOOT PROXIMANTE MIENTRAS TERMINO LA NOVELA NUEVA. (Ya tiene segunda temporada y todo, jé) Solo desvelare que es de....*redobles de tambor* ¡Niall Horan! Ya saben, para todas aquellas que quieran leerlo. Estará aquí y en Wattpad, ya pondré encales y eso.
LASAMOCONLAVIDA.

22 de noviembre de 2013

Derriba el muro {20} Maratón.

Habían pasado solo unas semanas, y aquí estaba yo, temblando como un perrito mojado. Me iba a presentar a las porristas. Era la primera vez qué haría algo como para llamar la atención, y me sentían muy nerviosa. Aquí había tantas chicas. Y, ¿cómo faltar ellas? Jazmín, Allison y Claire estaban aquí. Con sus uniformes de animadoras. Sabía qué Jazmin era la capitana, ¿cómo no? La entrenadora llegó.

—Buenos días, chicas. —Saludó— Las qué queráis entrar en las animadora de este internado, tendréis qué tener muchas capacidades. Tanto físicas como mentales. Tenéis los uniformes en los vestuarios, iros a cambiar.  

Todas nos fuimos hacía los vestuarios, todas iban hablando entre ellas, mientras yo no hablaba con nadie. Hasta qué veo la figura de Caitlin saltando por la puerta.

—¡Brenda! —Me llamó— ¿Lista?
—Menos mal qué vienes, me sentía apartada. —Reí.
—Bueno, vamos a vestirnos, ¡ya! —Me cogió del brazo y tiró de mí, cogió los uniformes y me tiró uno.
—Gracias. —Hablé riendo.

Me coloqué aquel uniforme, qué constaba de una top de asillas gruesas, color azul con los bordes blancos y el nombre del instituto. La falda, tenía una especie de culote azul, después la falda blanca con los bordes azules. Ahora tenía qué recogerme el pelo en una coleta, hoy lo llevaba totalmente liso, así qué no me costó mucho hacerme la coleta para después colocarme un lazo azul en esta. Cait y yo salimos juntas de allí dentro. Nos colocamos donde nos ordenó la entrenadora, y atendimos.

—Bien, chicas. Ahora, una por una, os llamaré y haréis la coreografía qué enseñará nuestra capitana.

Jazmin se puso en el centro con una sonrisa burlona, mirándome a mí. La música sonó, ella empezó por hacer un salto, cayendo en el suelo de rodillas. Echo sus brazos hacia delante, haciendo una especie de pino-puente con los codos. Se levantó, y saltó, elevando una pierna dando una palmada. Después hizo una pirueta hacía atrás, tres veces. Hasta acabar abierta de piernas. Todas aplaudieron, menos Cait y yo.

—¿Entendido?

Todas asentimos, y una por una fuimos pasando. Las tres primeras fueron descalificada sal no poder abrirse de piernas. La siguiente pasó, y la otra. Y así hasta la séptima. Quedaban dos lugares solo para las animadoras, y quedábamos cinco chicas. Descalificaron a la siguiente, porque ella no sabía hacer la pirueta. Ahora iba Cait, la cual lo hizo a la perfección todo, incluso mejor qué Jazmin. La entrenadora le dijo qué quería hablar con ella al final, esperemos que sea bueno. Ahora iban dos chicas, por delante de mí. Las dos, descalificadas.

—Demuestra lo que vales, Maslow. —Sonrió la entrenadora.

Hice todo lo qué debía hacer, sin saltarme ningún paso, la música fluía por mí y no podía parar. Los nervios se convirtieron en tranquilidad.  Sabía qué me iba bien, aun entendiendo qué mi pierna podría volver a sufrir daños. Termine abierta de piernas en el suelo, todos aplaudieron, incluso Claire y Allison, las cuales tenían la boca tan abierta qué parecían tenerla rota.  Jazmín gruño, y les dios un golpe en la cabeza a cada una.

—Admitida.

Caitlin me abrazó muy contenta.

—Jazmin, tengo malas noticias. —Oí a la entrenadora hablar con Jazmín— Caitlin Beadles será la nueva capitana.
—¿¡Qué!? ¡No, no y no! Siempre lo he sido yo, ¿¡qué tiene ella qué yo no!?
—La educación, por ejemplo. Con suerte aun eres animadora.

Jazmin gruñó y se fue. Caitlin empezó a reírse como una loca. Se veía feliz.

—¡Qué bien! Soy la capitana, ¡sí!
—Un sueño más cumplido. —Reí.
—Suerte qué Justin te dijo qué te presentarás.
—No es suerte. —Me queje.

[…]

Entre a mi habitación totalmente agotada. Odiaba ser animadora, ni si quiera entiendo por qué me presente. Ah, espera, por Justin. Y ahora qué pienso, ¿y Justin? Salgo de mi habitación, de nuevo a los pasillos de este estúpido internado. Lentamente, acomodo mi pelo, después de haberme sacado aquella coleta. Los chicos me silban, pero se callan. Sé qué significa eso. Otro silbido de oyó, rodé los ojos con una sonrisa y me di la vuelta a mirarlo. Me miro de arriba abajo, y suspiro.

—Creo qué no fue una buena idea decirte lo de las animadoras. —Se contradijo.
—¿Por qué? —Pregunte sin entender, mientras sus manos se posaban en mis caderas.
—Porque te ves jodidamente sexy, y los chicos te comen con la mirada. —Hizo un puchero— Eres solo mía, y ellos te desean.
—La diferencia es qué tú eres mi novio, y ellos son personas sin importancia en mi vida. —Le di un besito.
—Creo qué ahora me siento mejor. —Sonrió ampliamente.
—Eres tan idiota. —Reí.
—Y tú tan caliente. —Ronroneó.
—Mm… —Murmure— Creo qué me tendré qué quitar este uniforme de animadora, pero necesito ayuda. Llamaré a Chaz. —Bromeé.
—¡No! —Me abrazó como un oso, apretándome contra él— Yo te ayudo. —Se separó de mí. Me cogió en brazos, como si fuese un bebé y caminó hacía, supongo qué, su cuarto.
—¿A qué vamos a tu habitación? —Eleve una ceja— Ahí no tengo mi ropa.
—Ahora no te hace falta, gatita. 
—Mm, no entiendo. —Me hice la idiota, mientras él abría la puerta, aun conmigo en brazos.
—¿Segura? —Cerró con seguro. Me dejó en el suelo.

Asentí con la cabeza, mientras mordía mi labio. Él se colocó en frente de mí, recorriendo mi cuerpo con su mirada, comiéndome con sus ojos. Se acercó a mí, comenzó a besar mi cuello. Mis manos llegaron a su pelo, y las enrede ahí. Cerraba mis ojos, sintiendo sus cálidos besos en mí. Sus manos moldearon mis curvas, hasta llegar al bordillo de la faldita de animadora. Sus besos subieron a mis labios, parándose un momento.

—Te amo, Brenda. —Susurró.

Me besó despacio, mientras le seguía el ritmo. Sus manos jugaron los el bordillo de la falda, estirándola hacia los lados. Puse mis manos en su pecho y lo aparte, negando con la cabeza, una sonrisa pícara asomó por mis labios. Cogí la falda, la tiré hacia abajo y la aparte con mis pies. Justin se acerco de nuevo a mí, con sus mirada llena de lujuria. Posó sus manos en mi culo, y me apretó contra él. Un notable bulto sentí. Gemí al sentirlo en mí. Él sonrió travieso, mientras yo le miraba desafiante. Sí él provoca, yo también. Pero sé hacerlo mucho mejor. Le di un besito, y de nuevo me aparte riendo.

—Ay, Justin. —Toqué mi pelo— ¿Crees qué solo tú sabes como excitarme y qué yo soy una inexperta en esto?
—No, mi amor, pero tengo más práctica. —Se acercó a mí.
—Ah, ah. —Negué— Verás. —Reí bajito.
—Mhm… —Me miró seductor.

Él se quedo quieto, yo pensé un poco cómo provocarlo. Una idea inundó mi mente, haciéndome sonreír. Se me “cayó” sin querer, el coletero al suelo. Justo delante de Justin.

—Con permiso. —Me coloqué delante de él, pero de espaldas. Me agaché, poniendo mi trasero en su zona baja.
—Brenda, eso no vale. —Se quejó. Puso sus manos en mis caderas, apretándome más a él.
—¿Él qué no vale? Solo recogía mi coletero. —Me levanté.
—Claro, como tú digas. —Me dio la vuelta— Pero ahora, no te hagas más de rogar.


Besó mis labios como si hubiesen pasado años desde qué me había visto por última vez. Su camisa desapareció en segundo, dejando al descubierto ese bien formado cuerpo. Paseé mis manos por este, mientras las de Justin levantaban el top qué llevaba puesto. Para su suerte, yo no llevaba sujetador. Su mirada deseosa observó mis pechos. Y, bueno, lo qué sigue ya lo sabéis.
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¡Hola! ¿Cómo están pequeñas de mi corazón? YO DEMASIADO DKJSGDFHGISDHKSF, QUE TENGO EL MIDNIGHT MEMORIES YA EN MI MÓVIL Y EL CD CASI CASI, MAÑANA VEO A MIS SENSUALES ESPAÑOLES, SKHDSJFKSD, METERÉ SU SUDOR EN UN BOTE Y PARA MI CASITA, JAJAJAJA.
Y que más puedo decir, a ver,...no sé. Estoy traumatizada. En mi clase suceden cosas raras. 
¿Qué importa eso? ¡Soy feliz y más subiéndoles capítulo!
Creo que subiré está novela a Wattpad. 
Quiero avisar que "A pesar de todo...", mi nueva novela, será estrenada en el blog.
Soon, is soooooooooooooooooooon. No, no soon a lo Justin, el mío no dura meses jajajajaja.
En fin, las amo cositas preciosas. 
PD: Recordad que sois hermosas y debéis sonreír.
PD2: Mi gato, Hatchi, me ataca.
PD3: ¡ADIIIIIIIÓS!

Derriba el muro {19} Maratón.

Miércoles 26 de noviembre 2012; 09:34

Anoche fui a la enfermería, pero no había nadie. Y como suicida qué soy, o era, aprendí como cocer cortes. Así qué necesite unos dieciséis puntos de sutura en aquel corte qué Max me hizo en el brazo. En la cara, con un poco de alcohol, intente curar mi mejilla. En la cabeza, sabía qué me había abierto una brecha, y no sabía qué hacer, así qué la deje estar. Capaz qué así me iba de este puto mundo. Pero no, apareció la enfermera y al verme, se volvió loca. Corrió de un lado a otro, me curo al completo. Le dije qué no le dijera a nadie esto. Ella, con miedo, asintió. Pero me dijo qué debía estar en reposo. Me puso una venda atorada a mi cabeza, haciendo una especie de diadema hippie muy fea.

—Entonces…¿te caíste de las escaleras anoche, porque te resbalaste? —Repitió Caitlin intentándolo asimilar.
—Sí. —Mentí.
—Bueno, nosotras debemos ir a la próxima clase. —Hicieron una mueca— Te queremos.
—Adiós.

Ellas salieron del cuarto, pero las vi quedarse paradas de la puerta. No le di importancia, y seguí mirando mi cuarto. Hasta qué mi cama se hundió a mi lado. Mire y vi a Justin.

—¿Quién te golpea?
—¿Qué? —Intente reír.
—No estoy de coña, Brenda. ¿Quién demonios te hizo eso?
—Me caí.
—Claro, ¿eh? —Me miro mal— Te caíste y golpeaste el ojo, la mejilla, la pierna, la cabeza…
—Es razonable, puede haberme pasado.
—Puede. —Repitió remarcando— Pero no paso. Me estás ocultando cosas.

En ese momento, mi cuerpo estaba bajo al completo. Estaba débil, lo menos qué quería era discutir, solo quería desaparecer e irme.

—No quería hacerte llorar, Bren… —Susurro Justin
—No estoy llorando. —Dije alto y claro, hasta qué toque mis mejillas con cuidado y note mojado.
—Por favor, dime quién te está haciendo esto…
—Yo…yo… —Suspiré, y rompí en llanto— Lo siento.
—No lo sientas, no es tu culpa.

Mi mente dio una sacudida, haciéndome entrar en razón. Sabía qué sin Justin corría peligro, me estaba dando cuenta de eso. Además de darme cuenta de cuánto lo amaba y necesitaba. Solo quería qué él fuese quien me protegiese, quería qué él fuera quien me mimase, quien me salvará…Le quería a él. ¡Reacciona Brenda! Me grito mi conciencia.
Con mis ojos llenos de lágrimas, con el labio temblando, me acerque hasta él y deposite un beso en sus labios, sintiéndome nueva. El poso su mano detrás de mi cuello, acercándome de nuevo.

—Solo quiero qué este bien, mi amor. —Susurro contra mis labios.

Asentí con la cabeza una vez, y deje qué él rompiera la distancia y me besará de nuevo.

—¿Quién te golpeo? —Preguntó después de separarnos.
—Max. Él me golpeo la semana pasada, y ayer porque me dijo que estaba de tu lado…
—Será cabrón, es un hijo de perra… —Él se tenso, noté como sus ojos color miel oscurecieron, perdiendo aquel brillo.
—No se lo digas a nadie, no quiero qué me golpeé. —Mire a mis manos.
—Nadie te hará daño, Brenda. —Entrelazo nuestras manos— Nadie, mientras yo esté a tu lado para protegerte.

Los dos nos quedamos en silencio. Sentí la necesidad de nunca separarme de él, pero sabía qué me había mentido. Lo sabía perfectamente y aun así me enamoré.

—¿Por qué me mentiste, Justin?
—Yo… —Él se veía nervioso— No soy quién crees, Brenda.
—Pues dime quién eres, para saber de quién me enamoré.
—Soy Justin Bieber, un criminal, un asesino. —Me miro a los ojos— ¿De verdad estás enamorada de mí? —Elevo una ceja con una sonrisa.
—Bieber, sigue con lo otro si no quieres qué te parta a cara. —Le sonreí dulcemente.
—Vale, vale. —Sonrió— Tu padre, Max Maslow, también está metido en la mierda esta del crimen y trapicheos. Él y su banda son nuestros contrincantes, con nuestros meto a Ryan en todo el ajo. Mmm…a ver, yo quiero dejarlo. Lo quiero dejar por ti, pero después de lo qué te hizo Max, creo qué estaré un poco más hasta matar a ese hijo de puta.
—Es mi padre, Jus. —Gemí en queja.
—Lo sé, pero él ha hecho demasiadas cosas malas como para seguir viviendo. —Miro nuestras manos enlazadas— Y te mentí, en eso, y en lo de nuestra relación. Sentía qué si estaba contigo, él nos dejaría en paz a mí y a los chicos. Pero casi qué no fue así. Mi plan salió mal, porque escuchando tu historia, viendo como eras realmente, me enamoré de ti. Y no podía dejarte ir, hasta qué te perdí cuando él te secuestro.

Lo mire anonada. ¿Realmente todo eso era verdad? ¿Ahora debía enfadarme o estar feliz? No lo sé.

—Yo…no sé qué decir, Justin.
—No digas nada. —Elevo con cuidado mi barbilla— Solo perdóname.
—Creo que así será. —Le sonreí.

Por fin en días, tenía una sonrisa sincera en mis labios.

—Brenda. —Me llamo— Recuerda qué de ahora en adelante, nada te pasará.
—Te amo.

—Yo más, mi amor. —Me beso con dulzura.