16 de septiembre de 2013

Derriba el muro {10} Maratón.

Lunes 24 de septiembre dos mil doce; 07:34.

Justin despierta poco a poco y mira a su alrededor. Chaz está sentado en la cama con el móvil al oído y, mientras, mira el suelo.


-No, no sé lo qué paso. –Sorbe.
-Debemos de ir, ahora, al hospital a verla.
-¿Segura?
-Sí, hablaré con el profesor de guardia.
-Vale. Te veo ahora. –Colgó.

Chaz levanto su vista y comprobó qué Justin lo miraba. Se levanto, empezó a colocarse los pantalones, seguidos de la camisa y la voz del rubio lo interrumpió.

-¿Dónde vas, bro?
-Al hospital. –Le responde mientras termina de colocarse sus tenis.
-¿Por qué?
-Brenda está en él, la atropellaron.
-¿Qué? –Preguntó con preocupación.

Su estomago cayó al suelo. Habían atropellado a Brenda. ¿Por qué se preocupaba? En un acto qué él no pensaba ni coordinaba, se levanto y empezó a vestirse. Cuando estuvo listo, abrió la puerta. Los dos chicos salieron del cuarto y fueron a secretaría. Allí estaba Abby, esperándolos. Más bien a Chaz, no tenía ni idea de qué Justin iría.

-¿Justin? –Pregunta confundida.
-Sí, el mismo. ¿Qué ocurre conmigo? –Se guarda las manos en los bolsillos de sus muy caídos pantalones.
-No sé, Bren y tú no se llevan…eh, muy bien.

Justin le respondió con una mueca. Después ellos le pidieron permiso a el profesor de guardia para ir, había sido él quien les aviso del suceso. El rubio les ofreció llevarlos en su coche. Ambos accedieron. Subieron al coche y Justin prendió el motor. Ya sabía cuál era el hospital, pues se lo habían dicho antes. El viaje fue corto, pero se les hizo eterno. La respiración entrecortada de Abby se escuchaba en todo el coche. Estaba nerviosa. Para lo poco qué conocía a Brenda, estaba bastante preocupada de lo qué lo puede haber pasado. Al llegar al hospital, y en cuanto Justin aparca, la chica sale disparada del coche. Los dos chicos corren detrás de ella.

-Buenos días, ¿qué desean? –Pregunta la recepcionista.
-Hola, venimos a ver a Brenda Anne Maslow. ¿Cuál es la habitación? –Responde Chaz.
-Oh, un momento.

La recepcionista busca en el ordenador. Cuando da con la habitación y la paciente, los mira.

-Habitación ciento dieciséis planta tres.
-Muchas gracias. –Agradece Abby.

Los tres cogen el ascensor. Piso tres. Salen de él y recorren los pasillos. Llegan a la habitación.

-Oh Dios, Brenda… -Dice Abby soltando unas lágrimas y se tapa la boca con la mano.
-Santa mierda… -Murmura Chaz.

Se encuentran con una Brenda totalmente dañada. Conectada a no sé cuántos aparatos, magulladuras y vendas. Abby se acerca a ella. Llora desconsoladamente. Coge su mano.

-Brenda… -Acaricia el dorso de la mano con su pulgar.

Justin traga saliva duramente. “Culpa tuya” Le dice su conciencia. Y era algo cierto. Sí tal vez no hubiese tenido sexo con su prima, podría haberla llevado de vuelta al internado. Pero ella se negó. Estaba enfadada y se le notaba. Él negó con la cabeza quitándose todos esos pensamientos. Entro una enfermera. El rubio la miro.

-¿Qué le ha pasado?
-La atropellaron, señor.
-¿Y por qué está conectada a tanto trasto?
-Ella sufrió una parada respiratoria y tenemos qué administrarle el oxígeno. Además, se partió el ligamento de la rodilla derecha. Tendremos qué operarla. Y, quizá, tenga pérdida de memoria temporal.
-Jesús… ¿se pondrá bien?
-Esperemos qué sí. Ahora está en estado de shock. No sabemos si despertará o se quedará.
-¿Quedará? –Repite con confusión.
-Tal vez fallezca.

Esa frase se le repitió mil y una veces en su cabeza. No podía ser. Se sentía como una mierda. Sabía qué por su culpa Brenda estaba postrada en esa cama y casi en su final. Era culpa de él qué ella hubiese sufrido ese accidente. Justo sonó el móvil de Justin.

-D-diga… -Entrecorto su palabra ante lo qué acababa de oír.
-Ey, Jus ¿estás bien? –Pegunto al otro lado Carly.
-No lo sé. –Él miro el piso- ¿Qué querías?
-David me dijo qué te llamase, y qué te dijera qué la hija de Maslow sufrió un accidente.
-Lo sé.
-¿Sí?
-Sí, estoy en el hospital ahora mismo. Mirándola.
-¿Qué? ¿Te recuerdo qué tienes prohibido acercarte a ella?
-Lo sé, pero…joder. Es mi culpa.
-¿La atropellaste tú?
-No, no, ya te contaré. Ahora, adiós.
-Pero Justin… -Colgó.

Él se acerca a la cama donde está la morena. La mira. Oh mierda. Esto es su culpa. Observa como Abby llora, Chaz acaricia su hombro y mira a Brenda.  Justin se acerca a la cama. El pi pi pi de la maquina qué dice como va su corazón, es lo único qué se oye en toda la habitación. Silencio. Solo silencio. Se sienta en el sofá qué hay en la sala y mira a Brenda. Su respiración es tranquila y lenta. No para de pensar qué, en cualquier momento, ella podría dejar de respirar y morir.
–
Martes 25 septiembre del dos mil doce.

Ha pasado un día, son las once y cuarenta. La madre de Brenda ha pasado por aquí, sus primos y sus tíos. Abby y Justin habían ido fuera. Chaz estaba allí, junto a la indefensa Brenda.

-Esto no tendría por qué haberte pasado… -Hablo- Sé qué ahora no me oyes. Parezco estúpido, ¿verdad? –Rió levemente- Solo quería decirte qué eres la mejor novia falsa qué he tenido. Te quiero.

Una lágrima resbalo por su mejilla, hasta llegar a sus labios. Le dolía ver a su amiga ahí. Le dolía mucho. Una tos débil lo saca de sus pensamientos.

-¿Brenda?
-Uhm… -Ella emite un ruido.
-Gracias a Dios, despertaste. –Sonrió ampliamente.
-¿Quién eres? –Pregunta ella sentándose en la cama.
-Mierda. –Susurra– Soy Chaz, vamos juntos al mismo internado.
-¿Qué internado?
-Joder. –Susurra de nuevo- Espera, debo llamar a una enfermera.

El moreno se levanta y sale de la habitación. Brenda examina cada parte de la habitación. No recuerda haber llegado aquí, en realidad, no recuerda nada.

▪Brenda POV

Intente levantarme, pero no podía. Al darme cuenta de qué tenía el pie vendado e inmovilizado, gruñí. Espere a qué volviese ese chico, ese qué se llama Chaz. No sé quién es. Tampoco sé quién soy, ni qué hago aquí. La puerta se abre y pasa el chico junto a una mujer. Ella se acerco a mí.

-Hola, ¿recuerdas qué ha pasado? ¿Sabes quién eres?
-No… -Dije bajo.
-Vale, ahora vendrá el médico y te examinara.

La mujer salió y entro un chico rubio. Me quede mirándolo fijamente. Me sonaba mucho, me sentía atraída por él. Pero no sabía quién era. Un recuerdo vagaba por mi cabeza. Justin. Ese nombre. ¿Quién es Justin? El chico, qué acababa de entrar, se acerca a Chaz. Hablan algo, pero no les oigo.

-Uhm…¿Chaz? –Lo llamo con confusión.
-Dime. –Me mira.
-¿Quién es él? –Miro hacia el rubio.
-Él es un amigo mío.
-Oh…
-¿Ella no recuerda? –Le pregunta.
-No, Biebs, ella esta qué no sabe ni quién es.
-Me podrías decir quién soy… -Dije en un susurro. Mire a otro lado.
-Eres Brenda Anne Maslow.

Un recuerdo golpeo mi mente.

≈Recuerdo≈

19 enero 2009

Termino de colocarme mis shorts. Me hago unas pequeñas ondas en el pelo. Miro al espejo, me veo reflejada en él. Dejo de mirarme rápidamente. Esta angustia me come por dentro.

-Hija, ¿estás lista?

Es mi madre, la miro y asiento. Salgo junto a ella de mi cuarto. Bajamos las escaleras.

-¿Y papá?
-Está trabajando.
-Siempre está trabajando. –Me quejo.
-Por favor, Brenda. No volvamos a las mismas. –Me pide mi madre.
-¡No, mamá! No es justo. Siempre está trabajando, siempre se pierde mi cumpleaños. Parece importarle más su trabajo qué yo. –Grito.
-No, cariño, él te quiere.
-Nunca lo demostró.

[…]

Hemos vuelto de casa de los abuelos. Como siempre comimos con la familia por mi cumpleaños. Pero papá siempre falta, nunca  viene. Me gustaría saber qué tanto trabajo tiene. Mamá besa mi cabeza y se despide. Se va a su turno de trabajo. Espero que algún día pueda dejar ese trabajo. Subo a mi cuarto. Me dirijo a mi cama. Levanto la almohada. Cojo la cuchilla. Es nueva, reluciente, sin ninguna mancha de sangre. La cambie esta mañana en clase de tecnología. Cogí un destornillador y la saque de mi afilador. Como nadie se sienta nunca a mi lado, nadie se dio cuenta.
≈Fin recuerdo≈

Cojo una gran bocanada de aire. Abro los ojos de golpe. Me veo rodeada de tres enfermeras al parecer y dos médicos.

-¿Qué pasa? –Pegunto.
-Ha vuelto. –Dice la enfermera.
-Sí. –Me mira el médico- ¿Te encuentras bien?
-Perfectamente, ¿qué ha pasado?
-Te has quedado en estado de shock.
-Oh…

Me doy cuenta de qué el chico rubio está aun aquí. Pero el otro, Chaz, no.

-Ey, tú. –Lo señalo- Ven.
-¿Qué quieres? –Se acerca a mí.

Cuando veo qué los médicos y enfermeras salen de mi habitación, miro al rubio.

-Cuéntame sobre mí.
-Esto… -Se rasca la nuca- No puedo.
-¿Por qué?
-Los médicos dijeron qué entras en shock cada ve qué te cuentan algo, al parecer te pones a recordar.
-Eso es lo qué quiero. Ser yo.
-Está bien.

▪Justin POV

Respiro. Yo sé de ella tanto. No puedo contarle todo. Sí empieza a recordar todo, le parecería extraño qué yo conociera todos los detalles de su vida. Sería extraño. Ella estaría de testaruda intentando adivinar.

-Te llamas Brenda Anne Maslow. Tienes diecisiete años. Eres de Canadá. Tú madre se llama Julia Wort y tu padre Max Maslow.

Ella me mira detenidamente.

-Sabes más.
-No.
-Sí.
-Brenda, te conocí hace…

¿Por qué no jugar? ¿Por qué no ganar ya esa apuesta?

-Te conocí hace tres años. Y sé poco de ti. –Continuo.
-¿Cuándo nos conocimos?
-Ya te dije, hace tres años.
-No te recuerdo.
-Soy Justin, boba. ¿También te tengo qué recordar qué estamos de novios?
-¿Novios?
-Sí, llevamos un año.
-Wow… -Ella se quedo quieta, mirándome- ¿De verdad?
-Sí.

En ese momento ella levanta su brazo izquierdo y con su diminuta mano se rasca la nariz. Analizo su brazo. ¿Qué coño?

-Nena, extiende tu brazo.

Ella se queda congelada. Cierra los ojos. Me empiezo a preocupar. Han pasado minutos. ¿Y si entro en shock? Los abre. Niega con su cabeza.

-¿Por qué? ¿Recordaste algo? –Ella asiente con miedo- Extiende tu brazo. –Niega- Por favor, nena.
-Pero…
-Yo sé lo qué es, me lo dijiste. –Mentira.

Ella lo extiende. Me acerco y lo agarro delicadamente. Mierda. Brenda se corta. Esto es reciente.

-¿Cuándo te cortaste por última vez?
-No recuerdo. –Ella mira a otro lado- Solo recordé un día en mi cumpleaños.
-Cuéntamelo, por favor.
-Estaba en casa sentada en mi casa. La saque de debajo de la almohada y me corte. Ni mi padre ni mi madre estaban en casa.
-¿Solo eso?
-Sí.
-Prométeme qué jamás te volverás a cortar.
-Yo no puedo prometerte eso.
-Sí, lo prometes.

Ella hizo una mueca. No creo qué ella lo estuviese pasando tan mal como para cortarse. Ahora me parece estúpido haberla tratado tan mal. Y, claro, por eso ella cada vez qué la cogía del brazo se ponía tan bestia. Esto quiere decir qué no lo sé todo de ella. La quiero ayudar. Sé qué ella jamás tuvo novio, qué ella jamás dio su primer beso –hasta qué llego Chaz- y también me sé toda su vida. Me mandaron a aprendérmela el otro día. Sí, después del encuentro con Max. Necesitaba saber sobre ella.

-Justin. –Me llamo, la mire- Esto…¿seguro qué somos novios?
-Sí, nena, ¿por qué no me crees?
-No sé, es qué algo me dice qué esto no es así.
-Pero sí lo es. Lo prometo.
-¿Cuándo es nuestro aniversario?
-Umh…eh…

Mierda, ¿ahora qué digo? Una fecha, a ver. Tan difícil no es.

-El catorce de abril.
-¿Empezamos en abril?
-Así es, el catorce.
-Y este año hicimos un año, ¿no?
-Así es.
-Oh…

Ella de nuevo de queda callada. ¿Y ahora? ¿Qué hago? No sé cómo se trata a una novia. Nunca tuve una. Observe como Brenda se acostaba en la cama. Miro al techo y suspiro.

-¿Tienes hambre? –Dije de la nada.
-No.
-Deberías comer.
-Ya dije qué no tengo hambre, Justin.
-Yo solo decía. –Mire a otro lado- ¿Necesitas algo?
-No.
-Vale.

Me senté en el sillón y me quede observando a la nada. De repente, sonó mi móvil. Lo cogí y conteste.

-¿Sí?
-Justin, ¿sigues en el hospital?
-Sí, ¿qué ocurre?
-Max está ahora mismo trasladándose allí. Deberías irte.
-Tranquilo, todo está controlado.
-¿Qué hiciste, Bieber?
-Acabo de ganarme una novia.
-¿Qué? ¿Novia?
-Sí, Nick. Estoy con Brenda.
-No, no, no. ¡Gilipollas! ¿No entiendes? No puedes estar cerca de ella.
-Así Maslow se mantendrá tranquilo.
-¿Cómo? ¿Eh?
-Es obvio qué no matará al novio de su hija para no hacerle daño a ella.
-Eso es cierto en parte, pero ya sabes qué a los padres nunca le caen bien los novios de sus hijas. Los ven como una amenaza.
-Nada, bro. Yo sé.
-Está bien, espero qué salga bien.
-Qué sí, joder. Adiós. –Colgué.


¿Por qué simplemente no confían en mí?

6 de septiembre de 2013

Derriba el muro {09}


Brenda se levanto y se coloco enfrente de él.

-Jane, dime qué no fue con este. –Lo señalo.
-Sí. –Ella miro a otro lado sonrojándose.
-Después hablo contigo. –La informo.
-¿Es tu prima? –Preguntó Justin a la morena.
-Sí, ella es Brenda y él Justin. –Los presento- Ah, y él, Ryan.
-No, si todos nos conocemos. –Declaro Brenda.
-¿Sí?
-Sí.

Brenda no podía. ¿Cómo su prima pequeña pudo perder la virginidad con Justin? ¿Cómo? Era algo tan imposible. Bueno, no. En realidad paso. Los ojos del rubio se engancharon al cuerpo de Brenda. Estaba tan bien moldeado. Aunque fuese tan tapada, sus curvas se notaban. Lamió sus labios. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué de repente veía de esa forma a Brenda? Él sabe perfectamente qué no puede estar con ella. Pero algo se lo impedía. Aunque le permitía sentirse atraído por ella.

-Jane, ven un momento. –La agarro del brazo y la llevo lejos de ellos dos- ¿Con eso? ¿Con Justin?
-Sí, ¿qué hay de malo?
-Qué es un mujeriego.
-¿Y? Solo fue sexo.
-¡Jane! Tenías solo catorce años.
-Bueno, tú dieciséis y jamás viste la cosita de un chico.
-¿Cosita? –Rió.
-¿Qué? Me da vergüenza decirle de otra forma.
-Vale, ese no es el tema.
-Da igual. Deja el tema, me tire a Justin ¿y qué? Es mi vida, Bren.

Un escalofrió recorrió todo el cuerpo de Brenda. Había algo qué la hacía ponerse nerviosa, furiosa, con ganas de pegarle a alguien. Solo escuchar la frase qué acababa de pronunciar su prima, se ponía furiosa. ¿Qué le pasa? Sentía algo qué, bueno, no podía expresar.

-Bueno, volvamos con esos dos.

Sin decir más palabras caminaron de nuevo hacía Ryan y Justin. El último miro a Brenda. Se fijo en sus ojos, algo qué jamás había hecho. Color verde. Un precioso color esmeralda. Después su vista viajo a sus labios. Las ganas de ser él quien debería quitar ese gloss de sus labios. Relamió sus labios.

-Y, ¿qué hacemos? –Hablo Ryan.
-No sé ustedes, pero yo me voy a jugar con mi primo. –Contesto Brenda.

No quería estar cerca de Justin. Bueno, ni de Ryan. En fin. Los dos eran el prototipo de chico qué ella odiaba. Entro en la casa y se acerco a su primo, Mario. Él jugaba a las cartas de unos dibujos qué daban por la televisión.

-Hey, pequeñajo. –Lo saludo Brenda revolviendo su pelo.
-No toques mi pelo, qué me despeinas.
-Oh perdón. –Sonrió tiernamente- ¿Quieres qué juegue contigo?
-Vale, esto ya me aburría. –Señalo las cartas. Brenda rió.
-Pues vamos, jugamos a el escondite ¿vale?
-¡Sí!
-¿Cuento yo?
-Sip.
-Vale, hasta veinte.

Brenda se apoyo en la pared, mirándola. Cerró sus ojos.

-Campo libre y pista libre. Uno, dos… -Comenzó.

Cuando llego a veinte, grito un ‘quién no se haya escondido, tiempo a tenido’ y empezó a mirar una por una las habitaciones. Cuando se dio cuenta de qué no estaba dentro de la casa, salió al patio. Ahí seguían los tres adolescentes hablando. Pero ella, simplemente, se dedico a buscar a Mario. Justin no quitaba la vista de encima de Brenda. Él se preguntaba, ¿qué estaría haciendo? La siguió con la mira. Vio como ella buscaba entre macetas y trastos.

-¡Te encontré! –Grito mientras cogía a Mario en un abrazo y lo elevaba en el aire.
-¡Jo! Ganaste. –Dijo mientras su prima mayor le daba vueltas.
-Ahora me escondo yo.
-Vale.
-Tienes permiso para contar hasta diez.
-¡Bien!

En cuanto Brenda lo soltó, salió disparado hacía la pared más cercana. Recitando lo mismo qué minutos antes había hecho antes su prima. Ella se escondió detrás de un banco. Tampoco se escondería muy bien, su primo jamás la encontraría. Cuando el niño acabo de contar, se dio vuelta y busco con la mirada a Brenda. Sin suerte. Entro dentro de la casa. Mientras, ella, se quedaba allí escondida. Hasta qué unas manos la tocaron. Ella giro, esperando encontrarse con la cara de su primo.

-Wow, ¿jugando al escondite? –Le preguntó elevando una ceja divertido.
-Déjame tranquila. –Aparto sus manos.
-¿Por qué?
-Porque tú mismo me lo dijiste.

Él recordó cuando le había gritado, la había empotrado contra la pared y le había dicho qué sería capaz de matarla.

-Ese día estaba enfadado, nena.
-¿Y? Ahora soy yo la qué no quiere qué estés cerca de mí.
-¿Por qué?
-Primero, tienes novia. Segundo, te odio. Tercero, fuera.

Antes de qué Justin hablara, llego el primo de ella.

-¡Te pille! –Dijo el pequeño.
-Sí, ya creo. –Le sonrió.
-Gane. –Canturreo.
-Sí, pequeño. Ahora, vamos a dentro. Me muero de hambre. –Acarició su pelo.

El niño salió corriendo hacia adentro de la casa. Brenda se levantaba lentamente. El rubio se levanto a la vez qué ella. Se quedaron mirándose. Una electricidad recorrió sus dos cuerpos. Un impulso los hizo ir acercándose, más, más. Pero se paran los dos. A la vez. ¿Estaban sincronizados? No, solo el destino. Ella se alejo de él, sin quitar la mirada. Hasta qué entro dentro de la casa. Se dio la vuelta y suspiro. ¿Qué acaba de pasar?

-Brenda, ¿te encuentras bien? –Le preguntó su madre.
-Sí, mamá. –Le sonrió- Y bueno, tengo hambre.
-Te pasas el día comiendo, hija. –Rió su madre.

«Sí tú supieras mamá»
Ella le acerco un plato de plástico con un trozo de pizza. Ella lamió sus labios.

-Gracias. –Le sonrió.

Se sentó junto a su primo y comió. «No fuimos acercando poco a poco. Pensé qué nos besaríamos. Aunque sería una locura, él está con Jazmin y, además, a mi no me gusta. ¿Por qué, entonces? ¡Esto es frustrante!» Le dio un bocado a su pizza. Vio entrar a su prima seguida de los dos rubios. Kayla, la tía de Brenda, no paraba de mirar a Justin. Con una cara de pocos amigos. Ese chico le sonaba mucho. De algo, pero no sabía de qué.

-Amor. –Intento llamar la atención de su marido.  Él la miro.
-Dime, cariño.
-¿Te suena ese chico?
-¿Cuál?
-Él rubio con el pelo en punta.
-No, ¿por?
-A mí sí, demasiado.
-¿Lo conoces?
-No, pero Jane sí y no sé. Le di permiso para invitar a gente y trajo a esos dos. Y no me dan buenas vibraciones.
-Kay, yo no los conozco, pero tampoco me precipito a decir si me parecen malas personas.
-Lo siento, Josh, pero es qué, te juro, qué no me gustan esos dos.
-Tranquila, cariño. Los tendré vigilados.

Josh la beso cortamente en los labios, para después levantarse de su sitio. Se acerco al grupo de tres.

-Hola, chicos. –Saludo- Soy el padre de Jane. –Les sonrió.
-Encantado. Yo soy Justin y este es Ryan.
-Yo soy Josh. Y bueno, ¿de qué se conocen ustedes?
-Nos conocimos en verano. –Contesto rápida Jane.
-Mhm, ¿dónde estudiáis chicos?
-Estamos en un internado.
-Son amigos de Brenda. –Dijo ella. Después miro al suelo.
-¿Sí? Qué bien, entonces.
-No, no som… -Antes de qué Ryan pudiese acabar de hablar, Josh, ya estaba alejándose de ellos.

Se acerco a Brenda.

-Hola, princesa. –Era algo muy normal en el tío de Brenda, llamarla así.
-Hola, tío. –Le sonrió.
-¿Te puedo preguntar algo?
-Dime.
-Cuéntame sobre esos dos qué trajo Jane, sé qué son tus amigos.
-No, no somos amigos. Estamos en el mismo internado, pero nada qué ver. Él rubio de pelo en punta se llama Justin, tiene diecisiete. En las clases destaca, siempre.
-¿Por listo?
-No, por ser el payaso. –Ella gruño por lo bajo- Y el otro, es Ryan. Lo mismo qué Justin. Son mejores amigos y los odio.
-¿Y ese odio?
-Odio como tratan a las mujeres, como si fuesen objetos –Miro a su primo, él no estaba allí sentado ya- sexuales. Son unos mujeriegos, pero las qué se dejan son idiotas. Aunque Justin ahora tiene novia. Ryan no.
-Gracias, Brenda. Solo necesitaba saber con quién se junta mi hija.
-Para lo qué sea, tío.

[…]

Después de haber soplado las velas y comer la tarta, era hora de marcharse. Actualmente eran las siete de la tarde. Brenda se paso todo el cumpleaños con su primo pequeño, jugando con él. Su prima estuvo pasando de ella, ya qué había venido Justin y Ryan. Pero ahora, Ryan se encontraba solo. A su lado. Los otros dos, bueno, a nadie le gustaría saber qué hacían y donde estaban.

-Ryan, ¿y mi prima?
-Con Justin.
-¿En dónde?
-Bueno…
-¡Ryan! –Lo regaño.
-Están en el cuarto de ella.
-Dios, menos mal qué mis tíos salieron a llevar a mi primo y mi madre. Sino…¡agh! Son todos idiotas.
-¿Yo también?
-Incluido tú.

Ella se cruzo de brazos. De nuevo la irá y la tristeza la recorrió. Como cuando se entero de qué Jane perdió su virginidad con Justin. Apretó sus dientes. Cuando vio salir a Jane junto con él rubio, las ganas de matarla se hicieron enormes.

-Ryan.
-¿Qué?
-¿Es cierto eso de qué Jazmin está de novia con Justin?
-No, ¿por qué?
-Me lo dijo ella.
-Oh.

Justin se acerco a ellos, al igual qué Jane. Brenda se levanto totalmente cabreada. Se alejo de ellos. Los odiaba a todos. Con lo qué ella quería a su prima, paso a querer matarla.

-¡Hey, Bren! ¿Ya te vas?
-Sí, me voy. Adiós Jane.
-Espera, deja qué te lleve Justin. Sí van al mismo sitio.
-No, gracias. Puedes quedártelo, digo para follártelo otra vez.

Jane abrió la boca para decir algo, pero ya era tarde. Brenda había salido de la casa. Reviso sus bolsillos y se dio cuenta de qué no tenía dinero. “Mierda” susurro. Ahora debería ir caminando. Porque su orgullo no le permitía volver atrás y pedirle a Justin qué la llevase. Camino por las calles ella sola. Ningún coche pasaba. Era todo tan silencioso. La brisa chocaba contra ella. Se abrazo a sí misma. Ahora tenía qué cruzar. Miro a los dos lados, ningún coche. Ella comenzó a pasar. Unas luces la alumbraron, una pita, un grito y un choque.
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VAS HAPPENIN!!!!!?
Como verán, no soy la misma.
No, no.
¡AHORA TAMBIÉN SOY DIRECTIONER!
No saben cuán feliz soy ahora, asdfghj.
En fin, aquí les traigo un nuevo capítulo, al fin.
Maratón la próxima semana, quedaran impresionadas...no se esperan lo que pasará.
Mm...no sé que más.
Quedan unos cuantos capítulos de esta novela.
Son bastantes, creo yo.
Espero que la próxima novela os guste. No es como las que he escrito siempre...es distinta. Habrá famoseo, amor, amistad, enfados, peleas, gatos...Muchos gatos. 
JAJAJA, bueno, me voy a hacer la imagen de la nueva novela.
I LOVE UUUUUUUU<3

27 de agosto de 2013

Derriba el muro {08}

Domingo 23 de septiembre dos mil doce; 03:42
David, Ryan, Nick y Justin se colocaron enfrente de sus oponentes.

-¿Qué hay por aquí? –Dijo el líder de sus contrincantes.
-Déjate de gilipolladas, ¿qué querías, Max?
-Bieber, veo qué andas impaciente.
-¿Hablas ya o qué? –Preguntó furioso. El hecho de qué Max lo hubiese hecho salir del internado a estas horas le fastidiaba.
-Yo qué tú, me tranquilizaba. Te recuerdo qué quiero matarte.

Justin se quedo en silencio, con ganas de dispararle de una vez y matarlo.

-Buen chico. –Dijo Bloom. Uno de los componentes del otro bando, los Caution.
-Empecemos a negociar.

Todos asintieron.

-Para no matar a vuestro capullo, -Miro a Justin- quiero algo a cambio. Uno de vuestros almacenes.
-Solo tenemos uno. –Dijo David.
-Exacto, ¿lo pillas no?
-No te daremos nuestro almacén, Maslow. –Dijo Justin- Te voy a recordar qué tu hija está cerca de mí.
-No metas a mi hija en estas mierdas.
-¿Por qué no? Tú le hiciste daño a Carly, ¿por qué no puede sufrir lo mismo tu hija?
-¡No toque a mi hija, te dije!
-Wow, tranquilo, hermano. Solo te pido una cosa a cambio de qué ella siga con vida. –Sonrió cínico- Qué nos dejes tranquilos.
-¿Solo eso? ¿Dónde está Justin Bieber?
-Aquí, ¿no me ves? Ponte gafas.      
-No te pases. –Apretó su mandíbula.
-¿Aceptas? –Hizo caso omiso a las palabras de Max.
-Vale.
-Perfecto. Un placer hacer tra… -Se quedo callado.

Un disparo resonó en toda la calle. Max acababa de disparar a los pies de Justin.

-Eres un cabrón. –Dijo el atacado.

En un acto rápido saco su pistola y apunto contra Max.

-¿Pretendes qué tu hija se quede sin padre? –Preguntó furioso- Bueno, pero ahí estaré yo, para consolarla. –Sonrió- Quitarle todo tipo de preocupaciones con algo qué se me da bien. –Lo miro directo a los ojos- Sexo. –Enfatizo.
-No te atreverías.
-¿Qué no? Soy Justin Bieber, no le tengo miedo a nada ni compasión por nadie.

Justin apretó el gatillo. Una bala salió directo al brazo de Carlos, contrincante de él. Un grito desgarrador.

-Esto es una advertencia, Maslow.

Dicho eso los Dangerous se alejaron entre la oscuridad y desaparecieron de allí.

+++

10:46

El pequeño mareo de Brenda la noche anterior, se quedo ahí. Nadie la vio caer, desmayarse. Nadie noto qué ella había estado en el suelo por minutos. Pero eso no le importaba. Es más, le parecía muy afortunado. Sí nadie la encontraba, nadie podía cachearla. Nadie podría ver sus múltiples cortes.

Ahora estaba con Chaz y Abby.

-¡Chaz! Eso no es justo. –Le grito Brenda.
-¿Por qué? No explicaste cómo debía ser el juego. –Se defendió elevando sus brazos.
-¡Sí explique!
-Mentira.
-Verdad.
-Mentira.
-¡Chicos, basta! –Grito Abby- Parecen niños de cinco años.
-Tú te callas. –Escupió Brenda. Se cruzo de brazos y puso morros.
-Ahora sí, pareces una chiquita de cinco años. –Dijo riendo Chaz.
-¡Ay! –Se quejo Brenda- ¿Ves? ¡Es él!

Los tres se echaron a reír. Toda esta “pelea” había comenzado…

Brenda se acerco a Chaz, tapo los ojos del moreno y rió.

-Buenos días. –Dijo ella.
-Hola, linda. –Quito sus manos de sus ojos.
-¿Dormiste bien? –Preguntó mientras se colocaban cara a cara.
-Sí, dormí genial.
-Wow, veo qué ni Justin ni Ryan trajeron a chicas ¿no? –Dijo riendo.
-Pues la verdad, no sé dónde están. –Se rasco la nuca.
-Follando.
-¡Ey! Las señoritas no hablan así. –La regaño.

Abby llego y se coloco justo al lado de Brenda. Saludo con la mano.

-Chicos, ¿sabían qué se puede jugar aquí al paintball? –Informo.
-¿En serio? –Preguntaron Chaz y Brenda.
-Sí, ¿juegan?
-Yo no sé. –Dijo Chaz- Y eso qué llevo aquí años.
-Qué idiota. –Rió por lo bajo Brenda. El moreno la miro mal- Bueno, te explico. Es con pistolas y bolitas de pinturas. Y después solo disparar. A quien le des, se muere, por así decirlo.
-Genial, juguemos entonces.

Después de eso Chaz había sido golpeado por una bolita. Pero dijo qué no, aunque la mancha se veía.

-Bueno, yo supongo qué…umh…no sé. –Declaró Brenda con una dulce sonrisa.

Al instante el sonido de un móvil se apodero del silencio. Los tres se miraron, y Brenda, saco su móvil.

-¿Diga?
-¿Brenda? –Preguntaron al otro lado de la línea.
-Sí, ¿quién es?
-Soy yo, cariño.
-Oh, hola mamá.
-Hola, hija. –Hubo silencio- Bueno, qué hoy es el cumpleaños de tu prima y estas invitada a la fiesta.
-¡Cierto!
-La cosa es qué hoy tienes permiso para venir.
-¿En serio?
-Sí.
-¡Bien! Cojo un taxi y voy, ¿sí?
-Genial, cariño. El regalo ya se lo tengo yo.
-Vale, mamá. Te veo ahora, y a Jane.
-Adiós cariño.

Brenda colgó y dio unos saltitos. Estaba feliz. Se iba de aquí, a ver a su mejor amiga. Bueno, prima. Pero con ella siempre lo pasaba en grande.

-¿Qué paso, Bren? –Preguntó Chaz.
-¡Me voy! –Grito eufórica.
-¿Qué? –Preguntó confusa su amiga.
-Sí, me voy al cumpleaños de mi prima. –Dio unas palmaditas.
-¿Y estás feliz?
-Súper feliz.
-Wow, pues entonces, ve a prepararte.
-¡Sí! –Rió- Adiós, chicos. –Le beso la mejilla a cada uno.

Al llegar a su habitación, se encontró con Jazmin sonriendo como una idiota. No se molesto en hacerle caso. Abrió su armario. Mordió su labio. Se decantó por unos pitillos, una camisa blanca, una rebeca negra y unas manoletinas del mismo color. Se metió al baño, se cambió y se quedo mirándose al espejo. Bajo mejor sus mangas, y después se hizo una coleta alta. Se retoco un poco, algo de maquillaje y salió.

-¿No me vas a preguntar qué me ocurre? –Le preguntó Jazmin.
-No, no me importa. –Dijo Brenda apartándola de su camino.
-Igual, te lo iba a decir. –Brenda siguió cogiendo sus cosas- Justin y yo somos novios. –Dio un pequeño gritito.
-¡Wow! ¿Quieres un premio, un corneto o un condón? Digo, te será útil.

Termino de meter las cosas en el pequeño bolso qué había cogido y salió del cuarto. Cuando bajo, el taxi, ya estaba. Abrió la puerta y entro.

-Buenos días. –Le sonrió.
-Buen día, señorita. –Le contesto el conductor.

Arranco y se dirigieron a la dirección. La madre de ella ya se la había dicho al taxista. Fue algo así como una media hora. Al llegar, ella se bajo y toco al timbre. Al momento su prima abrió la puerta.

-¡Brenda! –Grito mientras la abrazaba.
-¡Jane! –Grito, también, mientras recibía el abrazo.

Su prima era algo bajita, pero muy guapa. Su pelo era largo, rizado y negro. Su color de piel morena y sus ojos oscuros. Ahora mismo, estaba por cumplir los quince.

-Dios, te ves tan guapa. –La alago Brenda.
-Prima, te ves sexy.
-Sigues igual monito. –Rieron.
-¡Eh! Calla unicornio.
-¿Te das cuenta? Llevamos así desde hace tantos años.
-Sip. –Sonrieron ambas.

Las dos entraron a la casa. Allí estaban todos. Sus tíos, su primo, su madre, sus abuelos. Menos su padre. Ella hizo una mueca. Saludo a todos y después salió al patio trasero. Se sentó en uno de los columpios junto a su prima. Estaban muy unidas.

-Bueno, cuéntame algo. ¿Qué tal los novios?
-Invite a dos chicos. –Dijo mirando al frente con una sonrisa- Son mayores qué yo.
-Oh, ¡qué divertido! –Dijo con sarcasmo- Sabes qué pasó de los chicos.
-Porque eres tonta, te van a encantar.
-Sí, claro. –Miro a sus pies.
-Pues sí, deben de estar por llegar.
-Mientras tanto, cuéntame algo ¿no?
-¿Por qué no me cuentas tú?
-Porque mi vida es aburrida.
-No lo es, tú la haces así.

Ellas estuvieron hablando por un rato más.
+++
Dentro del internado, Chaz y Abby, se lo pasaban en grande. Estaban en la habitación de él, besándose. Sí. Se estaban enrollando.

-Para, para. –Pidió Chaz.
-¿Qué pasa?
-Estoy con Brenda, y no la puedo engañar contigo.
-Cierto, joder. Lo siento.
-Solo una pregunta.
-Dispara.
-¿Me deseas?
+++

-Justin, él ahora tiene dos motivos más para matarte.
-¿Crees qué me importa?
-Parece ser qué no mucho.
-Pues, ahí tienes la respuesta. –Justin miro sus Supra- Bueno, debo volver ya. Más bien, debemos. –Hablo por Ryan- Adiós, hermanos.

Los dos rubios salieron del almacén y montaron en el coche. Justin condujo rápido hasta la universidad. Deberían llegar a tiempo para ir a la fiesta de una amiga.

+++

-¿Y cómo se llaman esos chicos? –Preguntó Brenda.
-Cuando vengan te los presento.
-¿De qué los conoces?
-Brenda… -Ella miro al suelo- Prométeme qué lo qué te diré ahora no se lo contarás a nadie. –Sus mejillas comenzaron a tomar calor.
-Vale.
-Pues veras, yo… -tosió falsamente- me tiré a uno. –Dijo rápido.
-¿Qué? –Ella no entendió.
-Me tiré a uno.
-¿Qué? ¿Cuándo? ¡Oh Dios! –Dijo alterada.
-Lo qué oíste, fue en verano. –Ella miro sus manos.
-Pero, ¡Jane! Qué tienes catorce años, por favor.
-¿Y qué? Sucedió así, sin más. –Dijo ella avergonzada.
-No me creo qué la hayas perdido antes qué yo.
-Tú pasas de los chicos. –La miro a los ojos.
-También es verdad.

Justamente en ese momento se escucho el timbre, Jane se levanto y corrió a la puerta. Abrió y ahí estaban los dos. Se sonrieron.

-Hey, ¿qué tal? –Preguntó ella.
-Pues bien. –Froto sus manos- ¿Me ibas a presentar a tu prima?
-Parece qué te importa más eso qué nada, eh.
-Ya sabes cómo soy. –Los dos se quedaron en silencio- ¡Felicidades, boba! –Dijo abrazándola.
-Gracias. –Rió.
-Eso mismo, enana. –La abrazo también el otro.
-Bueno, dejémonos de tanto abrazo y entremos.

Los tres  pasaron hasta llegar al patio. Brenda estaba mirando la pantalla de su móvil. Esperando una llamada de su padre. Lo extrañaba.

-¡Hey! Mira Brenda. –La llamo Jane.

Ella levanto la vista, quedándose congelada al instante.

-¿Qué demonios? –Preguntó Justin.


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¡CHICAAAAAAAAS! I COME BACK.
Estaba de vacaciones, como más de un mes ;-;
LO SIENTO, NECESITABA VER A MI FAMILIA, vive en otra isla.
Estuve sin internet en el pc, no saben cuan me aburrí.
PEEEEEEEERO, terminé de escribir la novela. Así que cada viernes subiré.
Pronto llegan las clase...NOOOOOOOOOOOOOOOOO.
Ya empecé otra novela xd.
Es que no paro, ay ay.
Solo eso, las amo<3