19 de julio de 2013

Derriba el muro {07} Maratón 3/3

Sábado 22 de septiembre dos mil doce.
                       
Brenda miro por tercera vez su móvil. Se debatía entre llamar a su padre o no. Frunce el ceño al darse cuenta de qué el móvil ya está llamando. Lo coloca en su oreja.

-Max al habla. –Su voz, fuerte y dura. Como siempre.
-Hola, papá. –Dice ella con calma.
-Oh, Brenda. –Él sonrío.
-¿Cómo te va?
-Bien, sí, genial. ¿Y a ti?
-Odio este internado.
-Wow, ¿qué paso?
-Un chico, papá.
-¿Qué chico?
-Uno…
-Pero dime el nombre.
-Justin.
-¿Qué más?
-Bieber. ¿Para qué quieres saber eso?
-No, por nada, cielo. –Él miro a sus chicos, los de su banda y les sonrío. Movió los labios: “Mi hija y él, se conocen.”
-Genial… -Murmuro ella- Papá, debo colgar ahora.
-Eso mismo te iba a decir, cariño. –Soltó una leve risita.
-Sí, bueno, adiós. Te quiero.
-Y yo, hija.

Brenda pulso el botón rojo del móvil. Su padre parecía tan raro. Él le había preguntado por Justin. Extraño. «Por cierto, hablando de Justin…¿qué le ha pasado?» Y otra qué no entiende, ¿por qué piensa en él? Inconscientemente se levanta de la cama. Camina hacia la puerta. Suspira. Abre y empieza a caminar derechita a la habitación de Justin. Esto es una locura. Toca a la puerta.

-Brenda, ¿qué hay? –La saluda Chaz. Él ya había vuelto de estar con sus padres.
-Hola, enano. –Sonrío- Buscaba a Justin.
-¿Qué, qué?
-Lo qué oíste, Chaz.
-¿Para qué lo buscas? –La vena de la preocupación y la curiosidad se le hincho.
-Es por…por un trabajo qué debemos hacer juntos. ¿No te conto?
-No. –Junto sus cejas.
-Bueno, ¿está?
-Sí, pasa. –Él se hizo a un lado.

Brenda entro. Vio a Justin sentado en su cama con su móvil. Ella tosió adrede, haciendo qué él despegará la mirada del móvil. La miro con el ceño fruncido.

-¿Qué haces aquí, Brenda?
-Yo necesito hablar contigo.
-Pero yo no. –Dijo frío.
-Por favor. Solo quiero saber algo.
-Aléjate de mí.
-Pero Justin… -Él la interrumpió.
-¿No oyes? Te dije qué me dejes.

Ella se lleno de ira, de desprecio. Se acerco a él y, prácticamente, le arranco el móvil de las manos. Ella echaba humo.

-¡Eh! –Se altero él- ¿Qué haces, perra?
-¿Qué qué hago? –Pregunto cabreada- ¡Por favor! ¡Eres tú!
-No sé qué coño te dio ahora.
-¿A mí? ¡Eres tú! –Repitió- Puto bipolar. Qué primero quieres qué follemos, después quieres qué seamos amigos y ¿ahora? Ahora estás siendo el gilipollas qué me quedaba por conocer.
-¿Quieres qué te haga caso, cierto? Sí yo lo sabía, te enamoraste de mí.
-Ni muerta, Bieber.
-Qué no dice. –Giro su cara con una risa sin humor.

Brenda se canso. Le dio una cachetada en la mejilla. Su respiración era fuerte y dura. La cara de Justin se giro para un lado. Toco su mejilla y giro su cara bruscamente. El precioso color miel de sus ojos se volvió oscuro. Por sus iris se cruzo odio.

-¿Qué has hecho? –Pregunto Justin, casi murmurando. La ira se iba a apoderar de él.
-Te pegue, ¿quieres qué se repita el acto?
-Veo qué eres toda una chica valiente. –Dijo él acercándose a ella- Sería una pena –Acabaron pegados a la pared- qué un día amanecieses en un profundo sueño –él fue bajando el tono de vos- también denominado muerte. –Le susurro al oído.
-Me acabas de demostrar qué los rumores son ciertos, eres un puto criminal.
-Vaya, veo qué tardaste lo tuyo en darte cuenta.
-No me creí qué un payaso como tú fuese un criminal, serías incapaz de usar un arma.
-¿Por qué no te callas?
-¿Por qué no lo haces tú?
-Eres irritante.
-Tú eres odioso.
-¿Vas a seguir contestándome? –Él golpeo la pared qué estaba justo enfrente de él. Brenda dio un salto.
-Sí, hasta mi muerte.
-Algo qué podría suceder pronto, nena.
-¿Sí? ¿Serías capaz de matarme?
-No tengo compasión por nadie. Nadie. –Hizo énfasis en su última palabra.
-Bien, espero con ansias mi muerte. Está en tus manos. –Finalizo ella.

Lo empujo apartándolo y salió de aquella habitación. Justin coló sus manos entre su pelo y tiro bruscamente de él hacía los extremos. Endureció la mandíbula.

-¿¡Qué demonios tiene esa perra!? –Grito.

Chaz, qué había salido en cuanto Brenda entro, la vio salir con la cara roja y los puños apretados. Primero, pensó qué Justin no le dio la gana hacer el trabajo. Pero eso sería extraño, la segunda opción es mejor. Ella le mintió, quizá. Cuando pasaba por su lado, la agarro del codo y le dio la vuelta, quedando enfrente de él.

-¡Déjame! –Grito ella. Pero al ver qué era su “novio” se calmo- Lo siento, pensé qué eras Justin. –Bajo su tono de voz.
-¿Qué paso, Bren?
-No, qué él no quiere hacer el trabajo conmigo. –Ella miro a otro lado y se soltó del agarre de Chaz.
-Brenda… -Dijo él. Después acomodo la cara de ella entre sus manos e hizo qué lo mirara- Puedes contarme, todo va a estar bien.
-No. –Contesto monótonamente.
-Sí me cuentas, yo te cuento un secreto.
-¿Me importa ese secreto?
-Tal vez, depende princesa. –Él le sonrío.
-Debo irme. –Dijo ella.
-Lo siento si te deje molesta.
-No, Chaz, no es eso. Solo, debo rime.
-Bien, perdóname, en serio.
-Todo genial, no pasa nada. –Le dedico una sonrisa.
-Perfecto. –Le sonrío y beso su mejilla.

Brenda volvió a su habitación. Se sentó en la cama. Había ido a hablar con Justin del trato, a decirle qué pasaba de seguir con él. Pero no. Él tenía qué ponerse de esa forma con ella. Amenazarla de muerte. Ella soltó una lágrima. Tenía miedo. Tal vez pareció fuerte frente a Justin. Pero en realidad estaba temblando por dentro. ¿Y sí él de verdad la tocaba? Solo recordar sus palabras, un escalofrío la recorría. Se levanto y rebusco entre su ropa –en el armario-. Cuando dio con lo que buscaba, entro al baño. Cerró la puerta con llave y se puso frente al baño. Miedo, impotencia. Se miro al espejo. Sus lágrimas resbalaban por sus mejillas. Después bajo la vista. Su brazo izquierdo estaba apoyado completamente en la pila del baño. Miro a lo largo de él. Acarició las cicatrices qué estaban en él y las fue contando. Uno, dos, tres, cuatro…veintisiete. Esas sin cortar alguna qué otra en sus muslos y estomago. Se sentó en el inodoro y tomo una respiración larga. Levanto su camisa.  La palabra “miedo” escrita en su piel a base de cortes. “Estúpida”. “Pasado”. “Inútil”. “Perfección”.  Otras más escritas.

-¡Brenda! –Gritaron fuera del baño.
-Estoy en el baño, Abby.
-Vale.

De nuevo su vista fue a su brazo. Deslizo la cuchilla cuatro veces.. Un grito ahogado salió de su boca.

+++

Ryan entro en su habitación, encontrando a Justin y a Chaz. Los saludo con un movimiento de cabeza. Él se quito la camisa y la tiro algún lugar encima de su cama. Después miro a Justin.

-Me llamo David.
-Pues chócala. –Levanto su brazo y extendió su mano.
-Es importante.
-Dime, escucho.
-Me contó sobre lo qué paso el otro día.
-¿Te lo contó todo?
-Todo.
-Entonces ya sabes a quién no debes acercarte.
-Igual qué para ti, Justin.

+++

Justamente las ocho y media de la noche. Todos empezaban a bajar al comedor. Brenda termino de ponerse un suéter con las mangas extremadamente largas. Abby la esperaba en la puerta. Se acerco a ella y le dedico una pequeña sonrisa, ocultando todo el dolor. Caminaron en silencio por los pasillos, seguidos de las escaleras y terminando en el comedor. Entraron y lo típico. Jazmin besándose con uno cualquiera, las plásticas mirando sus uñas, Justin y Ryan jugando con la comida y mirando chicas, Chaz callado y observando a sus amigos negando con la cabeza. Ellas cogieron su cena y se sentaron en la mesa donde se encontraba Austin.

-Hola. –Saludo Abby.
-Buenas noches, chicas. –Les sonrío.
-Hey, Austin. –Dijo Brenda, mientras bajaba más aun sus mangas, qué se habían subido.
-¿Tanto frío tienes? –Pregunto Austin. Haciéndola ponerse nerviosa al instante.
-Bueno, no, quiero decir qué sí. –Ella miro a su comida.
-¿Estarás enferma?
-No, no creo. –Le dedico una sonrisita al levantar la cabeza.
-Vale.

Comieron entre risas y algún ahogo por parte de Abby, ya qué estaba comiendo como una animal. Pero, Brenda, no paraba de darle vueltas a su cabeza. Recordando una y otra vez las palabras de su estómago. Además no había comido, no tenía hambre. Trago saliva duramente mientras se dirigía a la puerta. Un mareo se apodero de ella. Empezó a perder el sentido del oído.

-Ahora vuelvo, chicos. –Aviso.
-Vale.


Ella, sin correr, se alejo de ellos. ¿Qué demonios le pasaba? Cuando se dio cuenta todo le estaba pareciendo oscuro. Su vista se nublo. No oía nada. La poca vista qué tenía, la perdió. Cayó al suelo. El no haber comido, haber perdido sangre en sus cortes y tanto estrés la había hecho caer en un desmayo. Qué, ¿quién sabe? ¿Despertara?

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Mis bellas niñas las cuales querrán cortarme el cuello, D:
Lo siento, de verdad, lo siento tanto mis vidas:c
No saben qué me paso. Descubrí una página con novelas y me engache a un montones y me decía: Leila, sube el capítulo. Y era como: ¡Ay, espera un rato, estúpida!
Los ratos se volvieron horar, y las horas días, y después semanas.
¿Lo bueno? Subí un maratón, mi primer maratón de la novela kfjhsjgksd.
¿Otra cosa? tengo una nueva novela llamada "Somebody to love" La tengo en Wattpad, ¿sabéis cual digo?  Wattpad- Somebody to love [Justin&tú+1D] 
Eso es. Espero que la leáis, y me paséis, quiero llegar a muchas lectoras más, ¿saben? No entiendo como puedo amar tanto escribir, sinceramente.
Solo con un clic iréis a la página.
No sé que más decir, bueno, sí, que buenas noches, que son las once en Canarias y estoy agotadísima del día de hoy. 
Espero os guste todo, os amo<3

Derriba el muro {06} Maratón 2/3

Mañana siguiente; miércoles 19 septiembre dos mil doce.

Justin abrió los ojos lentamente. Hoy se levantaba porque quería, no por obligación. Increíble. Se dio cuenta de que la de ojos esmeraldas estaba abrazada a él.  Se la quedo mirando por unos minutos. Se veía muy sexy durmiendo. Y, sí, lo pensaba en serio. Ella abrió los ojos de repente, encontrando la mirada de Justin clavada en ella. Después inspecciono la posición en la que estaban. Aparto rápidamente su brazo y se levanto. Ella cogió su ropa y se metió al baño. Mientras, Justin, estaba aun acostado. Intentando asimilar como había amanecido.

Brenda, qué se encuentra en el baño, se abrocha la blusa y se coloca la falda. Después los calcetines, zapatos y se peina. Se recoge el pelo en una coleta alta, un tanto descolocada. Se mira al espejo y suspira. Sale del baño.

-Buenos días, nena.
-Qué no me llames así.
-¿Prefieres qué te llame perra?
-No. No quiero qué me llames nada. No somos amigos. ¿Entiendes?
-Vale, vale, señorita ‘se hace lo qué yo diga’ –Hizo comillas.

Brenda le rodo los ojos.

-¿Vamos juntos al comedor?
-¿Estás loco? –Pregunto incrédula Brenda.
-No, digo en serio.
-¡Eso sería una locura! –Ella se queda callada un momento- Mierda.
-¿Te distes cuenta, cierto? El trato trae locuras. –Sonrío.
-¡Te odio!
-Da igual, nena, nos vamos.
-Sí te vistes. –Dijo ella mirando a otro lado.
-Mhm. –Dijo apartando los pantalones de su cuerpo. Brenda abrió muchos los ojos, después se los tapo y se dio vuelta- ¿Por qué te das la vuelta? ¿Nunca viste desnudarse a un chico?
-¡Vístete y calla! –Le pidió ella.

Justin se coloco el uniforme lentamente. Adrede. Cuando termino se acerco en silencio a tu nombre. Le susurro un simple “Nena”. Ella reacciono quitándose las manos de los ojos. Un escalofrío la recorrió. Cogió su mochila y abrió la puerta. Empezó a caminar por el pasillo, Justin iba a su lado y las miradas de todos lo qué pasaban por allí, los acompañaban. Murmullo, tras murmullo.

-Te odio… -Dijo entre dientes.
-¿Qué? –Paro él, haciendo qué ella parase también.
-Te odio. –Repitió colocándose enfrente de él.
-¿Crees qué eso me importa? –Cuestiono acercando su cara a la de Brenda.
-Obvio qué no, pero te lo recuerdo. –Dijo la de ojos esmeraldas.
-Mhm, no creí qué me olvidaría, pero gracias. –Le sonrío burlón.
-Eres un idiota.
-Y tú eres demasiado sexy cuando estas enfadada.
-¿Quién dijo qué estoy enfadada?
-Yo. –Se acerco más.
-No, Bieber, aparta.
-¿Ya me volviste a decir así? Me gustaba más Justin.
-Qué pena. –Se elevo de hombros y rodo los ojos.

Brenda miro sus brazos, ahora sin tapar. «Mierda» Piensa. Se había olvidado de la chaqueta. En seguida tapa sus brazos.

-¿Podemos pasar por mi cuarto? –Pregunta ella.
-Sí, supongo.

Caminan, más bien, ella, corre. Va a abrir la puerta cuando Justin la agarra del brazo. Ella muerde su labio, cierra los ojos con fuerza y se suelta. “Joder…” Susurra.

-¿Qué dices?
-No, nada.

Entra en la habitación, coge su chaqueta, se la pone rápidamente y sale. Justin la mira.

-Te veías mejor sin ella. –Opina.
-Pues genial.

Siguieron caminando. En silencio. El tono del móvil de Justin hizo qué los dos parasen. Él saco el móvil y contesto.

-¿Sí? –Pregunto.
-Tenemos problemas, man.
-Oh, eres tú David. ¿De qué tipo?
-Max mando una carta al almacén.
-¿Qué tipo de carta?
-Justin. –Hubo un silencio- Él te está buscando. Va a matarte.
-¿Qué?
-Man, creo qué es por lo qué le hiciste a Knigth.
-Joder. –Apretó el teléfono y formo un puño con su otra mano- Yo solo hice lo qué debía hacer. Ese hijo de puta se paso al tocar a Carly.
-Lo sé Justin, todos lo sabemos. Pero entiende qué Carls ahora se encuentra bien, está a salvo.
-¿Y qué? –Pregunto frustrado- ¿Creíste qué iba a esperar a qué ese cabrón la volviese a tocar? ¡No, David!
-¡Nadie iba a dejar qué pasase eso Justin! Ella está metida en esta mierda y sabe sus consecuencias.
-Ese cabrón también lo estaba y sabía qué si se metía con alguien qué tuviese qué ver conmigo, se quedaba sin huevos.
-¿Estas solo?
-No.
-Pues mejor qué te calmes, no vaya a ser qué le pegues a quien está contigo.
-Es una chica, bro.
-¿Y qué? No tienes piedad. –Justin río sin humor. Las palabras de anoche qué Brenda le había dicho le habían vuelto a la cabeza. “Por favor, no me pegues”
-Después intento pasarme por ahí.
-Está bien, adiós.
-Adiós, man. –Corto la línea.

Brenda lo miraba atento. Su cara estaba roja, por la ira. Pero ella no entendía por qué. Solo sabía qué estaba muerta de miedo. ¿Y sí Justin le pegaba? Él se acerco a ella. Brenda miro al suelo y empezó a caminar. Sus pasos eran coordinados. Antes de entrar al comedor, Justin se paro.

-¿No entras? –Pregunto Brenda mirándolo con el ceño fruncido.
-No, entra sin mí.
-Te vas a escapar, ¿cierto?
-Ya te dije qué no te incumbe lo qué yo haga, perra.
-Volvemos a las mismas. –Susurro para ella. Intentado qué él no la escuchase.
-¿Qué dijiste? –Pregunto furioso acercándose a ella.
-Yo dije qué volvimos a las mismas. –Dio pasos hacia atrás según Justin se le acercaba.
-¿Las mismas? ¿No te gusta como soy? –Brenda choco contra una pared. Arqueo la espalda. Aun le dolía de la vez qué se dio fuertemente con la mesa.
-Déjame. –Le pidió cuando él coloco sus manos apoyadas en la pared, acorralándola.
-Contesta mis preguntas.
-Solo digo qué cambias mucho. En un momento te enfadas, en otro estas hecho un pervertido, al siguiente eres majo. ¡No te entiendo!
-¡Tú también eres confusa!
-¿Yo?
-Sí, tú. Qué me temes a veces y otras me encaras.
-Será qué te estoy perdiendo el miedo.
-¿Tú crees? –Se acerco más a ella, casi pegando sus cuerpos. Ella mordió su labio.
-Sí, yo creo.
-Estas hecha toda una chica valiente.
-Oh, genial. –Dijo con sarcasmo- Ahora, si me permites, quiero desayunar. –Se agacho con la intención de salir de entre los brazos de Justin.

Él la agarro del brazo. Ella gruño dolorida, por la fuerte presión qué él estaba ejerciendo en su agarre. Ella se viro hacia él.

-Suéltame.
-¿Por qué? ¿Ahora me temes?
-¡No, ya no!

Con su otra mano libre le propino un puñetazo en la barriga. Él, enseguida, la soltó. La miro con odio, furia, ira.

-¿Qué hiciste? –Ella lo miro a los ojos. El color dorado de sus ojos oscureció- Te pregunte algo, perra.
-Yo no quería pegarte… -Dijo mirando al suelo.
-Cuando te hablo mírame a los ojos. –Ella negó con la cabeza. Justin sonrío irónicamente- ¡He dicho qué me mires! –Levanto por la barbilla la cara de Brenda bruscamente. Los ojos de ella comenzaron a llenarse de terror. Además de estar cristalizados.

El corazón de Justin dio un vuelco de ciento ochenta grados. Su irá se calmo. Por primera vez. Parecía qué ella lo controlaba. Pero no, esto no puede ser.

-Debo irme. –Dijo él dándose la vuelta.
-Está bien. –Ella trago saliva.

Justin corrió hacía la entrada del centro. Con suerte, ahora, los profesores y vigilantes estarían desayunando. Él solo abrió la puerta y salió. Camino hasta su coche, el cual estaba aparcado por fuera del internado. Se subió a él. Puso la llave en el contacto e hizo rugir el motor. Condujo rápidamente. Necesitaba llegar. Unos disparos chocaron contra su coche. “Mierda” Susurro. Apretó más aun el acelerador. Saco su pistola como pudo, después su brazo fue sacado al exterior por la ventana y disparo múltiples veces.

Brenda termino de desayunar junto a Abby. Se levantaron las dos y caminaron a la clase qué le tocaba a primera.

-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Sí, dime.
-¿Eres amiga de Justin?
-Yo no, ¿por qué?
-Se rumorea qué anoche follasteis.
-¡Qué directa! –Exagero- No, tía, qué asco.
-Espero qué no me estés mintiendo.
-¿Por qué? ¿Qué tiene de malo si, en un caso, Justin y yo fuésemos amigos?
-Brenda, ten cuidado con él. Parece simpático, parece un simple payaso. Pero es una tapadera, él en realidad, según he oído, es un criminal.
-¿Qué? –Carcajeo- ¿Qué tomaste?
-Es enserio Brenda. Él está en una banda.
-¿Con Ryan y Chaz?
-Eso ya no lo sé, pero si el nombre.
-Dime, qué pensó tu imaginación. –Dijo bromeando. Abby la miro mal.
-Dangerous.
-Pues vale. –Le contesto vagamente.

Entraron a clase y cada uno se sentó en el lugar qué le correspondía. El profesor llego después de quince minutos. Es decir, qué llego tarde. Se sentó y paso lista.

-¿Justin Drew Bieber? –Pregunto. Nadie contesto. Era increíble. Sí Justin estuviese le hubiese dicho qué lo llamara solo Justin Bieber- Ya se volvió a fugar. –Afirmo el profesor. Después miro a un chico- Dennis, sube a arriba y dile al director qué Justin Bieber desapareció.
-Vale, profesor.

Dennis se levanto y se perdió en la puerta. Brenda sintió unos ojos clavados en ella, se dio vuelta y observo como Jazmin parecía perforarla con su mirada. Le sonrío burlona y se volvió para adelante.

-Bien, chicos. –Hablo el profesor. Seguidamente comenzó con la lección qué tocaba en el momento.

[…]

-Ah, es agotador. –Dijo Abby mientras se sentaba. Coloco su comida sobre la mesa.
-Lo sé, pero esto es lo qué nos toca durante nueve meses.
-Bren, no tienes ni idea. Llevo aquí tres años.
-Wow, yo llevo solo días. –Sonrío inocentemente.
-¿Por cuánto te quedarás?
-Umh, em… ¿la verdad? Mi mamá no me conto hasta cuándo.
-Oh. –Ella empezó a comer, al igual que su amiga- Cuéntame sobre tu vida. Porque somos amigas y no sabemos nada de nosotras. –Carcajeo.
-Cierto. –La siguió con su risa- Bueno, yo vivía en Nueva York hace mucho tiempo, cuando tenía los diez años. Después mi padre consiguió trabajo y tenía qué viajar mucho. Así qué, mi mamá y yo, nos vinimos a Canadá. Más tarde yo estuve en muchos institutos. –Ella suspiro- La gente no me trataba bien. Y después llegue aquí y te encontré. –Rieron.
-Pues yo llevo toda mi vida viviendo acá, en Canadá. Mis padres tienen una cadena de restaurantes y…tengo un hermano. Esta en dos cursos más qué nosotras.
-Uh, ¿cómo se llama?
-Marcos.
-¿Me lo presentarás algún día?
-Brenda, está claro qué sí. –Le sonrío.

Brenda se quedo pensando. ¿Desde cuándo le interesan así los chicos?

+++

Justin gruño por la frustración.

-Debes de llevar siempre encima tu arma, bro.
-Lo sé, lo sé. –Dijo Justin caminando de un lado a otro.
-Y ahora, me dices con quién estabas cuando te llame. –Pidió David.
-Una chica nueva qué llego al internado. Brenda Anne Maslow.
-¿Quién?
-Breda An… -Lo interrumpió.
-Oh Dios míos, Justin.
-¿Qué pasa?
-Es la hija de Max.
-¿Qué? –Se quedo pensando- Mierda, es cierto. ¿Crees qué ella sabe sobre su padre?
-No, él nunca está con ella y su madre.
-Dios mío. ¿Sabes qué significa eso?
-Él, quizá, te vigila a través de Brenda.
-No puede ser.
-Aléjate de esa chica.
-Sí claro, y perder la apuesta… -No acabo, se quedo callado.
-¿Qué mierdas hablas, Bieber?
-Agh, hice una apuesta con Ryan y, en fin, quien la bese antes gana. Quien no, se paseará en paños menores por el internado.
-Solo tú aceptas eso. –Carcajeo.
-Lo sé, porque yo soy… -David lo interrumpió.
-Justin Bieber y nadie puede conmigo. –Termino la frase en forma de burla.

-No te pases, man. –Advirtió el rubio con una pequeña risa.

Derriba el muro {05} Maratón 1/3

19:12
-Y bueno, eso es todo. –Termino de decirle Brenda a Chaz.
-Entonces, ¿faltaste porque fuiste a la enfermería porque te dolía la espalda?
-Sí, exacto. –Río, se había creído la mentira- Pero…esa pregunta fue muy larga, Chaz.
-Bueno, sí. –Sonrío.

Estuvieron hablando por un rato más. La verdad qué Brenda tenía qué irse pronto. Se despidieron y ella camino rápidamente hacía su cuarto. Entro, soltó sus libros sobre la cama y suspiro. Se sentía extraña. Más bien, sentía extraño el trato con Justin. Además él parecía muy bipolar.

«¿Cómo dormiré con Justin sin qué nos pille nadie? Es qué…¡Dios! ¡No pueden pillar si dormimos en su habitación!»

Primer problema con el trato.

+++

Justin no paraba de darle vueltas a la cabeza. Tercer día de curso y había conseguido qué la nueva durmiese con él. Bueno, más bien era para ganar la maldita apuesta. La va a ganar, la tenía qué ganar. Un toqueteo en la puerta de su cuarto lo saco de sus pensamientos.

-Está abierto. –Dijo desde la cama.

La puerta color caoba se abrió y paso ella. Justin la miro sorprendido. ¿Qué hacía ella aquí? Parecía irreal. Se odiaban. Y, de la nada, ella llega a su cuarto.

-¿Tú por aquí? –Se levanto y se sitúo enfrente de ella.
-Venía a aclarar algo.
-Bien, dime.
-¿Dónde dormiremos?
-¿Ansiosa? –Levanto una ceja divertido. Ella lo fulmino con la mirada- Supongo qué aquí.
-Te recuerdo qué, aquí, también duerme mi novio.
-¿Chaz?
-Sí, el mismo.
-Tranquila, él hoy va a visitar a sus padres. Están en la ciudad. ¿No te dijo nada tu noviecito?
-No, no me dijo. –Miro a otro lado.
-¿Quieres quedarte ya o vienes más tarde?
-¿Y Ryan? –Volvió a mirarle y no le respondió.
-Estará follando con alguna, de lo más seguro.
-Otra cosa, ¿prefieres qué durmamos juntos, antes de estarte tirando a alguna puta?
-Sí. –Dijo seductor acercándose a ella. Relamió sus labios- Aunque más quiero aun tener sexo duro contigo.

Seguidamente acarició la cadera de Brenda. Sus bellos se erizaron. Cerró los ojos con fuerza y mordió su labio inferior.

-Quieto… -Susurro. Dio unos pasos alejándose de él– Dijiste solo dormir. –Abrió de golpe los ojos.
-Y locuras, nena.
-No me llames nena.
-¿Por qué?
-No soy tu nena. Es más, no somos amigos.
-¿Y por qué aceptaste la apuesta, nena? –Él pregunto con una sonrisa burlona al decir de nuevo “nena”.
-Para qué me dejes tranquila.
-¿Sabes qué el trato es peor?
-¿Quieres qué lo cancele?
-Una vez hecho un trato con Justin Bieber –Sonrío de lado- es difícil deshacerse de él.

Ella gruño.

-Voy a por mí pijama.
-Buena chica. –Le sonrío burlón.

Brenda salió murmurando todo tipo de insultos para Justin. Llego a su cuarto. Estaba cogiendo el pijama cuando escucho el ruido de la puerta.

-¡Hola, Bren! –Saludo alegre Abby.
-Hola, pequeña.
-¿Qué haces? –Se acerco a ella.
-Coger el pijama.
-¿Para qué?
-Para cambiarme. –Respondió. Mientras se acercaba a la típica mochila qué llevaba a clases. Metió el pijama, el uniforme para mañana y los libros necesarios.
-¿Te mudas o qué? –Pregunto de nuevo- Un momento… -Se sorprendió- No te irás a quedar en la habitación de ningún chico, ¿verdad?
-Te cuento mañana, loca. –Beso su mejilla- Me voy.
-Eh, eh, eh, señorita. Cuénteme ahora mismo.
-Mañana. –Le sonrío burlona.

Salió de su habitación. Abby no paraba de gritarle. Pero la pequeña Anne solo reía. Al momento vio a Chaz por el pasillo de la residencia de chicos. «Mierda»

-¡Hey, Brenda! –La llamo.
-Hola. –Sonrío.
-Se me olvido decirte qué… -Comenzó a decir, pero ella lo interrumpió.
-Sí, vas con tus padres.
-Wow, ¿cómo sabes?
-Me contaron.
-Vale, entonces, era solo eso. –Sonrío- Ten cuidado, por favor.
-Sí, ¿cuándo vuelves?
-Justo el viernes.
-Vale, te quiero.
-Y yo.

Chaz se fue por su lado y Brenda por el de ella. Llego al cuarto de Justin. Antes de abrir la puerta, escucho gritos.

-¡Aléjate de esa perra!
-¡Jaz! ¡No somos nada y estoy con quién quiera!
-¿Perdona? Por si no sabías, Ryan ya se la ha tirado.
-¿Qué?
-¡Lo qué oyes, Bieber!

Seguidamente la puerta se abrió y salió Jazmin. Echa una furia. Brenda qué estaba escondida, salió de su escondite y se acerco a la puerta. Justin estaba pasando sus manos por su pelo.

-¿Se…se puede? –Pregunto dubitativa ella.
-Sí, pasa. –Hizo un gesto con la mano.

Brenda dejo su mochila en el suelo y miro a Justin.

-¿Discutías con Jazmin?
-No te incumbe.
-Oh, perdoné su majestad. –Dijo con ironía.

Justin se acerco a ella y la señalo.

-No te pases. –Dijo furioso.
-¿Qué me harás?
-¡Cállate, perra! –Dijo empotrándola contra la pared.

Los ojos de ella reflejaban el temor puro. Este chico era bipolar. Demasiado. Era extraño, es raro, es Justin Bieber. Brenda tembló levemente. Miro los ojos de su oponente. Su color miel era más oscuro.

-Lo…lo siento. –Trago saliva.
-Jamás vuelvas a hacer eso, nunca me encares. Ya te he aguantado lo suficiente estos tres días. –La soltó.

Él respiro hondo. Aun no sabe controlar su furia. Le cuesta. La miro, suspiro.

-¿Trajiste tus cosas?
-Sí. –Miro al suelo.
-Bien, si quieres cambiarte y ponerte ya el pijama, ahí está el baño. A menos qué te quieras cambiar delante de mí. –Ella elevo una ceja. ¿Cómo podía ser así? Tan…bipolar.

Ella cogió su pijama y entro al baño. Se quito la ropa que llevaba. Después se coloco el pijama. Era simple, unos pantalones cortos –no mucho- y una camisa de manga larga. Y, sí, para tapar sus cortes. Recogió la ropa y salió. La guardo en la maleta. La atenta de mirada de Justin sobre ella, la intimidaba. Pero ahora tenía miedo de abrir la boca y qué, bueno, él le hiciese algo. Lo miro, poso todo su peso sobre un lado y coloco su mano en la cadera.

-Te ves sexy, nena. –Le sonrío pícaro.
-Lo qué sea. –Puso los ojos en blanco- ¿Tenemos qué dormir en la misma cama?
-Obvio, dije dormir conmigo.
-Socorro. –Susurro.
-¿Decías?
-Qué so…no nada, déjalo. –Dijo nerviosa- ¿No te pones el pijama? –Él andaba sin camisa.
-Nena, yo duermo así.

«¿Qué, qué? ¡No puede dormir con un simple pantalón!»

-Te constiparas, ponte camisa. –Dijo mirando su bien formado abdomen.
-¿Ahora eres mi madre?
-No, pero… -Él la interrumpió.
-Nada, ven y calla.

Ella se estaba acercando cuando escucho una canción. La canción qué avisaba de qué la llamaban. Se dio la vuelta y tomo su móvil. Presiono el botón y lo coloco en su oreja.

-¿Sí? –Contesto.
-Hija. –Dijeron alegremente al otro lado.
-¡Mamá!
-Sí. –Se escucho una risa leve- ¿Qué tal, cariño?
-Bueno… -Ella miro a Justin, hizo una mueca y al suelo- Mal, me quiero marchar, mamá.
-Hija, ¿tan pronto te quieres ir?
-Sí, esto es un asco.
-Pero, ¿qué pasa?
-La gente me trata mal…
-¿Qué? Cariño, habla con un profesor o algo.
-No, tranquila, si estoy protegida. Un amigo me cuida.
-Oh, ¿tienes un amigo?
-Sí, mamá, no sigo siendo tan antisocial.

-¡Con amigo dice novio! –Grito Justin.

Ella lo miro mal, él lo había hecho adrede.

-¿Quién es ese chico? ¿Qué novio?
-Mamá…
-No, dime, hija.
-Es un conocido.
-¿Tu novio?
-¡No! Jamás saldría con esa…cosa.
-¡Hija, respeta!
-Perdón.
-¿Y bien?
-Ahora está alguien delante, te cuento en otro momento.
-Más te vale, eh. Bueno, adiós entonces.
-Sí, te quiero mamá.
-Y yo, hija, y yo.

Colgó y guardo el móvil. Después miro a Justin. Una mirada asesina.

-Eres un maldito capullo. –Le escupió mientras se sentaba en la cama donde se encontraba Justin.
-¿No aprendiste de lo de antes? No te pases.
-¡Pero tú te pasas! ¿Fue necesario decir eso? –Elevo sus hombros- ¡No! No me hagas un maldito gesto, habla, contesta.
-Cállate ya, perra.
-¿Quieres dejar de insultarme?
-No, no quiero. Y más vale qué te cayes ya porque sería capaz de violarte ahora mismo.
-¿Qué?
-¿Eres sorda?
-No, no. –Miro a sus pies- Lo siento.
-Muy bien, ahora, acuéstate.

Justin la trataba como una mierda, como a una perra. Ella se tumbo a su lado y se tapo. Los dos se quedaron mirando al techo. Este momento era algo incómodo.

-Justin…
-Wow, me acabas de llamar por mi nombre.
-¿Qué dices? Yo ya te he llamado antes por tu nombre.
-No, nena, qué va.
-Lo qué sea. –Miro a sus manos. Jugaba con sus dedos- No puedo dormir.
-¿Es qué te tengo qué cantar una nana? ¿O leerte un cuento? –Pregunto irónico.
-Eso sería muy divertido, ¿sabes? –Dijo ella, respondiéndole.
-Ya te he dicho qué no te pases conmigo.
-¿Me matarás o qué?
-No repitas nunca más esa pregunta. –Ella giro su cabeza a mirarlo- Nunca más. –Recalco.
-Bien. –Aceptó- Otra cosa, lo siento.
-¿Por qué? ¿Por la pregunta?
-No, es por… -Tomo aire- Yo fui quien toco a la puerta cuando estabas, ya sabes, con Claire.
-¿Qué hiciste qué? –Pregunto furioso.
-Por favor, no me pegues. –Dijo ella. Con la voz fina, rota. Él miro sus ojos. Llenos de terror, y, bueno, estaban húmedos.

Ella se tapo la cara con sus diminutas manos y negó con la cabeza. Otro “lo siento” lleno de miedo salió de sus labios. Justin se rompió por completo. Qué una chica le pidiese qué no le pegara era demasiado. Eso demostraba qué él la había maltratado. Cuando la empotro a lo bestia contra la pared, o en clase cuando ella se daño la espalda cuando se dio con la mesa. Él la trataba fatal. Y tal vez, ella no merecía eso. Además lo qué le contó a su madre. “Mal, me quiero marchar, mamá”  Ella lo estaba pasando mal aquí. Solo llevaba tres días y ya decía qué esto era un asco.

-Brenda…No te voy a pegar. –Le saco las manos de la cara- Sabes, eres extraña. A veces me enfrentas y otras me temes.
-Bueno, ahora me das más miedo.
-¿Te asuste?
-Tu manera de ser me asusto.
-Oh…
-Igual, déjalo.

Él se quedo en silencio. Ella también. Un silencio incómodo. Hasta qué Justin pregunto.

-¿Tuviste sexo con Ryan?
-¿Qué?
-Lo qué oíste. –Dijo obvio.
-No, qué va, ¿con ese? Jamás.
-Pues eso se rumorea.
-Estoy con Chaz.
-Dejemos el tema.
-Mejor.

Más silencio.

-Buenas noches. –Dijo ella girándose hacía el lado opuesto a Justin.
-Lo mismo.


Al rato ella queda dormida, mientras Justin mira como duerme. ¿Cómo duerme tan plácidamente?