16 de septiembre de 2013

Derriba el muro {11} Maratón.

▪Brenda POV

Esos cortes. ¿Qué era mi vida? Por lo qué se ve no me lleve bien con mi padre, o él nunca me venía a ver. Una punzada en la barriga. Me retuerzo. Joder. Levanto la bata qué llevo. Oh Dios mío. Trago saliva duramente. Bajo la bata y niego con la cabeza. De nuevo, recuerdos.

≈Recuerdo≈
25 marzo 2009
Hoy, de nuevo, papá está trabajando. Al igual qué mamá. Miro por la ventana de mi cuarto. Necesito una amiga. Necesito a alguien qué me comprenda. La puerta de abajo se abre.

-¿Mamá? –Grito bajando las escaleras.

Nadie me responde. Termino de bajar y veo qué es mi padre. Tiene la cara roja y una estúpida sonrisa. Me acerco a él.

-Papá, ¿estás bien?
-Quita niña.
-¿Estás borracho? –Él ríe- Papá…
-Bicho, aparta. –Me empuja.

Veo como él camina a la cocina. Le sigo. Él busca en la nevera, sin suerte por lo que veo.

-Joder. –Se da vuelta- ¿Es qué no hay nada de comer en esta casa?

No le respondo.

-Niña, ¿sorda y muda? Tan mal no te pude hacer, joder.
-No soy muda, ni sorda.
-Pero si inútil.
-¡No!
-¡Sí! ¡Fuiste un error en mi vida! No sirves para nada, eres inútil.

Noto como me empapo a lágrimas. Soy un error.

-¿Ahora lloras? –Ríe- Niñata.
-No entiendo por qué te emborrachaste.
-Cállate la jodida boca. Hazme un favor y vete.
-Pero…
-¿Por qué no trabajas en lo mismo qué tu madre? Te vendría del diez.
-¿Me llamaste puta?
-Síp.
-Eres un cabrón. –Solloce.

No era posible esto. Y menos qué su mano acabase de estallar contra mi mejilla. Llorando a mares, corrí hacía mi cuarto. Cerré de un portazo y con llave. Los golpes de mi padre contra la puerta no cesaban. Sé qué está borracho, qué todo lo qué dijo no lo pensaba, pero aun así duele.

-¡Abre la puerta, puta inútil!

Me alejo y llego a mi cama. Cuchilla. Levanto mi camisa.

-I –La escribo en mi piel- N –Las voy recitando en alto- Ú T I L. –Termino de deletrear. Mi estomago sangre, sangra y yo, en fin, soy una puta inútil.

≈Fin recuerdo≈

Vuelvo en mí. Noto como de mis ojos caen múltiples lágrimas. Eso fue muy duro. Mi padre, mi barriga, cortes. Mierda.

-¿Qué pasa, Bren? –Me pregunta Justin viniendo hacía mí.
-No –Seque mis lágrimas- Nada.
-¿Segura?
­-Sí. –Le dedique una pequeña sonrisa.

La puerta de mi habitación se abrió. Un hombre alto, con el pelo negro, ojos grises y con poca barba –muy poca- entro. Él vino hacía a mí. Tome la mano de Justin qué estaba a mi lado y la apreté, él me miro.

-Tranquila. –Me susurra.
-¿Quién eres? –Me sonaba demasiado.
-Soy yo, Brenda, tu padre.
-¿Tú? –Trague saliva.
-Sí, yo. –Me sonrió. Beso mi mejilla- ¿Me recuerdas?
-No. –Dije fría.
-Ya te dije qué soy tu –Le interrumpí.
-Mi padre.
-Eso es. –Sonrió. Él miro a Justin muy mal, fatal lo miro. En cambio, mi..Umh, novio, le sonrió.
-Hola Max.
-¿Qué haces aquí? –Escupió.
-Estar con Brenda.
-No, fuera de aquí.

¿Estaba echando a mi novio? Ya claro, ¿qué se cree? Yo quiero qué se quede.

-No, Justin. –Apreté su mano- No te vayas. –Lo mire a los ojos.
-Me quedaré, nena. Tranquila.
-No, te vas. –Ordeno mi padre.
-Él no se va.
-Pero, ¿por qué? ¿Te amenazo o algo?
-¡Por favor! –Grite- Mi novio no se va de aquí.
-N–novio… ¿qué? ¿Novi–vio? –Preguntó entrecortadamente.
-Sí, ¿qué está mal? –Pregunte.
-Qué é–él es tu novio… -Entrecorto.
-¿Eso está mal? ¿De verdad? –Lo mire a los ojos– ¿No quieres qué yo sea feliz? ¿Te crees qué lo pase bien contigo? Qué me haya olvidado de cosas, no significa qué no empiece a recordar. –Las lágrimas se apoderaron de mis ojos.
-¿Qué ocurre, bebé? –Pregunta Justin.
-¿Sabes qué es esto? –Levante mi bata, haciendo caso omiso a Justin. Señale la palabra ‘inútil’– ¿Lo sabes? –Él negó– Es culpa tuya.
-¿Cómo lo sabes?
-Recordé qué un día llegaste borracho a casa, mamá trabajaba y estaba sola. Me dijiste qué era un error, qué era una puta, una inútil y me pegaste. Después subí y me corte. –Sorbí– ¡Por tú culpa! –Grite– ¡Te odio! ¡Vete, escoria! ¡No te necesito en mi vida! –Grite a todo pulmón.

Sentí como me empezaba a marear. El aire me faltaba y empecé a hacer ruidos raros, intentando volver a recobrar el aliento. El aparato qué determinaba como iba mi corazón pito bruscamente.

-¡Brenda, Brenda! –Grito Justin– No te vayas, mierda.

Él tomo la mascarilla del oxígeno y la coloco en mi boca. Se alejo y fue hacía mi padre.

-¿Estás feliz, eh? –Lo empujo– Por tú culpa ella está a punto de morir.
-¡Relajaté, Bieber! –Le dio un puñetazo.

Vi como mi novio se preparaba para darle uno, pero entraron los médicos. Después de eso no recuerdo más.

▪Justin POV

Por culpa del subnormal de Max, su hija está en peligro. Puede morir, entrar en coma o cualquier cosa. Los médicos estaban mirando todos los aparatos conectados a ella y también dándole más oxígeno. Puedo ser el “novio” de mentira –sin qué ella lo sepa– y qué no la quiera, pero me estoy preocupando. No sé, pero ella me está cambiando. La necesito a mi lado. Sin un por qué.

-No responde. –Dice un médico.
-Ponle el suero, y suminístrale más oxígeno.

El pecho de Brenda no se mueve. Joder. Miro a Max.

-¿Estarás contento, no?
-Yo no quería qué ella sufriese.
-¿No? Entonces, ¿qué hace así? Muriendo. ¿Eh? ¡Dime!
-Eres el menos indicado para gritarme en estos momentos, Bieber. Quiero matarte. Ahora mis ganas de tenerte bajo tierra han crecido. Me has robado a mi pequeña hija. Eres su maldito novio. Sé cómo es tu trabajo, sabes el mío, pero ella no.
-Ella me quiere.
-¿Y tú a ella? ¿La quieres?
-Sí. –No lo sé, en realidad.

Me miro con celo. Está celoso. Me rió interiormente. Miro a Brenda de nuevo. Su pecho empieza a subir y bajar de nuevo, ella abre sus ojos y toma aire fuertemente. Me acerco corriendo.

-¿Estás bien? ¿Te duele algo? –Ella asiente lentamente.
-Qui–quiero qué ese hombre –Señalo a su padre– Se vaya, no lo conozco.
-Señorita, él es su padre. –Informó una enfermera.
-No, él ya no es nada para mí.
-Pero hija…
-Vete, estoy harta.

El médico lo echo amablemente. Yo le hubiese empujado y golpeado para qué saliese.

-Por favor, manténgala tranquila. Avisaremos para cuando la tengamos qué operar.
-Está bien, enfermera.
-Llámame Jane.
-Vale. –Le sonreí.

Cuando me quede a solas con Brenda, saque el tema de su padre.

-¿Por qué lo has echado? –Bueno, quería qué se fuese.
-Recordé más. –Ella miro a sus manos– Siempre me trato mal, y parecía qué no me quería. –Levanto su vista– Él vino un día después de qué yo hubiese ingresado, ¿verdad?
-Estaría ocupado.
-No, él siempre paso de mí. Lo recuerdo perfectamente.

Me quede callado. No tenía nada qué contestarle. Ella me examino.

-Oh Dios, Justin. –Cerro los ojos– Tienes sangre en el labio.
-¿Sí? –Pase mi mano por él– Cierto, tengo sangre. –Cogí papel y limpie– Fue del puñetazo qué…Nada.
-Te lo dio Max.
-Tu padre.
-Él no es.

Wow, ahora el enemigo de mi chica es el mismo qué el mío. Irónico.

-Oye, nena, creo qué debería irme para qué descansases. Además, debo volver al internado.
-No, no te vayas.
-Ahora viene Chaz o Abby, tu mejor amiga. –Aclare.
-Me gustaría qué te quedases. –Ella se sonrojo.
-Debo irme, en serio.
-Dame un beso antes de irte entonces ¿no? –Sonrió pícara.

¿Desde cuándo ella es tan lanzada? Eso me gusta. Es tan provocativo. Dios.

-Pero necesitas el oxígeno, nena.
-Dame tú el oxígeno.

Levante una ceja divertido. Me acerqué a ella, le saque la mascarilla y lentamente acerque mi cara a la suya. La voy a besar. Sí, apuesta finiquitada. ¡Sí!

-Bésame.
-Nena. –Jadeé– No sabes las ganas qué tengo.

Termine de acercar mi cara a la suya. Presione mis labios firmemente contra los de ella. Puse mi mano en su mejilla. Me separé, deje qué ella tomará aire. Pero, en seguida, cogió mi cara y presiono de nuevo nuestros labios. Empezamos a moverlos, haciendo un beso más pasional. Ella enredo sus manos en mi cuello y se sentó en la camilla. Toque su labio con mi lengua, pidiendo entrada y ella me dejo. Mi lengua entro a su boca y la de ella igual. Nuestras salivas se mezclaban. Dios, había deseado tanto esto. Pero este beso, joder. Pensé qué besaba mal. Ahora me siento en el cielo. Me separé de ella y pegue nuestras frentes.

-Necesitas aire, nena. –Bese su cabeza.
-Eso estuvo genial. –Afirmo colocándose la mascarilla.

La mire con mis dos cejas levantadas. Ella se puso de un color carmesí y escondió su cara en su brazo. Reí.

-Te ves adorable cuando te sonrojas.
-¿No te ibas?
-No te enfades, bebé.
-No me enfado. –Destapo su cara y sonrió– Adiós, cariño.
-Adiós, nena.

▪Brenda POV

Ese beso fue increíble, en serio lo digo. Él ya se ha ido. Me siento sola. Una enfermera entra con un papel.

-Este es tu seguimiento. –Me da el papel– Es por si necesitas saber cómo sucedió todo.
-Gracias. –Le sonreí.

Ella salió y yo mire el papel.
DATOS

PACIENTE:
MASLOW, BRENDA ANNE
CAUSA(S):
HA SIDO ATROPELLADA A LAS OCHO Y DIECISÉIS DE LA NOCHE DEL DÍA 23 DE SEPTIEMBRE DEL DOS MIL DOCE.
LESION(ES):
LIGAMENTO DE LA RODILLA DERECHA ROTO. PARADA RESPIRATORIA. PERDIDA DE MEMORIA.
ENFERMEDAD(ES):
NINGUNA
EDAD:
17
FECHA NACIMIENTO:
19 ENERO 1995
PADRE:
MAX MASLOW
MADRE:
JULIA WORT


Aja, así qué ¿fui atropellada? Eso no lo sabía. Tengo la rodilla destrozada. “Genial”. Ojala estuviese aquí Justin. Pero, algo no encaja. ¿En serio es mi novio? No sé, yo le quiero. Y me siento bien ahora. Me siento completa. ¿Qué me está haciendo Justin? No puedo saber si él era así antes, yo olvide todo.

[…]

Esto aburre mucho. No hay nada qué hacer y se supone qué iba a venir Abby o Chaz. Entra una doctora, revisa todo y me avisa qué es hora de comer. Después entra otra con mi comida. La miro. Potaje con ensalada. ¡Fos! Cojo mi móvil y miro mi agenda. Tengo muchos contactos. Busco a Justin. ¿Por qué no le tengo? Pues a ver. ¡Chaz!

-¿Sí?
-¿Chaz?
-¿Brenda?
-Sí, yo. Dejemos las preguntas.
-Vale. –Ríe– ¿Qué necesitas?
-Puedes traerme una hamburguesa y papas fritas. ¡Por favor! Odio la comida qué me dan aquí.
-Pero debes comértela.
-Eso sonó muy mal. –Reí– Bueno, ¡tráemela!
-No.
-Por favor.
-Qué no.
-Llamaré a otra persona para qué lo traiga.
-¿A quién, eh? –Me desafió.
-Justin o Abby.
-¿Justin? –Ríe– Él no te traerá nada.
-¿Por qué?
-Oh, es verdad, te olvidaste de él por completo.
-¡Tráeme la puta hamburguesa! –Colgué.

Qué agresiva qué soy a veces. Bueno, no sé. Dejo mi móvil en la mesita qué tengo al lado de mi camilla. ¿Y ahora qué hago con esta comida?

▪Regular POV

Justin entro a su cuarto. Ryan estaba solo, fumándose un cigarro.

-Ey, bro.
-¿Dónde te has metido? –Lo miro.
-Estuve… –Se rasco la cabeza– en el hospital.
-¿Por qué? –Soltó su cigarro.
-Atropellaron a Brenda.
-No podemos estar cerca de ella, Justin.
-¿Y te crees qué iba a perder esa apuesta?
-¡Ostias! ¿La del beso?
-Oh sí. –Asintió con la cabeza sonriendo– La he besado y se ha dejado.
-Pero no lo vi. –Refunfuño.
-Ya lo veras, Ryan. Espero verte en pelotas por ahí. –Rió.
-¿Seguro?
-De lo más seguro, Butsy.
-Cabrón, no me llames así. –Ryan golpeo con su piño el hombro de Justin.

El rubio rió. Metió la mano en el bolsillo de su pantalón y saco la caja de cigarros. Saco uno, lo poso en sus labios y lo encendió.

+++

Brenda miro a la hamburguesa. Sí, Chaz se la había traído. Ahora él estaba sentado allí, a su lado. Ella empezó a comer.

-¿Te encuentras mejor?
-Solo no me acuerdo de algunas cosas. –Dijo con la boca llena.
-Ya, ya. –Rió– Se nota.
-¿Qué pasa? –Dijo ella ofendida.
-Ya no eres tú, quiero decir, la chica qué conocí hace una semana.
-¿Cómo era antes?
-Tímida, a veces. Otras te revelabas. –Carcajeo– Eras muy lista, adorabas todas las clase y eras muy simpática.
-Wow…Ahora ya no recuerdo nada de eso. Más o menos.
-¿Y qué recuerdas?

Brenda termino de comer y miro a Chaz. Se elevo de hombros.

-Bueno, sé qué soy yo. –Sonrió– Recuerdo a mi madre, a mi padre, a ti más o menos, Abby y poco más.
-¿Solo?
-Solo eso. –Ella miro su brazo y suspiro. Lo escondió debajo de la manta.

El silencio se apodero de toda la habitación. Ni una mosca ni un aparato se oía. Era evidente qué Brenda no sabía de qué hablar. Aunque Chaz tuviese cosas que contar. No podía. Ella podía llegarle todo de golpe y provocarle daño. Eso era lo qué menos deseaba él.

+++

-Justin, debemos de irnos.
-¿A dónde?
-Al almacén.
-¿Por qué?
-Joder, tío. Vamos y cállate.

Ryan lo agarro del brazo y lo saco a fuera de la habitación. Como siempre hacían para salir del internado, pasaron por la puerta del pabellón. Subieron al coche de Justin. Él lo manejo hasta el lugar. Aunque aún seguía sin saber qué pasaba. El viaje fue silencioso. Al llegar aparcaron y se dirigieron al almacén. Nick y Carly estaban sentados en el sofá.

-¿Qué pasa ahora? –Dijo Justin situándose delante de ellos.
-Eres idiota. –Dijo Carly– ¿Sabes qué pasó? Vino Max.
-¿Y…?
-¿Cómo qué ‘y’? –Preguntó furiosa– ¡Vino diciendo qué te va a matar!
-Eso ya lo sé.
-Pero Justin, él está peor ahora. Estás con su hija.
-¿Cómo sabes?
-El bocazas de Nick.
-¿Estás con Brenda? –Preguntó Ryan, sorprendido.
-Bueno sí, pero es para qué Maslow no nos haga nada.
-¿Qué te crees Justin? Crees qué él no vendrá, te pegará un tiro en la cabeza y se irá.
-Pero le haría daño a su hija si me mata.
-Ella no te recuerda. –Afirmo Ryan– Ella no sabe nada de ti, y qué le dijeses qué sois novios no significa qué siempre sea así. Ella va a recordar todo algún día.
-¿Por qué siempre me cagas mis planes? –Preguntó el de ojos miel con enojo.
-No los cago. –Se elevo de hombros– Lo qué ocurre es qué tú eres idiota y no sabes pensar muy bien.
-Cierra la puta boca. –Dijo, mientras sus manos pasaban por su pelo.

Él no había pensado en eso. Jamás se acordó de ese detalle. Algún día, Brenda recordaría. Y se daría cuenta de todo. De tal forma, qué Max tendría pista libre para matar a Justin.

+++

Brenda cayó en un profundo sueño. Chaz, sacó su móvil y llamo a Abby.

-Ey, precioso. –Saludo ella.
-Hola pequeña.
-¿Necesitas algo?
-Brenda se quedo dormida y me estoy aburriendo.
-Oh, ¿quieres qué vaya?
-Sí y ya de paso de te quedas un rato.
-Muy bien. –Ella sonrió– Te veo ahora.
-Vale, te quiero. –Sonrió mostrando sus dientes.
-Yo también.

Colgó. Miro a la castaña. Parecía tan pacífica durmiendo.

+++

Justin abrió la puerta de su cuarto. Ya había vuelto del almacén. Estaba furioso. Sabía qué había sido un idiota. Esta mentira no le durará mucho. Brenda recordará. Y se dará cuenta de todo.

-¿Qué ocurre, Bieber? –Dice Jazmin entrando en su habitación junto con él.
-Nada.
-Te ves frustrado.
-Bueno. –Él gira bruscamente– ¿Y qué? –Preguntó furioso, más de lo qué estaba.
-Solo decía. –Ella le desafió con la mirada.
-No te pases, perra.
-Já, ya ves tú qué daño me hacen tus palabras.
-Cállate.
-¿Por qué? –Pregunta acercándose a él– ¿Me vas a obligar?

Justin no lo pensó dos veces. La empotró contra la pared más cercana. Ella arqueo la espalda ante el golpe, pero sonrió.

-He dicho qué te calles. –Susurro muy despacio.
-No quiero.

Sus alientos se mezclaban. El ambiente era tenso. Justin estaba cabreado. Jazmin quería un polvo.

-Te lo repito. –Tomo una profunda respiración– Cállate.
-Te digo qué no quiero.
-¿Sí? –Elevo una ceja– ¿En serio? ¿Quieres guerra?
-Claro, pero sobre la cama. –Sonrió pícara.

Los ojos de Justin se abrieron como un plato. Ella no podía haber sido más clara. Acerco sus labios a los suyos.

-Pues vamos a la cama. –Jadeo. La excitación recorría sus venas.

-Dios, sí, fóllame. –Pidió Jazmin en un gemido.

Derriba el muro {10} Maratón.

Lunes 24 de septiembre dos mil doce; 07:34.

Justin despierta poco a poco y mira a su alrededor. Chaz está sentado en la cama con el móvil al oído y, mientras, mira el suelo.


-No, no sé lo qué paso. –Sorbe.
-Debemos de ir, ahora, al hospital a verla.
-¿Segura?
-Sí, hablaré con el profesor de guardia.
-Vale. Te veo ahora. –Colgó.

Chaz levanto su vista y comprobó qué Justin lo miraba. Se levanto, empezó a colocarse los pantalones, seguidos de la camisa y la voz del rubio lo interrumpió.

-¿Dónde vas, bro?
-Al hospital. –Le responde mientras termina de colocarse sus tenis.
-¿Por qué?
-Brenda está en él, la atropellaron.
-¿Qué? –Preguntó con preocupación.

Su estomago cayó al suelo. Habían atropellado a Brenda. ¿Por qué se preocupaba? En un acto qué él no pensaba ni coordinaba, se levanto y empezó a vestirse. Cuando estuvo listo, abrió la puerta. Los dos chicos salieron del cuarto y fueron a secretaría. Allí estaba Abby, esperándolos. Más bien a Chaz, no tenía ni idea de qué Justin iría.

-¿Justin? –Pregunta confundida.
-Sí, el mismo. ¿Qué ocurre conmigo? –Se guarda las manos en los bolsillos de sus muy caídos pantalones.
-No sé, Bren y tú no se llevan…eh, muy bien.

Justin le respondió con una mueca. Después ellos le pidieron permiso a el profesor de guardia para ir, había sido él quien les aviso del suceso. El rubio les ofreció llevarlos en su coche. Ambos accedieron. Subieron al coche y Justin prendió el motor. Ya sabía cuál era el hospital, pues se lo habían dicho antes. El viaje fue corto, pero se les hizo eterno. La respiración entrecortada de Abby se escuchaba en todo el coche. Estaba nerviosa. Para lo poco qué conocía a Brenda, estaba bastante preocupada de lo qué lo puede haber pasado. Al llegar al hospital, y en cuanto Justin aparca, la chica sale disparada del coche. Los dos chicos corren detrás de ella.

-Buenos días, ¿qué desean? –Pregunta la recepcionista.
-Hola, venimos a ver a Brenda Anne Maslow. ¿Cuál es la habitación? –Responde Chaz.
-Oh, un momento.

La recepcionista busca en el ordenador. Cuando da con la habitación y la paciente, los mira.

-Habitación ciento dieciséis planta tres.
-Muchas gracias. –Agradece Abby.

Los tres cogen el ascensor. Piso tres. Salen de él y recorren los pasillos. Llegan a la habitación.

-Oh Dios, Brenda… -Dice Abby soltando unas lágrimas y se tapa la boca con la mano.
-Santa mierda… -Murmura Chaz.

Se encuentran con una Brenda totalmente dañada. Conectada a no sé cuántos aparatos, magulladuras y vendas. Abby se acerca a ella. Llora desconsoladamente. Coge su mano.

-Brenda… -Acaricia el dorso de la mano con su pulgar.

Justin traga saliva duramente. “Culpa tuya” Le dice su conciencia. Y era algo cierto. Sí tal vez no hubiese tenido sexo con su prima, podría haberla llevado de vuelta al internado. Pero ella se negó. Estaba enfadada y se le notaba. Él negó con la cabeza quitándose todos esos pensamientos. Entro una enfermera. El rubio la miro.

-¿Qué le ha pasado?
-La atropellaron, señor.
-¿Y por qué está conectada a tanto trasto?
-Ella sufrió una parada respiratoria y tenemos qué administrarle el oxígeno. Además, se partió el ligamento de la rodilla derecha. Tendremos qué operarla. Y, quizá, tenga pérdida de memoria temporal.
-Jesús… ¿se pondrá bien?
-Esperemos qué sí. Ahora está en estado de shock. No sabemos si despertará o se quedará.
-¿Quedará? –Repite con confusión.
-Tal vez fallezca.

Esa frase se le repitió mil y una veces en su cabeza. No podía ser. Se sentía como una mierda. Sabía qué por su culpa Brenda estaba postrada en esa cama y casi en su final. Era culpa de él qué ella hubiese sufrido ese accidente. Justo sonó el móvil de Justin.

-D-diga… -Entrecorto su palabra ante lo qué acababa de oír.
-Ey, Jus ¿estás bien? –Pegunto al otro lado Carly.
-No lo sé. –Él miro el piso- ¿Qué querías?
-David me dijo qué te llamase, y qué te dijera qué la hija de Maslow sufrió un accidente.
-Lo sé.
-¿Sí?
-Sí, estoy en el hospital ahora mismo. Mirándola.
-¿Qué? ¿Te recuerdo qué tienes prohibido acercarte a ella?
-Lo sé, pero…joder. Es mi culpa.
-¿La atropellaste tú?
-No, no, ya te contaré. Ahora, adiós.
-Pero Justin… -Colgó.

Él se acerca a la cama donde está la morena. La mira. Oh mierda. Esto es su culpa. Observa como Abby llora, Chaz acaricia su hombro y mira a Brenda.  Justin se acerca a la cama. El pi pi pi de la maquina qué dice como va su corazón, es lo único qué se oye en toda la habitación. Silencio. Solo silencio. Se sienta en el sofá qué hay en la sala y mira a Brenda. Su respiración es tranquila y lenta. No para de pensar qué, en cualquier momento, ella podría dejar de respirar y morir.
–
Martes 25 septiembre del dos mil doce.

Ha pasado un día, son las once y cuarenta. La madre de Brenda ha pasado por aquí, sus primos y sus tíos. Abby y Justin habían ido fuera. Chaz estaba allí, junto a la indefensa Brenda.

-Esto no tendría por qué haberte pasado… -Hablo- Sé qué ahora no me oyes. Parezco estúpido, ¿verdad? –Rió levemente- Solo quería decirte qué eres la mejor novia falsa qué he tenido. Te quiero.

Una lágrima resbalo por su mejilla, hasta llegar a sus labios. Le dolía ver a su amiga ahí. Le dolía mucho. Una tos débil lo saca de sus pensamientos.

-¿Brenda?
-Uhm… -Ella emite un ruido.
-Gracias a Dios, despertaste. –Sonrió ampliamente.
-¿Quién eres? –Pregunta ella sentándose en la cama.
-Mierda. –Susurra– Soy Chaz, vamos juntos al mismo internado.
-¿Qué internado?
-Joder. –Susurra de nuevo- Espera, debo llamar a una enfermera.

El moreno se levanta y sale de la habitación. Brenda examina cada parte de la habitación. No recuerda haber llegado aquí, en realidad, no recuerda nada.

▪Brenda POV

Intente levantarme, pero no podía. Al darme cuenta de qué tenía el pie vendado e inmovilizado, gruñí. Espere a qué volviese ese chico, ese qué se llama Chaz. No sé quién es. Tampoco sé quién soy, ni qué hago aquí. La puerta se abre y pasa el chico junto a una mujer. Ella se acerco a mí.

-Hola, ¿recuerdas qué ha pasado? ¿Sabes quién eres?
-No… -Dije bajo.
-Vale, ahora vendrá el médico y te examinara.

La mujer salió y entro un chico rubio. Me quede mirándolo fijamente. Me sonaba mucho, me sentía atraída por él. Pero no sabía quién era. Un recuerdo vagaba por mi cabeza. Justin. Ese nombre. ¿Quién es Justin? El chico, qué acababa de entrar, se acerca a Chaz. Hablan algo, pero no les oigo.

-Uhm…¿Chaz? –Lo llamo con confusión.
-Dime. –Me mira.
-¿Quién es él? –Miro hacia el rubio.
-Él es un amigo mío.
-Oh…
-¿Ella no recuerda? –Le pregunta.
-No, Biebs, ella esta qué no sabe ni quién es.
-Me podrías decir quién soy… -Dije en un susurro. Mire a otro lado.
-Eres Brenda Anne Maslow.

Un recuerdo golpeo mi mente.

≈Recuerdo≈

19 enero 2009

Termino de colocarme mis shorts. Me hago unas pequeñas ondas en el pelo. Miro al espejo, me veo reflejada en él. Dejo de mirarme rápidamente. Esta angustia me come por dentro.

-Hija, ¿estás lista?

Es mi madre, la miro y asiento. Salgo junto a ella de mi cuarto. Bajamos las escaleras.

-¿Y papá?
-Está trabajando.
-Siempre está trabajando. –Me quejo.
-Por favor, Brenda. No volvamos a las mismas. –Me pide mi madre.
-¡No, mamá! No es justo. Siempre está trabajando, siempre se pierde mi cumpleaños. Parece importarle más su trabajo qué yo. –Grito.
-No, cariño, él te quiere.
-Nunca lo demostró.

[…]

Hemos vuelto de casa de los abuelos. Como siempre comimos con la familia por mi cumpleaños. Pero papá siempre falta, nunca  viene. Me gustaría saber qué tanto trabajo tiene. Mamá besa mi cabeza y se despide. Se va a su turno de trabajo. Espero que algún día pueda dejar ese trabajo. Subo a mi cuarto. Me dirijo a mi cama. Levanto la almohada. Cojo la cuchilla. Es nueva, reluciente, sin ninguna mancha de sangre. La cambie esta mañana en clase de tecnología. Cogí un destornillador y la saque de mi afilador. Como nadie se sienta nunca a mi lado, nadie se dio cuenta.
≈Fin recuerdo≈

Cojo una gran bocanada de aire. Abro los ojos de golpe. Me veo rodeada de tres enfermeras al parecer y dos médicos.

-¿Qué pasa? –Pegunto.
-Ha vuelto. –Dice la enfermera.
-Sí. –Me mira el médico- ¿Te encuentras bien?
-Perfectamente, ¿qué ha pasado?
-Te has quedado en estado de shock.
-Oh…

Me doy cuenta de qué el chico rubio está aun aquí. Pero el otro, Chaz, no.

-Ey, tú. –Lo señalo- Ven.
-¿Qué quieres? –Se acerca a mí.

Cuando veo qué los médicos y enfermeras salen de mi habitación, miro al rubio.

-Cuéntame sobre mí.
-Esto… -Se rasca la nuca- No puedo.
-¿Por qué?
-Los médicos dijeron qué entras en shock cada ve qué te cuentan algo, al parecer te pones a recordar.
-Eso es lo qué quiero. Ser yo.
-Está bien.

▪Justin POV

Respiro. Yo sé de ella tanto. No puedo contarle todo. Sí empieza a recordar todo, le parecería extraño qué yo conociera todos los detalles de su vida. Sería extraño. Ella estaría de testaruda intentando adivinar.

-Te llamas Brenda Anne Maslow. Tienes diecisiete años. Eres de Canadá. Tú madre se llama Julia Wort y tu padre Max Maslow.

Ella me mira detenidamente.

-Sabes más.
-No.
-Sí.
-Brenda, te conocí hace…

¿Por qué no jugar? ¿Por qué no ganar ya esa apuesta?

-Te conocí hace tres años. Y sé poco de ti. –Continuo.
-¿Cuándo nos conocimos?
-Ya te dije, hace tres años.
-No te recuerdo.
-Soy Justin, boba. ¿También te tengo qué recordar qué estamos de novios?
-¿Novios?
-Sí, llevamos un año.
-Wow… -Ella se quedo quieta, mirándome- ¿De verdad?
-Sí.

En ese momento ella levanta su brazo izquierdo y con su diminuta mano se rasca la nariz. Analizo su brazo. ¿Qué coño?

-Nena, extiende tu brazo.

Ella se queda congelada. Cierra los ojos. Me empiezo a preocupar. Han pasado minutos. ¿Y si entro en shock? Los abre. Niega con su cabeza.

-¿Por qué? ¿Recordaste algo? –Ella asiente con miedo- Extiende tu brazo. –Niega- Por favor, nena.
-Pero…
-Yo sé lo qué es, me lo dijiste. –Mentira.

Ella lo extiende. Me acerco y lo agarro delicadamente. Mierda. Brenda se corta. Esto es reciente.

-¿Cuándo te cortaste por última vez?
-No recuerdo. –Ella mira a otro lado- Solo recordé un día en mi cumpleaños.
-Cuéntamelo, por favor.
-Estaba en casa sentada en mi casa. La saque de debajo de la almohada y me corte. Ni mi padre ni mi madre estaban en casa.
-¿Solo eso?
-Sí.
-Prométeme qué jamás te volverás a cortar.
-Yo no puedo prometerte eso.
-Sí, lo prometes.

Ella hizo una mueca. No creo qué ella lo estuviese pasando tan mal como para cortarse. Ahora me parece estúpido haberla tratado tan mal. Y, claro, por eso ella cada vez qué la cogía del brazo se ponía tan bestia. Esto quiere decir qué no lo sé todo de ella. La quiero ayudar. Sé qué ella jamás tuvo novio, qué ella jamás dio su primer beso –hasta qué llego Chaz- y también me sé toda su vida. Me mandaron a aprendérmela el otro día. Sí, después del encuentro con Max. Necesitaba saber sobre ella.

-Justin. –Me llamo, la mire- Esto…¿seguro qué somos novios?
-Sí, nena, ¿por qué no me crees?
-No sé, es qué algo me dice qué esto no es así.
-Pero sí lo es. Lo prometo.
-¿Cuándo es nuestro aniversario?
-Umh…eh…

Mierda, ¿ahora qué digo? Una fecha, a ver. Tan difícil no es.

-El catorce de abril.
-¿Empezamos en abril?
-Así es, el catorce.
-Y este año hicimos un año, ¿no?
-Así es.
-Oh…

Ella de nuevo de queda callada. ¿Y ahora? ¿Qué hago? No sé cómo se trata a una novia. Nunca tuve una. Observe como Brenda se acostaba en la cama. Miro al techo y suspiro.

-¿Tienes hambre? –Dije de la nada.
-No.
-Deberías comer.
-Ya dije qué no tengo hambre, Justin.
-Yo solo decía. –Mire a otro lado- ¿Necesitas algo?
-No.
-Vale.

Me senté en el sillón y me quede observando a la nada. De repente, sonó mi móvil. Lo cogí y conteste.

-¿Sí?
-Justin, ¿sigues en el hospital?
-Sí, ¿qué ocurre?
-Max está ahora mismo trasladándose allí. Deberías irte.
-Tranquilo, todo está controlado.
-¿Qué hiciste, Bieber?
-Acabo de ganarme una novia.
-¿Qué? ¿Novia?
-Sí, Nick. Estoy con Brenda.
-No, no, no. ¡Gilipollas! ¿No entiendes? No puedes estar cerca de ella.
-Así Maslow se mantendrá tranquilo.
-¿Cómo? ¿Eh?
-Es obvio qué no matará al novio de su hija para no hacerle daño a ella.
-Eso es cierto en parte, pero ya sabes qué a los padres nunca le caen bien los novios de sus hijas. Los ven como una amenaza.
-Nada, bro. Yo sé.
-Está bien, espero qué salga bien.
-Qué sí, joder. Adiós. –Colgué.


¿Por qué simplemente no confían en mí?

6 de septiembre de 2013

Derriba el muro {09}


Brenda se levanto y se coloco enfrente de él.

-Jane, dime qué no fue con este. –Lo señalo.
-Sí. –Ella miro a otro lado sonrojándose.
-Después hablo contigo. –La informo.
-¿Es tu prima? –Preguntó Justin a la morena.
-Sí, ella es Brenda y él Justin. –Los presento- Ah, y él, Ryan.
-No, si todos nos conocemos. –Declaro Brenda.
-¿Sí?
-Sí.

Brenda no podía. ¿Cómo su prima pequeña pudo perder la virginidad con Justin? ¿Cómo? Era algo tan imposible. Bueno, no. En realidad paso. Los ojos del rubio se engancharon al cuerpo de Brenda. Estaba tan bien moldeado. Aunque fuese tan tapada, sus curvas se notaban. Lamió sus labios. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué de repente veía de esa forma a Brenda? Él sabe perfectamente qué no puede estar con ella. Pero algo se lo impedía. Aunque le permitía sentirse atraído por ella.

-Jane, ven un momento. –La agarro del brazo y la llevo lejos de ellos dos- ¿Con eso? ¿Con Justin?
-Sí, ¿qué hay de malo?
-Qué es un mujeriego.
-¿Y? Solo fue sexo.
-¡Jane! Tenías solo catorce años.
-Bueno, tú dieciséis y jamás viste la cosita de un chico.
-¿Cosita? –Rió.
-¿Qué? Me da vergüenza decirle de otra forma.
-Vale, ese no es el tema.
-Da igual. Deja el tema, me tire a Justin ¿y qué? Es mi vida, Bren.

Un escalofrió recorrió todo el cuerpo de Brenda. Había algo qué la hacía ponerse nerviosa, furiosa, con ganas de pegarle a alguien. Solo escuchar la frase qué acababa de pronunciar su prima, se ponía furiosa. ¿Qué le pasa? Sentía algo qué, bueno, no podía expresar.

-Bueno, volvamos con esos dos.

Sin decir más palabras caminaron de nuevo hacía Ryan y Justin. El último miro a Brenda. Se fijo en sus ojos, algo qué jamás había hecho. Color verde. Un precioso color esmeralda. Después su vista viajo a sus labios. Las ganas de ser él quien debería quitar ese gloss de sus labios. Relamió sus labios.

-Y, ¿qué hacemos? –Hablo Ryan.
-No sé ustedes, pero yo me voy a jugar con mi primo. –Contesto Brenda.

No quería estar cerca de Justin. Bueno, ni de Ryan. En fin. Los dos eran el prototipo de chico qué ella odiaba. Entro en la casa y se acerco a su primo, Mario. Él jugaba a las cartas de unos dibujos qué daban por la televisión.

-Hey, pequeñajo. –Lo saludo Brenda revolviendo su pelo.
-No toques mi pelo, qué me despeinas.
-Oh perdón. –Sonrió tiernamente- ¿Quieres qué juegue contigo?
-Vale, esto ya me aburría. –Señalo las cartas. Brenda rió.
-Pues vamos, jugamos a el escondite ¿vale?
-¡Sí!
-¿Cuento yo?
-Sip.
-Vale, hasta veinte.

Brenda se apoyo en la pared, mirándola. Cerró sus ojos.

-Campo libre y pista libre. Uno, dos… -Comenzó.

Cuando llego a veinte, grito un ‘quién no se haya escondido, tiempo a tenido’ y empezó a mirar una por una las habitaciones. Cuando se dio cuenta de qué no estaba dentro de la casa, salió al patio. Ahí seguían los tres adolescentes hablando. Pero ella, simplemente, se dedico a buscar a Mario. Justin no quitaba la vista de encima de Brenda. Él se preguntaba, ¿qué estaría haciendo? La siguió con la mira. Vio como ella buscaba entre macetas y trastos.

-¡Te encontré! –Grito mientras cogía a Mario en un abrazo y lo elevaba en el aire.
-¡Jo! Ganaste. –Dijo mientras su prima mayor le daba vueltas.
-Ahora me escondo yo.
-Vale.
-Tienes permiso para contar hasta diez.
-¡Bien!

En cuanto Brenda lo soltó, salió disparado hacía la pared más cercana. Recitando lo mismo qué minutos antes había hecho antes su prima. Ella se escondió detrás de un banco. Tampoco se escondería muy bien, su primo jamás la encontraría. Cuando el niño acabo de contar, se dio vuelta y busco con la mirada a Brenda. Sin suerte. Entro dentro de la casa. Mientras, ella, se quedaba allí escondida. Hasta qué unas manos la tocaron. Ella giro, esperando encontrarse con la cara de su primo.

-Wow, ¿jugando al escondite? –Le preguntó elevando una ceja divertido.
-Déjame tranquila. –Aparto sus manos.
-¿Por qué?
-Porque tú mismo me lo dijiste.

Él recordó cuando le había gritado, la había empotrado contra la pared y le había dicho qué sería capaz de matarla.

-Ese día estaba enfadado, nena.
-¿Y? Ahora soy yo la qué no quiere qué estés cerca de mí.
-¿Por qué?
-Primero, tienes novia. Segundo, te odio. Tercero, fuera.

Antes de qué Justin hablara, llego el primo de ella.

-¡Te pille! –Dijo el pequeño.
-Sí, ya creo. –Le sonrió.
-Gane. –Canturreo.
-Sí, pequeño. Ahora, vamos a dentro. Me muero de hambre. –Acarició su pelo.

El niño salió corriendo hacia adentro de la casa. Brenda se levantaba lentamente. El rubio se levanto a la vez qué ella. Se quedaron mirándose. Una electricidad recorrió sus dos cuerpos. Un impulso los hizo ir acercándose, más, más. Pero se paran los dos. A la vez. ¿Estaban sincronizados? No, solo el destino. Ella se alejo de él, sin quitar la mirada. Hasta qué entro dentro de la casa. Se dio la vuelta y suspiro. ¿Qué acaba de pasar?

-Brenda, ¿te encuentras bien? –Le preguntó su madre.
-Sí, mamá. –Le sonrió- Y bueno, tengo hambre.
-Te pasas el día comiendo, hija. –Rió su madre.

«Sí tú supieras mamá»
Ella le acerco un plato de plástico con un trozo de pizza. Ella lamió sus labios.

-Gracias. –Le sonrió.

Se sentó junto a su primo y comió. «No fuimos acercando poco a poco. Pensé qué nos besaríamos. Aunque sería una locura, él está con Jazmin y, además, a mi no me gusta. ¿Por qué, entonces? ¡Esto es frustrante!» Le dio un bocado a su pizza. Vio entrar a su prima seguida de los dos rubios. Kayla, la tía de Brenda, no paraba de mirar a Justin. Con una cara de pocos amigos. Ese chico le sonaba mucho. De algo, pero no sabía de qué.

-Amor. –Intento llamar la atención de su marido.  Él la miro.
-Dime, cariño.
-¿Te suena ese chico?
-¿Cuál?
-Él rubio con el pelo en punta.
-No, ¿por?
-A mí sí, demasiado.
-¿Lo conoces?
-No, pero Jane sí y no sé. Le di permiso para invitar a gente y trajo a esos dos. Y no me dan buenas vibraciones.
-Kay, yo no los conozco, pero tampoco me precipito a decir si me parecen malas personas.
-Lo siento, Josh, pero es qué, te juro, qué no me gustan esos dos.
-Tranquila, cariño. Los tendré vigilados.

Josh la beso cortamente en los labios, para después levantarse de su sitio. Se acerco al grupo de tres.

-Hola, chicos. –Saludo- Soy el padre de Jane. –Les sonrió.
-Encantado. Yo soy Justin y este es Ryan.
-Yo soy Josh. Y bueno, ¿de qué se conocen ustedes?
-Nos conocimos en verano. –Contesto rápida Jane.
-Mhm, ¿dónde estudiáis chicos?
-Estamos en un internado.
-Son amigos de Brenda. –Dijo ella. Después miro al suelo.
-¿Sí? Qué bien, entonces.
-No, no som… -Antes de qué Ryan pudiese acabar de hablar, Josh, ya estaba alejándose de ellos.

Se acerco a Brenda.

-Hola, princesa. –Era algo muy normal en el tío de Brenda, llamarla así.
-Hola, tío. –Le sonrió.
-¿Te puedo preguntar algo?
-Dime.
-Cuéntame sobre esos dos qué trajo Jane, sé qué son tus amigos.
-No, no somos amigos. Estamos en el mismo internado, pero nada qué ver. Él rubio de pelo en punta se llama Justin, tiene diecisiete. En las clases destaca, siempre.
-¿Por listo?
-No, por ser el payaso. –Ella gruño por lo bajo- Y el otro, es Ryan. Lo mismo qué Justin. Son mejores amigos y los odio.
-¿Y ese odio?
-Odio como tratan a las mujeres, como si fuesen objetos –Miro a su primo, él no estaba allí sentado ya- sexuales. Son unos mujeriegos, pero las qué se dejan son idiotas. Aunque Justin ahora tiene novia. Ryan no.
-Gracias, Brenda. Solo necesitaba saber con quién se junta mi hija.
-Para lo qué sea, tío.

[…]

Después de haber soplado las velas y comer la tarta, era hora de marcharse. Actualmente eran las siete de la tarde. Brenda se paso todo el cumpleaños con su primo pequeño, jugando con él. Su prima estuvo pasando de ella, ya qué había venido Justin y Ryan. Pero ahora, Ryan se encontraba solo. A su lado. Los otros dos, bueno, a nadie le gustaría saber qué hacían y donde estaban.

-Ryan, ¿y mi prima?
-Con Justin.
-¿En dónde?
-Bueno…
-¡Ryan! –Lo regaño.
-Están en el cuarto de ella.
-Dios, menos mal qué mis tíos salieron a llevar a mi primo y mi madre. Sino…¡agh! Son todos idiotas.
-¿Yo también?
-Incluido tú.

Ella se cruzo de brazos. De nuevo la irá y la tristeza la recorrió. Como cuando se entero de qué Jane perdió su virginidad con Justin. Apretó sus dientes. Cuando vio salir a Jane junto con él rubio, las ganas de matarla se hicieron enormes.

-Ryan.
-¿Qué?
-¿Es cierto eso de qué Jazmin está de novia con Justin?
-No, ¿por qué?
-Me lo dijo ella.
-Oh.

Justin se acerco a ellos, al igual qué Jane. Brenda se levanto totalmente cabreada. Se alejo de ellos. Los odiaba a todos. Con lo qué ella quería a su prima, paso a querer matarla.

-¡Hey, Bren! ¿Ya te vas?
-Sí, me voy. Adiós Jane.
-Espera, deja qué te lleve Justin. Sí van al mismo sitio.
-No, gracias. Puedes quedártelo, digo para follártelo otra vez.

Jane abrió la boca para decir algo, pero ya era tarde. Brenda había salido de la casa. Reviso sus bolsillos y se dio cuenta de qué no tenía dinero. “Mierda” susurro. Ahora debería ir caminando. Porque su orgullo no le permitía volver atrás y pedirle a Justin qué la llevase. Camino por las calles ella sola. Ningún coche pasaba. Era todo tan silencioso. La brisa chocaba contra ella. Se abrazo a sí misma. Ahora tenía qué cruzar. Miro a los dos lados, ningún coche. Ella comenzó a pasar. Unas luces la alumbraron, una pita, un grito y un choque.
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VAS HAPPENIN!!!!!?
Como verán, no soy la misma.
No, no.
¡AHORA TAMBIÉN SOY DIRECTIONER!
No saben cuán feliz soy ahora, asdfghj.
En fin, aquí les traigo un nuevo capítulo, al fin.
Maratón la próxima semana, quedaran impresionadas...no se esperan lo que pasará.
Mm...no sé que más.
Quedan unos cuantos capítulos de esta novela.
Son bastantes, creo yo.
Espero que la próxima novela os guste. No es como las que he escrito siempre...es distinta. Habrá famoseo, amor, amistad, enfados, peleas, gatos...Muchos gatos. 
JAJAJA, bueno, me voy a hacer la imagen de la nueva novela.
I LOVE UUUUUUUU<3